A Mare siempre le pareció que su jefe era un engreído que no sabía cómo tratar a sus empleados, un riquillo que se aprovechaba de su poder para mangonear a los demás y moverlos a su antojo como títeres.
No le gustaba para nada su actitud petulante, al menos así fue hasta que, al verla desesperada, la ayudó a aliviarse, proponiéndole un trato de lo más indecoroso que cambiará su vida.