Cuando el celebre historiador britanico Eric Hobsbawm puso titulo a su gran libro sobre el siglo XX, lo llamo Age of Extremes, que bien pudiera haberse traducido por era de contrastes. Si por contraste entendemos, con la RAE, oposicion, contraposicion o diferencia notable que existe entre personas o cosas, o bien « contienda o combate entre personas o cosas, convendremos en que pocas palabras contienen una mayor carga semantica para describir la centuria que termina. Asi pues, esta coleccion -una de las mas recientes de Critica- quiere ofrecer a los lectores una serie de libros sobre los muchos contrastes de la historia de Espana en el siglo XX, desde la Republica y la guerra civil, hasta los problemas estructurales aun no resueltos del estado espanol. Este libro, de metodologia novedosa, explica como desarrollo el franquismo su politica de autosuficiencia: una marana de violencia, religion, sexismo, fanatismo e intereses economicos fue el instrumento del regimen para aislar del contagio exterior a la sociedad espanola, concentrando el poder politico y economico en manos de los vencedores y reservando a los vencidos un holocausto de sufrimientos, humillaciones y miseria.
Michael Richards is an engineer in the United States Air Force with a Ph.D. in Energy Science. He was born in Texas but has lived in 10 states, 6 countries, 3 continents, 4 planets, and 2 galaxies. While there's no place like home--because no place is home--he's always happiest around his magical wife and five mischievous children. He's currently stationed in downtown Tokyo, Japan, where his assignment is to find and fund top quantum science researchers in Asia. He likes growing beards (when on leave...), smashing atoms, and making cheese; but not at the same time. He loves squeezing stories out of the diverse experiences he's had.
Pues recomendable, aunque me habría gustado que descendiera más al factor humano.
Desmiente el mito franquista que sigue asentado de que la autarquía fue una respuesta coyuntural a una situación internacional adversa. No, fue pura ideología, y causó cientos de miles de muertos por hambre.