Una lectura que no pensé que fuera a gustarme, aunque tuve toda la razón pues, ¡me encantó!
Siempre había tenido curiosidad y ganas de leer a Neil Gaiman, pero entre muchas cosas nunca se dio la oportunidad hasta ahora, y fue de lo más inesperado; si a eso le agregamos que el libro llegó en un formato que no acostumbro para nada leer: la adaptación gráfica.
Una experiencia que, al menos con este libro les recomiendo.
Como muchos saben nos cuenta la historia de Coraline, una niña que tiene poco de haberse cambiado de casa y aún no se acostumbra ni a sus vecinos, (que de hecho son un tanto extraños) ni a las formas, que son más como un laberinto, que a una vieja casona al que debe llamar hogar. Andar por ahí y explorar la llevará a un sitio oscuro y tenebroso donde verá todo con otros ojos.
Las características y atributos de esta historia son muy peculiares, y por ello me enamoró por completo. Cabe mencionar que nunca he visto la película y creo que la experiencia de no saber en que iba a terminar me hizo disfrutarlo de una manera muy especial.
Si no se animan a leer novelas gráficas, me parece que esta adaptación podría gustarles, ya que es una historia corta y si no les convence, siempre pueden regresar a la historia escrita que todos conocemos.