“Hoy, y sobre todo en el futuro, De perfil es y será un documento del tiempo que vivimos. Es, a pesar de gestos, altivoces, desapegos y cinismos, la novela de quien busca, sabiendo que no habrá de encontrarlo, el paraíso de la inocencia perdida una vez que se ha perdido la historia." Ramón Xirau (1967)
"José Agustín lanza la piedra, la novela, y esconde la mano. Quien lea este libro observará que el autor es un caso asombroso de precocidad. Maneja a sus personajes e historias con una seguridad verdaderamente notable." Emmanuel Carballo (1966)
"De perfil es un libro vivificador, feroz y fresco, que a la ironía contenida en su anecdotario une apabullantes demostraciones de ingenio verbal, picardía y un ánimo totalizador de renovación." Gustavo Sainz (1966)
"De perfil o la fuerza iniciática, la insólita capacidad de patentar lectores. Si José Agustín recibiera regalías por todos los libros que hemos leído gracias a él, estaría nadando en la alberca de Elvis Presley." Juan Villoro (1991)
"De perfil es una novela con un lenguaje de gran vitalidad, tanta, que no permite otra presencia a través de 360 páginas. Hubiéramos esperado que fuera de muchas páginas más, es divertidísima." Jorge Aguilar Mora (1966)
Agustin's first novel, La Tumba (The Tomb) was the brief but provocative story of a Mexican upperclass teen, deemed indecent by the public but gathering praise from older writers. This and his most famous work, De Perfil (Profile view), a fast and detailed view of three days in the main character's life, show stylistic similarities to James Joyce's work, especially A Portrait of the Artist as a Young Man.
He was considered a member of the so-called Onda literature, onda (wave) being slang for current and fashionable views in the eyes of young people.
A common technique in his work is mixing character's speech with narrative, without making any kind of distinction,(free indirect discourse). Thus the reader finds a long dialogue written in a single sentence,and is expected to realize which character is speaking as he reads the words. He also makes use of the stream of consciousness technique.
Siempre me gustaron los libros que me invitan a pensar en una realidad alterna de mi vida, donde el personaje principal pudo ser un "Yo" que tomó otras decisiones en algún pasado y terminó existiendo en un libro. El "Yo" de De perfil dista mucho de mí, y sin embargo me identifico con él como ese niño que vive en el Prueba-Error al que yo no quise atreverme nunca.
De perfil representa al acto de crecer ante una sociedad desgastada, que si bien no va en caída libre, sí tiene un degenere al cual los jóvenes se deben adaptar porque no se les enseña otra cosa. Éste es un libro emblemático de la generación de la onda, donde el lenguaje está torcido desde el modismo hasta la fonética sin perder por ello comprensión alguna. En De perfil el discurso está licuado, se amolda en el cerebro y representa un manifiesto de libertad en favor de la literatura mexicana.
Con esta obra de acción inofensiva pero impactante, José Agustín defiende al puberto que nada tiene en sus manos más que imitar a los grandes y amigos con todo el cinismo y la hipocresía que eso significa; prejuicio, infantilismo, arranques y cigarros pueblan las páginas de esta novela que también contiene algunos momentos que, me parece, fueron escritos bajo la influencia de alguna droga.
De perfil es una realidad alterna de la juventud mexicana; vieja y vigente, ridícula y apasionada, necia y perseverante. Con un lenguaje "locochón" y una anécdota cómoda para toda persona que alguna vez se preguntó si a lo largo de toda su vida ha tomado las decisiones correctas.
Decidí leer este libro porque vi un comentario en donde se le relacionaba con The Catcher in the Rye (de mi libros favoritos). No hay mucha similitud que digamos, pero ambos libros comparten a un protagonista 'hater'-valemadre.
Me quedé con una gran impresión del autor y de su forma de narrar. Hay escenas rondando en mi cabeza que no me puedo quitar, escenas que son tan bien narradas y tan identificables que no puedo evitar sacar a colación cada que tengo la oportunidad. Me quedo con los apodos, las palabras compuestas, las nuevas palabras, con lo canalla de todos excepto el protagonista, con la gran piedra en medio del jardín, con la parte en que se mezclan la llamada por teléfono a Q. J. y la conversación con los políticos de la universidad. Me quedo con ese México de los 60s en el que tuve que haber vivido.
Sin duda alguna, José Agustín será un gran referente para mis próximas lecturas y escrituras.
José Agustín es mi gallo en cuestiones de literatura mexicana, palabra. De perfil como buena novela agustiniana nos presenta a la juventud perdida, y bien perdida, del México de los 60s. Agustín es tan fregón que presenta una crónica personal y a la vez anónima, como el narrador de la novela, la cual hace que el lector se encarne en la historia, se vuelva parte de las bandas callejeras del DF y termine usando el lenguaje en que esta novela esta escrita. Es una crónica de un país donde la moneda aun no estaba tan devaluada, de una sociedad que veía el rock como una falta a la moral y a las buenas costumbres, y donde el sexo bien podía pasar desapercibido pero siempre estaba presente. Jijoles mi buen "X", me cae que me hiciste pasar varios momentos bien locochones al estar descifrando tus descripciones de la cena con Esteban, me hiciste sentir bien fregón cuando le pegamos la primera cachetada a la Q.J., y luego me hiciste recordar que yo también tenía ese rincón especial en donde el mundo real terminaba para mí y comenzaba el que yo creaba con mis pensamientos y mis reglas.
En verdad, José Agustín y De perfil no pueden pasarse por alto si se desea conocer esa literatura mexicana underground que se la pela a todo libro recomendado en la secundaria o prepa.
Otro libro que debí haber leído más joven, o tal vez no, tal vez ahora está bien con cierta distancia de la juventud. Igualmente es una de esas narraciones de las adolescencias que -no- tuvimos, genial en su estructura nada convencional, muy propia del José Agustín, pero sobre todo me encanta por ser de esos relatos que no tratan de algo, de una historia con planteamiento, nudo y desenlace, sino que tratan de un tema, lo exploran, no pretenden agotarlo porque no se puede... Muy divertida, muy recomendable.
6 días y 355 páginas después. Leía otro libro a la par de éste. De hecho no recuerdo como elegí leer este ejemplar, solo un día se me antojó y comencé la lectura dual.
Ah, ah, José Agustín se ha transformado rápidamente en mis autores mexicanos favoritos, y hasta estas alturas de mi vida, creo fervientemente que es un must en la escuela. Creo que el mundo sería más relajado si todos lo leyeramos.
La primera parte del libro es buenisima, me encantó, y la devoré, creía que por fin volvería a leer un libro de cinco estrellas después de la terrible sequía que he tenido sin libros que realmente me hagan devanarme por estos, pero no, seguiremos esperando. La primera parte me recordó montones a la tumba, y la segunda parte me recordó a se esta haciendo tarde... he ahí el por el cual tiene cuatro estrellas.
La historia intenta narrar la vida de un joven que esta a punto de entrar a la prepa, sus anecdotas diarias, la vida nocturna, sus relaciones amorosas, sus amistades y el tema más sensible de todos... los problemas con sus padres, o mejor dicho los problemas de sus padres entre ellos.
José Agustín tiene esa particular forma de narrar, sin separar capitulos, sin separar nada, cortando frases y un léxico antiquisimo, pero canejellescamente pegadizo. Horrores. Enormidades. Montones. Pero me sigue costando trabajo hilvanar los montones de ideas. En este caso sí pude contextualizar la historia, y he de confesar que me hubiese gustado vivir en los sesentas. Imagino un De Efe sin trafico aberrante y con todas las tendencias de esa epoca, y se me antoja muchísimo.
Básicamente la historia es buena, pegadiza y divertida, pero la intromisión de personajes y situaciones extra no le ayuda. Por ejemplo el primo Esteban sale sobrando montones, sin él y sus aburridas situaciones me atrevo a decir que hubiera sido completamente genial. Y de nuevo, la narrativa tan entremezclada no ayuda...
Realmente no tenía expectativas altas, pero el comienzo me sorprendió, en estos momentos me siento decepcionado, porque en este caso sí había más para escribir... mucho más. ¿Tal vez una segunda parte? Esta corriente, y estos autores mexicanos me fascinan. Me hacen sentirme orgulloso del talento nacional.
Claro que me recuerda a Ibarguengoitia pero un poco más intelectual y sin la necesidad de ser tan involuntariamente divertido. Finalmente la naturaleza de la historia me recordó a un Hilito de Sangre de Eusebio Rubalcava y por partes a Xavier Velasco.
Divertidísimo!!! El personaje de Queta Jones (Que-tallones) es inolvidable. Aún años después de haberlo leido, volteaba por la calle, a cada esquina para tentar a la fortuna para encontrarla.
Es muy refrescante leer una novela así, mexicana hasta en el uso de su lenguaje y que narra la cotidianeidad de otros tiempos.
Es “coming of age” y retrata muy bien esta como arrogancia e ira adolescente.
El uso del lenguaje no tiene la formalidad académica que seguro ama la RAE, sino que es el uso del lenguaje que usaban cotidianamente ciertas personas en la vida real.
Un chavo que es agresivo consigo mismo y los demás, y está encontrando su personalidad y su lugar en el mundo.
Tiene un estilo particular y llamativo que puede no gustarte, pero no pasará desapercibido.
Adolescentes rebeldes, rock, alcohol, cigarro, ateísmo y más elementos contraculturales.
Siento que la historia se arrastra muy lentamente y se vuelve pesado. Brilla más cuando se centra en el personaje principal, a mí me perdió un poco cuando se concentra más en otros personajes.
Con el reciente fallecimiento de José Agustín, no pocas personas se me han acercado a preguntarme con qué texto deberían iniciar para conocer la obra narrativa del maestro. Aunque La tumba es quizás la obra más conocida, sin duda mi favorita y la que recomiendo ampliamente como rito de iniciación es De perfil. En el efervescente crisol de los años sesenta, donde las convenciones se desmoronaban y la juventud buscaba su voz, surge la novela De perfil (1966) de José Agustín, una obra magistral que retrata la adolescencia con una mezcla de desasosiego, ternura y vitalidad desbordante. Agustín, un escritor que trajo a sus primeras narraciones las vibraciones de la cultura pop, la influencia televisiva y el rugido del rock, inmortaliza una época a través de la mirada perspicaz de un adolescente que, si bien no tiene preocupaciones económicas, enfrenta las carencias que implica la soledad y el hastío de la cotidianidad. El narrador, a quien conocemos inicialmente con el mote de «Arrinconado», impuesto por Octavio, uno de los principales personajes, es un joven de los prósperos sesenta que se desliza por sus años formativos, donde las reglas gramaticales se deshacen hilarantemente entre sus dedos como cubos de hielo, y el lenguaje de "la Onda" se convierte en una expresión desbordante de anglicismos, neologismos y sílabas telescopiadas, tradición de la cual van a embeber autores como Bernardo Fernández o Antonio Ortuño, por citar un par. Agustín maneja esta lengua diestramente, creando una prosa que sigue su propia dinámica, triunfando en una vitalidad desatada y cómica. Por cierto, las interjecciones coloquiales «sip» y «nop», tan recurrentes en el slang contemporáneo, ya se muestran en esta novela con magistral destreza. La historia nos sumerge en el desconcierto del protagonista, quien, para su sorpresa, descubre que unos señores de mediana edad, Violeta y Humberto, un tanto ridículos, son sus padres. Su vida se teje entre los intentos de seducción de sus criadas y un desinterés aparente por el sexo. Fumador desquiciado, el protagonista estudia sólo lo suficiente para pasar exámenes, mientras navega en una universidad plagada de conflictos, golpeadores y líderes estudiantiles. Para él, todo se reduce a darle tiempo al tiempo. La elección de una carrera, la obtención de un título y la toma de su lugar en el mundo adulto parecen asuntos lejanos, contradichos por los manifiestos que firma y su actitud desafiante. Agustín no solo pinta el retrato de un individuo en su camino hacia la madurez, sino que también captura la esencia de toda una generación que desafió las normas establecidas. La cultura pop, la influencia de la televisión y la música del rock impregnan cada página, convirtiéndola en un documento atemporal que trasciende las décadas. Nuestro autor, nacido en 1944, se convirtió en una voz única y refrescante en la literatura mexicana, cuya influencia aún sigue resonando en los rincones de la literatura nacional. Su estilo, que desafiaba las convenciones literarias y jugaba con la lengua, marcó una ruptura con las tradiciones establecidas. La novela De perfil no sólo es un testimonio literario de la juventud en los años sesenta, sino también una contribución significativa a la evolución de la narrativa mexicana contemporánea. El protagonista, en su desinterés aparente por la sexualidad, rompe con la tradición literaria que a menudo enmarca la adolescencia en una exploración obsesiva de la sexualidad. Agustín presenta un personaje que, en medio de un entorno social cambiante, no se conforma con los roles y expectativas impuestas, ni las propias, ni las ajenas, como en el caso de Humberto y Violeta, sus padres. La universidad, un escenario lleno de intriga y conflictos, dibujada sin rastros agiográficos o románticos, refleja los turbulentos años sesenta, donde la lucha estudiantil y la agitación social eran moneda corriente. La habilidad de Agustín para capturar la atmósfera de la época, llena de líderes estudiantiles y golpeadores, revela su aguda observación de la sociedad en transformación. Además de su faceta como novelista, José Agustín incursionó en el mundo del cine, demostrando una versatilidad creativa. Sus guiones cinematográficos, como el de El apando (1975), de Felipe Cazals, basado en la novela de José Revueltas, evidencian su capacidad para abordar temas complejos y sociales a través de la pantalla. El mismo gusto por adaptar textos de novelistas nacionales a guiones, en lugar de andar buscando fuera del barrio, lo replicará recurrentemente Roberto Sneider, quien ya ha adaptado a la pantalla grande Ciudades desiertas (1982) de José Agustín, bajo el título de Me estás matando, Susana; y Arráncame la vida (1985) de Ángeles Mastretta. La obra de José Agustín es un testimonio valioso de una época tumultuosa en México y un recordatorio de la importancia de desafiar las convenciones. De perfil no solo es una novela; es un lienzo que captura los colores vibrantes y las texturas cambiantes de una juventud que desafió las expectativas y dejó una huella indeleble en la historia cultural de México.
Me ha sorprendido bastante la agilidad del escritor para llevarte a tantos escenarios tan diversos, me encanta cómo maneja el lenguaje y mezcla inglés con español, a la par ese libro me hizo reflexionar sobre la percepción de las artes y los purismos, su ironía y originalidad de estilo me han gustado muchísimo.
Tiene una historia con una estructura muy experimental, tal vez con una trama poco lograda. Sin embargo, el manejo del lenguaje y el poder de identificación con los adolescentes de cualquier generación, me parece magnífico.
Muchos puntos de discrepancia en cuanto a las relaciones que se narran en el libro con el ideal que tengo, pero curiosamente enmarca un realismo muy vivo de coincidencia, imágenes de una década de los sesentas que se pueden encuadrar bajo un contexto nacional y mundial donde José Agustín retrata con particularidad la forma en que uno convive en la adolescencia y construye esas relaciones amistosas, dejándote identificar en ciertas conductas que uno lleva también a cabo cuando hace una relación de esta índole. Ya sea por medio de menosprecio como la relación entre el personaje principal y Ricardo, que parece ser el único personaje que se podría considerar como amigo aunque exprese un tono de obsesión y dependencia por el, o el caso inverso en la situación de Octavio y su completa indiferencia y competencia entre los dos. No existen relaciones amistosas realmente. Cada personaje busca propósitos para su beneficio personal o de su grupo sin una empatía real con el otro. Tal es mi impresión por ejemplo, de X y los universitarios por los que se deja influir. B) Ciudad de México Una ciudad de México contemporánea, industrial, sobrepoblada, que en lo particular no me discernió demasiado con la en la que actualmente vivimos, sino más bien se me figuro como la caracterización típica de una ciudad, siendo ni muy especifica que sea la de México o la de otra lugar, sino cualquier ciudad, y su retrato en los sesentas. C) Sexualidad Muy divertida, como lo es en la adolescencia. Llena de las típicas inquietudes y fallos que uno suele cometer cuando estamos en la edad. Ya sean las mentiras, las relaciones precoces basadas en falta de consciencia y de experiencia, o de confusión en cuanto al verdadero sentimiento. Queta Johnson es un ejemplo simplista del peor tipo de relación que uno puede tener. D) Diversión Arrogante, insípida, y sobretodo sustentada en una dinámica de grupo y de sus sujetos. La diversión es las de las fiestas, chupar, fumar, burlarse del otro y ejercer un tipo de poder sobre el, hablar por el mero compromiso de hacerlo, etc. El ejemplo cuando X se ve en la fiesta de su primo Esteban es muy interesante, por la falta de sentido de los temas de conversación que finalizan en peleas y argumentos que tienden a lo ridículo, en el grupo tanto de los adultos como de los más chavos. O tenemos el de la primera reunión en la casa de uno de los compañeros de X, donde beben ocultamente y su diversión es hacer bromas y ver revistas, Es una diversión contemporánea y no muy alejada de la realidad actual, puedo decir. E) Contexto familiar Este se desenvuelve a la vez como cualquier contexto familiar común, y a la vez como un contexto familiar disfuncional que alberga sus errores y descuidos. Para empezar, es difuso el tipo de papel que cada quien ejerce en su plano. La rivalidad y empatía de los hermanos, la mamá sofocada de phobias y miedos que uno nunca acaba de entender de donde surgen sino como afectan al personaje principal, la racionalidad del papá, que obliga a todos a decirse por su nombre, a rescatar a la madre y cosas por el estilo. Es un contexto con tabús y conflictos, y de historias particulares de cada uno de sus miembros y su individualidad los une como cualquier familia. 5. Menciona cinco puntos que el texto contenga que ya no se puedan encontrar. .no encuentro otros puntos que ya no se pueden encontrar de ninguna manera actualmente. 6. La obra es ¿vigente? ¿Porque? ¿Es obsoleta? ¿Porque? Ninguna obra por más descontextualizada o antigua que sea puede considerarse en su totalidad obsoleta para ningún uso, más bien habría que considerar que particularismos aún podrían considerarse vigentes y cual de esos aún sirven para retratar realísticamente al mexicano de ayer, y cual de esas variables han cambiado para encarnar al mexicano de hoy en día, en especial al chilango. 7. Tres ángulos en los que no este de acuerdo. La clara subjetividad de la historia. Tratar de ahí relacionarlo paralelamente con el México en los sesenta en general. Es decir, pensar que así como era esa familia eran todas las familias, y así como hablaban todos hablaban, etc. Me parece que es un simple reflejo e interpretación de Agustín, quizás meramente la manera en que el como individuo vivió esos años y nada más. Creo en la crítica que hace y formula, pero yo lo dejaría con el gran espectro de la duda encima. 8. Final alternativo. Retomo de la página 357, antes del epilogo de la historia que comienza en “Viernes 19.-San Sixto III- San Luis rey” y que concluye con la escena de violeta en el hospital dando a luz a uno de sus hijos. “permanezco aquí, ardiendo, recargado en la piedra (¿durísima?)…. El teléfono me despierta, mientras veo el humo de mi último cigarro finalmente consumirse y dejarme nuevamente en una confusión desesperante. Interrumpo a mi estúpido hermano antes de que abra la boca e intente psicologearme con alguna frase de alguna novela que acaba de ver. Eres un imbécil. ¿Lo sabías? Pero las vas a pagar. Oigo antes de volver a oír el piiiit del teléfono. Octavio probablemente. Quien sabe que se tramara ahora el imbécil por no haberle ayudado hace poco rato. El teléfono vuelve a sonar antes de que pueda alejarme lo suficiente de él. Son los padres de Ricardo que no lo hallan en ninguna parte. Cuelgo. El teléfono vuelve a sonar. Mi hermano me mira con un gesto burlón en la cara que muere de ganas de restregarme. Descuelgo el teléfono y decido regresar a la roca para concluir mi siesta. Es probable que sea Humberto en busca de recluir a la pobre Violeta que ya ha de estar loca, en su institución mental bajo la instrucción de su compadre el doctor Quinto. O quizás Queta Johnson acaba de ser despedida por la culpa de Octavio y su peliesita con Don Enrique que ya les hecho abajo el plan de contratar grupitos de música tan malos. Nada importa. Solo que no tengo cigarros y que Humberto no me prestará por pagar lo caro que saldrá la internalización de su esposa. Duermo.
José Agustín aborda la historia de un morrillo de clase media alta, hijo de un psiquiatra (no psicoanalista, eh) y una casi psicóloga. Sale de la secundaria y gracias a los personajes que le rodean, va creciendo, y de eso va el libro.
Sí, obviamente es un libro muy "de hombre" porque lo escribe un hombre, el protagonista es hombre, se junta con sus amigazos hombres y piensa como hombre; aún así, es un reflejo de lo que era y aún es, el adolescente de clase media alta y la construcción de su masculinidad.
Creo definitivamente que todxs deberíamos de tener como lectura obligada este texto, o tal vez no obligada, pero lectura necesaria, porque nos abre las puertas a la ya mencionada construcción de la masculinidad, que no ha cambiado mucho en años, por más wokes que seamos (o que creemos que somos).
Pasando a otra cosa, me gusta también que hace una cartografía de lugares que yo habito (Narvarte y Roma) y que ubico casi perfectamente, entonces cuando el protagonista toma su camión en Medellín, sé dónde es Medellín.
Un libro que sin proponérselo, como una fotografía, realiza un ejercicio casi arqueológico, al captar un tiempo y un espacio muy específico de La Ciudad de México, en una prosa disyuntiva y arriesgada, (quizá la principal cualidad que toma de la generación que describe) retrata los conjuntos de valores, la aburrición y el hartazgo de una generación perdida. Quizá la que debería de ser la novela de iniciación que todos nuestros jóvenes en México deberían leer.
De lo mejor que he leído, la vida de un adolescente que va a entrar a la preparatoria en los años años 60s. El autor, sin lugar a dudas nos narra y nos describe tan bien que nos traslada a esa Ciudad de México.
""...Bueno, yo nací con botas de gamuza. Como desde chica estaba muy buena, el doctor partero quiso violarme, pero lo lincharon unas enfermeras lesbianas que también se habían enamorado de mí y ansiaban lengüetear mi enano clit. Gracias a ellas conservé la suculenta vierginidad que finalmente acabé entregandote. Ni modo. Nobody's prefect, ¿no?...""
Desde que descubrí a José Agustín he ido leyendo paulatinamente varias de sus obras. Lejos del lugar común, rezumando originalidad y frescura, pese a que algunas de sus obras tienen más de cincuenta años de haber sido escritas. Lo cual, dice mucho de la pobreza en cuanto a producción literaria y de las lecturas de algunos de nuestros escritores modernos. En fin. La lectura de De perfil fue sumamente divertida y placentera. Ligerísima y ágil, la obra se desenvuelve sin pereza, con energía y con un uso del lenguaje muy característico del autor, sus juegos de palabras, sus cambios ocurrentes a los nombres de los personajes, sus situaciones de múltiples aristas, que van de lo más cómico hasta lo más trágico y difícil, pero siempre con su visión particular, su humor inconfundible y envidiable. Definitivamente un libro para pasar muchos buenos ratos, riendo y disfrutando de esa prosa singular y rompedora que le dio renombre a José Agustín desde su primer obra publicada.
No me enteré a tiempo de que este año le hicieron un homenaje en Bellas Artes (ciudad de México) a José Agustín, precisamente celebrando los 50 años de la publicación de esta novela, que ha marcado la vida de autores como Elena Poniatowska, o Juan Villoro. Además de que, desde sus inicios, el autor recibió elogios de autores del calibre de, por ejemplo, Juan José Arreola, que fue su maestro en un taller literario. Palabras mayores, ¿no?
No hablaré de la trama o los personajes, como normalmente no lo hago, por la simple razón de que, en mi caso, es lo que menos me importa. Soy más bien, aficionado a disfrutar de los estilos del lenguaje, el uso de las palabras, la estructura, y en muy segundo término la historia. De hecho, mis libros favoritos, no cuentan alguna historia en particular, juegan con el lenguaje, y dicen mucho, pero no cuentan. De modo que sólo me remitiré, como siempre, a dejar unas muestras de lo que encontré en esta historia.
“Detrás de la gran piedra y del pasto, está el mundo en que habito.” Pág. 7.
“Casi con pánico advertí que desde que había tirado el cigarro no cesaba de rascar mi pelo. Los dedos estaban rígidos, con forma de rastrillo, y agresivamente acometían a mi cráneo. Al mismo tiempo, la piel me ardía como si tuviera urticaria o algo parecido. Lo único que logré fue dejar de rascarme la cabeza para atacar el rostro. El asunto me desesperaba y el cigarro acabó mareándome. Pero debo reconocer que en cierto sentido todo eso era de mi gusto. Me hacía sentir desesperado, desamparado, sin ayuda.” Pág. 31.
“Humberto, cuando está en casa, lo ve sonriendo alegremente, pregunta ¿te sientes bien?, y arguye que le da flojera redactar un justificante para el colegio. Violeta gruñe: -Qué chistoso eres, Humberto, ya te quiero ver si le da pulmonía –y ella redacta el justificante. Chiñol maistrolo. Guora is que mi bodoque estufas enfermoa de catarrús de a devis muy fortacho. Y se quedó en su chante todano el diuco. Su servilleta, Violeta. Firmó al calce, y al día siguiente, cuando su hijo se siente como nuevo, prepara cuatro sándwiches de huevo con jamón (mucha mantequilla) y coloca el justificante en la mochila, con un par de mejorales.” Pág. 258.
De Perfil es mi primera novela de José Agustín. Decidí leerla debido a su gran fama dentro de la literatura mexicana contemporánea y, aunque no soy muy fan de la onda o la literatura beat -a menudo más interesante por su frescura que por su narrativa- debo decir que quedé asombrado. Realmente amé este libro!!
La perspectiva de primera persona es, como bien dicen las reseñas, una experiencia envolvente que en verdad permite sumergirte en la mente del protagonista; después de unas páginas comienzas a andar en sus zapatos.
El uso brillante del lenguaje coloca a José Agustín muy por encima de algunos escritores mexicanos de mayor renombre y son una prueba clara de su tan precoz erudición. La novela es extremadamente fluída y, aunque la trama es simple, bastante divertida.
El retrato de la Ciudad de México de los 60's, la colonia Narvarte, Del Valle; las avenidas Insurgentes y Cuauhtémoc; el Centro Histórico y CU son traídos a la vida y generan una extrema nostalgia en cualquiera que haya habitado la capital.
Los personajes son casi todos -con excepción de los de relleno- muy coherentes y empáticos. De verdad quedan ganas de saber más sobre X, sobre Queta Johnson, Octavio o Humberto y Violeta.
Después de esta lectura espero con ansias conocer más sobre José Agustín, grande entre los grandes!!
Leí este libro después de anticiparlo mucho durante muchos años, esperando encontrar una energía y un agasajo similar a los que disfruté leyendo otras de las obras iniciales de José Agustín, como "¿Cuál es la Onda?", "La Tumba" y las primeras 3/4 partes de "El Rock de la Cárcel". Sin embargo, me encontré con un libro bastante mediano, pesado, pretencioso y anticuado que no estaba tan drogado como tenía que estar para disfrutarlo plenamente.
Dicho esto, la verdad es que es una obra esencial para la contracultura de la capital mexicana y si alguien tiene ganas de en verdad entender ese movimiento, tan importante durante una de las épocas más obscuras de México, es una lectura esencial. Si no, no pierdes mucho.
Uno de los libros más irritantes (¿cagantes?) que he leído. Si La tumba no fue una fusilada (¿pseudo-plagio?) suficiente de De Catcher in de Rai, éste acaba con el punto (¿símil?) completamente. Mejor lean la novela de J.D. Salinger. O La muerte de Artemio Cruz, de Carlos Fuentes, que *SPOILERS, maso* acaba exactamente igual que esto pero de una manera mucho más elegante.
El libro tiene una cadencia y un ritmo frenético. La oralidad al máximo: es un libro que se escucha. Aunque se hace un poco largo (todo lo relacionado con el primo Esteban es tedioso y sin interés) creo que vale la pena su lectura.
3.5 ⭐️ Realmente esperaba algo más de este libro, sin embargo va de más a menos. Ambientado en el México sesentero, conocemos un lenguaje ya casi inexistente, y una ubicación geográfica que hoy en día es totalmente distinta.
Rescato a personajes como Ricardo, o Queta que es muy parecida al protagonista, sarcásticos y tontos. Los demás se presentan apenas un poco y no terminaron de agradarme, o simplemente se me hicieron algo olvidables.
Mezclar estilos narrativos, ir cambiando de narradores de un renglón a otro, o meter un flashback en un momento aleatorio entorpecen mucho el ritmo de la lectura. En algunas ocasiones funcionaba pero llega un punto en el que pasa muy seguido y se vuelve tedioso.
Al final, me reí en algunas ocasiones, en otras consideré dejarlo tirado, pero lo que me impulsó a terminarlo es esa forma de José Agustin de contar la vida de un adolescente en transición a la vida adulta, hacerlo con su humor y estilo.
La primera mitad es lo carrea al resto del libro. Su segunda mitad no es que sea mala, sino que parece que José Agustín empieza a irse por las ramas y gracias a Dios su estilo es rico y divertido de leer si no la verdad me la hubiera deseado en abandonar el libro en más de una ocasión. La salsa esta justo en la relación de Queta Johnson, del resto es la periferia (que a mi parecer) ocupa más espacio del que debería. Amor, desenfreno, descontento, exploración, una búsqueda interminable hacia algo que no se tiene ni la más remota idea de qué es, incluso cuando ni siquiera se empieza a buscar. Así es como Agustín retrata la vida loca de un adolescente perdido en los años 60 en la Ciudad de México.
El libro como tal no tiene desperdicio, aunque entiendo que la segunda mitad les puede parecer o muy aburrida o como indispensable.
Un libro muy divertido que logra sacarte una rica carcajada en plena lectura. Un estilo sarcástico e irónico genial. José Agustin es muy creativo en el uso del lenguaje. Juega de una forma alegre con las palabras y algunas hasta las reinventa. El humor y el manejo del tiempo son sensacionales. Una estructura nada lineal, que va y viene, y que obliga al lector a reacomodar las piezas para complementar la trama. El lenguaje es coloquial, muy de chavos, a veces grotesco, pero totalmente de acuerdo al contexto. De hecho, es una historia de jóvenes donde están inmersos muchos de sus pensamientos, inquietudes, gustos y vivencias...¡totalmente auténtico y real!
Un libro que te hace estar en La Onda. Escrito de una manera irreverente, nos narra episodios de vida de un joven mexicano. Joven que se encuentra en los inicios de la punzada, dónde el alcohol, tabaco y el sexo se muestran tan atrayentes pero a la vez tan desconocidos. Dos cosas se pueden remarcar de este libro: su Lenguaje ( sin tapujos y como un mexicano hablaría) y su línea temporal, que al ser no lineal nos permite entender aspectos importantes de los personajes. Libro recomendado para todos ( adolescentes y adultos) que quieran pasar una lectura agradable y con el toque mexicano que siempre se necesita.
José Agustín es un escritor mexicano conocido por su estilo irreverente y provocador. Sus libros suelen explorar temas de la juventud, la rebeldía y la búsqueda de identidad en la sociedad contemporánea. Obras como "La tumba" y "De perfil" capturan la esencia de la cultura juvenil en México, con personajes realistas y diálogos auténticos. "De perfil" en particular ofrece una mirada introspectiva a través de las experiencias del protagonista, explorando su relación con el mundo que lo rodea y consigo mismo. José Agustín desafía las convenciones literarias con su estilo fresco y directo, dejando una marca duradera en la literatura mexicana contemporánea.