Se está haciendo tarde (final en laguna) es considerada por la crítica una de las grandes novelas mexicanas de fin de milenio. Ambientada en Acapulco, a inicios de los setenta, narra el viaje interminable de un lector de cartas de tarot, un dealer acapulqueño -quienes sostienen una increíble relación sadomasoquista- y un joven gay, callado y sabio, que contrarresta el vértigo del libro. Estos personajes entran en un trepidante torbellino donde las drogas, el rock, la irreverencia y la rebeldía son los elementos detonantes de una búsqueda profunda.
Escrita desde una intensidad aterradora, Se está haciendo tarde (final en laguna) explora, combinando magistralmente la profundidad con el humor, la naturaleza humana y refleja el fin de una era al tiempo que describe la que está naciendo.
Agustin's first novel, La Tumba (The Tomb) was the brief but provocative story of a Mexican upperclass teen, deemed indecent by the public but gathering praise from older writers. This and his most famous work, De Perfil (Profile view), a fast and detailed view of three days in the main character's life, show stylistic similarities to James Joyce's work, especially A Portrait of the Artist as a Young Man.
He was considered a member of the so-called Onda literature, onda (wave) being slang for current and fashionable views in the eyes of young people.
A common technique in his work is mixing character's speech with narrative, without making any kind of distinction,(free indirect discourse). Thus the reader finds a long dialogue written in a single sentence,and is expected to realize which character is speaking as he reads the words. He also makes use of the stream of consciousness technique.
6 días y 284 paginas despues. Recomendación directa de un compañero de los libros. La recomendación surgió porque leí "La tumba" del mismo autor y él me refería que "Se está haciendo tarde" era su libro favorito del autor. Por mi parte, creo que necesita de una relectura posterior porque a primera instancia no logré comprender la profundidad del mismo.
Ultimamente he logrado aprender a ubicar el contexto en el cual se hacen los libros, y a admitir que si un libro no me acaba de gustar es porque no lo he llegado a asimilar.
La novela se situa en el Acapulco de los años setenta, en uno de los mayores atractivos, Caleta y Caletilla (respectivas playas). El joven Rafael, tarotista en proceso de consumación, ha venido a visitar a su amigo Virgilio, un dealer de poca monta. El motive del viaje de Rafael es renovar su "poder" de leer las cartas, y hacerlo sin tapujos. VIrgilio lo llevará a un bar en donde conocerá a Francine y Gladys, un par de mujeres mayores que distan bastante de ser un personaje de ocasión. Su viaje (malviaje) los llevará por distintas situaciones y lugares, aderezado, como siempre, de drogas, alcohol y rocan roll.
Tenía muchas expectativas del libro, al leer la tumba me quedé impresionado, y autenticamente enamorado de la forma de contar de Jose Agustín, las ideas, el contexto, todo. Algo que fue diferente aquí... para empezar la narrativa es demasiado atropellada y confusa. Creo que estoy chapado a la Antigua a la hora de leer libros, así que comenzamos mal. Los personajes... están bien, pero caen en clichés, desde el acapulqueño que abusa de la jerga local (suena más a tepiteño) hasta las mujeres mayores que son más bilingues y comprenden mejor los albures que yo. Rafael me parece algo más autentico y real, en cuanto a Paulham me parece también clicheado en cuanto ser homosexual, pero mucho más real que todos los demás.
Comprendo la cuestión, comprendo (o al menos intento) la epoca de los setentas donde todo era rock y drogas alucinogenas. No me parece mal, no me parece fuera de lo común, solo que no pude digerir el libro, al menos no como yo hubiera querido.
Creo que la historia es demasiado "plana" (falta de profundidad en cuanto a lugares, situaciones) para las paginas y descripciones que se tienen, unicamente se explotan dos restaurantes, una mansion y una persecución; la laguna queda casi fuera.
El final es una parte rescatable, y algunos monologos de Virgilio con Rafael... fuera de eso no me encantó. Creo que el problema que me hice una imagen semejante de aquellas peliculas setenteras que ocurrian en Acapulco y todos nadaban en drogas. Maldita risa en vacaciones, sigues haciendo estrag0s en mi vida.
No habrá reseña larga, este sera el maximo comentario.
¿Habría leído esto por iniciativa propia? No ¿Me gustó? No mucho. El estilo está muy padre, no encontré los diálogos confusos, la suspensión del tiempo y la oralidad de la narración le dan un toque muy bueno, que fue lo que más me cautivó al leer. No hay mucha historia, solo vibras, y aunque tiene algunas buenas escenas peliculosas, no lo suficiente para dejar de sentir que, como un todo, me era un libro aburrida. Justicia para Gladys.
Esta historia es una mezcla vertiginosa, repulsiva, aventurada, aterradoramente introspectiva, sobrecogedora, vomitiva y desilucionante, es la nada con cara de todo, como un rayo de luz en un túnel oscuro que dura casi nada, hermoso pero cegador, desgraciadamente efímero, afortunadamente efímero. No la recomiendo a nadie.
Si ya lo leyeron y quieren escuchar la música de fondo, alguien se tomó la molestia de reunir el playlist en spotify, con el mismo nombre del libro: "se esta haciendo tarde (final en la Laguna)"
Seis estrellas para la forma y la voz y los recursos superexperimentales que funcionan muy chido. También tiene algunos segmentos de páginas enteras con insights intensísimos sobre la vida y vaya qué desarrollo de personajes tan pasado de lanza. El libro se lo lleva la personalidad de Francine: despreciable y horrorosa y cabrona, pero igual irresistible.
La trama, por otro lado, deja un poco que desear. Hay fragmentos en los que la tensión sube de manera demencial, pero es una tensión que nunca se resuelve, de hecho, el final se siente como un desinfle nada esclarecedor y nada catártico. Además, aunque la forma de contar lo que cuenta este libro es imaginativa hasta la saciedad, lo que cuenta no es particularmente imaginativo ni interesante: un grupo de sujetos drogándose sin parar en Acapulco: qué interesante, puf... ._.
Un libro en inicio simplón, va cobrando complejidad y logra hacerte viajar con ellos. En el viaje hay pasajes hermosos, llenos de esperanza y paz. Gran lectura que llega a todos los rincones de la vida.
Un viaje que son muchos viajes. Acapulco es el espacio en el que esta novela se desarrolla, en el que la mariguana abunda y el viaje con psilocibina lleva a sus protagonistas a descubrirse y a ver la futilidad de sus propias existencias. Lo cual lo logra José Agustín con un lenguaje trepidante, colmado de coloquialismos (que en algunos momentos se sienten, citando también los pochismos que inundan la novela too much). Novela juvenil y de aventura, que incluye hasta una escena de persecución, es entendible el escándalo que causó en su momento dado el desparpajo con el que las drogas circulan por sus páginas.
Para mí, esta novela es como el centro de un asterisco donde se cruzan tres grandes temas: el lenguaje, las corrientes literarias y algunos lugares especiales. En general, el lenguaje me parece muy interesante. Me conecta al pasado, con Joyce por los monólogos interiores, y al futuro, con Fernanda Melchor por la escritura corrida y vertiginosa. Al leer Se está haciendo tarde (final en laguna) entendemos la importancia de José Agustín en las letras mexicanas porque muestra su talento y agilidad verbal, “su finísimo oído” para captar y transcribir la oralidad. Es una obra arriesgada y experimental que, en su época, se consideró moderna y escandalosa. Una característica del estilo narrativo que me gusta es el cambio de persona y de tono, por ejemplo: “La calle era sinuosa, estrecha. Rafael se detuvo, alarmado. Épale, donde estoy. La maleta pesaba ya. Revisó la calle…” Además del lenguaje, hay ciertas características especiales en la parte física del texto, son como una marca de José Agustín, por ejemplo: los paréntesis, las palabras en inglés, los fragmentos de canciones, los leitmotivs o frases del lado izquierdo de la página, como “Flashback elemental Your inside is out”. Quizá, para algunos es difícil leer esta obra en una era de wokeness porque usa clichés políticamente incorrectos y el típico lenguaje machista como “conocería a sus amigas, están buenísimas y cogen como ninfomaníacas biencomidas, ¡wow!, otro ambiente…” Leer siempre me remite a la historia de la literatura. Quizá por mi formación o sólo por gusto, siempre busco a qué corriente literaria pertenece el libro que tengo en las manos. Esta vez, leer a José Agustín me lleva a la literatura de la Onda y a Gustavo Sainz, Parménides García Saldaña, René Avilés Fabila… esos escritores de los años 60 que coinciden con la época de “sexo, drogas y rock & roll” y que vivieron los problemas sociales del 68. En 1972, fecha de publicación de Se está haciendo tarde (final en laguna), José Agustín era joven, pero ya había publicado La tumba y De perfil, a partir de las cuales se empezó a hablar de literatura de la Onda. Por otro lado, la obra de José Agustín me lleva a la generación Beat, de la cual no sé nada y tengo pendientes a Kerouac, Ginsberg, Burroughs y demás beatniks estadounidenses. El autor de Inventando que sueño existe en espacios muy significativos para mí. Se está haciendo tarde (final en laguna) se desarrolla en Acapulco y termina en Coyuca, cerca de Playa Paraíso, lugares muy especiales en mis recuerdos de vacaciones. Además, escribió esta obra en Lecumberri, en papel de estraza y lápiz, ¿se imaginan? En esa cárcel que siempre me causó terror, fue compañero de Revueltas, de quien tengo pendientes las reseñas de Los muros de agua y Dios en la tierra. Y claro, mi querido Tlatelolco forma parte de la historia de José Agustín. Para terminar, mencionaré dos aspectos importantes: el humor y la música. La novela tiene tintes graciosos, pero sin olvidar la miseria humana y el dolor (quizá en nuestra época ya no causa gracia). En Se está haciendo tarde (final en laguna) la música es fundamental, de hecho, puedes encontrar la lista en Spotify. Se nota desde el principio con los epígrafes de los Beatles (una frase de “Everybody’s got something to hide except me and my monkey” es leitmotiv en la novela) y Peter Rowan; y continúa con Traffic, The Rolling Stones, Bob Dylan y un largo etcétera. Antes de irme les contaré de qué se trata Se está haciendo tarde (final en laguna). Empieza hablando de Acapulco. Ahí vive Virgilio, un dealer de 23 años que viaja a México para vender drogas. En esa gran ciudad conoce a Rafael, un lector de tarot de 29 años, y lo invita a visitarlo. Tras algunos problemas Rafael decide ir. “Rafael llegó a Acapulco a las seis de la mañana.” Toda la novela transcurre en un sólo día, desde las 6:00 de la mañana hasta el anochecer. No dice mes o año exacto (sólo “a principios de los años setenta” en la primera página). Fuman mota en su casa y ahí empieza el viaje: se van a la playa, al restaurante, van a la isla, juegan con una tapa de plástico como frisbee; aparecen los otros personajes como Francine (la “anciana” 50 años), Gladys y McMathers (los tres viven como de sus rentas y pasan temporadas en Acapulco), Leticia, Yolanda, Rosales (el mesero). Cada vez más resumido: consiguen un coche, van al depa de Francine y Gladys, aparece Paulhan, tragos de vodka y tequila, cigarros de mariguana, alucines y debrayes, siempre música, sexo, persecución policiaca, etc, etc. La novela termina cuando, después de todo un día de, literal, “sexo, drogas y rock and roll”, un lanchero (que recuerda a Caronte, el que guía a los muertos por el río Estigia) mira los restos de los personajes al fondo de la lancha y dice: “Yo creo que mejor nos regresamos. Se está haciendo tarde”.
Si bien no tenia altas expectativas del libro, esperaba encontrar dialogos que valieran la pena después de tanto tiempo invertido en leerlo, fue una gran desilusión ver que toda la historia fuera muy plana y toda girara entorno a un viaje pacheco.
Me acorde de la pelicula "Requiem por un sueño" que vi en la secundaria y recuerdo que fue altamente emotiva, transmitio un mensaje muy profundo en poco menos de dos horas. Gran diferencia con este libro que en mas de 8 horas de lectura solo me dejo con la sensación de que desaproveche el tiempo.
Un dato que se me hizo curioso es que José Agustín escribio parte de la novela estando preso en la cárcel de Lecumberri durante 7 meses lo cual me hace pensar que los personajes tuvieron mucha influencia de ahí.
Por ahora veo que no es de mi agrado la "literatura de la onda".
Que libro tan uuuuuuuuuuuto este de José Agustín. La verdad fue muy divertido aunque de pronto me desesperaba que no llegara a nada. Los personajes levantan todo el cotorreo, me encantó como esta escrito tanto por sus recursos como por su narración, porque te genera la sensación de que algo va pasar ¿o solo la sentía yo? y luego como el autor se burla y le habla al lector que con morbo ancia que ciertas cosas pasen. Fue un gran viaje. Literal. Un gran viaje literario. Este es el segundo libro que leo de José Agustín y segurito me lanzo por más pues los encuentro entretenidos y con un lenguaje que pasa del soez al poetico y tu no tienes más remedio que fluir por sus renglones tratando de encontrar una historia y dandote cuenta que cada vida es una historia en si misma.
Leí este libro hace meses, pero no lo había registrado vol. 1. Participé en una presentación de una revista, y el último número está dedicado a José Agustín, entonces aproveché la excusa para leer este libro que ya me habían recomendado (lo que me terminó convenciendo fue el prólogo de Fernanda Melchor). Si tenía alguna clase de expectativa, no me decepcionó en absoluto. Esta historia es un viajezote en drogas, definitivamente. Y la historia no es la historia en sí, sino la forma en que José Agustín la cuenta: hay un orden dentro de todo ese desorden, y una lógica de la locura, irónicamente. José Agustín te hace pensar en la forma, porque él es pura forma. Forma y tensión.
Me parece muy lamentable dedicarle tantas horas de trabajo de un autor en hallar la manera de decir tantas groserías juntas, tantas formas diferentes de humillar, ofender, exhibir y aplastar la imagen de los personajes.
Quizás mi crítica es algo dura porque llevo una racha leyendo libros de autores mexicanos donde sólo encuentro malas palabras, corrupción, prostitución y revolución.
Creo que no es posible definir a México por algo como eso. Creo que de 6 libros mexicanos que llevo leídos en los últimos meses, deberían haberme gustado y sorprendido los 6... y sin embargo la triste realidad es que sólo 1 ha valido realmente la pena, y otro que quizás ha tenido cosas rescatables.
No sé si este libro aporte algo importante. No sé si a alguien le haya servido de algo "invertir" tiempo valioso en leerlo. No sé si mi ignorancia no me permite apreciar y valorar un estilo de escritura que no encuentro por ningún lado... no sé si mi educación y mis creencias me están haciendo una jugarreta y me limitan a sólo poner los ojos en la decadente historia que aquí se presenta... no lo sé. Sólo sé que no me llevo nada más que un amplio repertorio de insultos, de nombres de drogas y de conocer cómo alguien vive un "viaje".
Ojalá alguien que lo haya leído me comparta su opinión.
> Y por la curiosidad ¿Verdad? Y el morbo. Como si yo fuera un lector morboso que lee y lee esperando algo sucio.
El José Agustín propone en este libro encontrar la frontera de lo ridículamente largo que podría ser un día. Y me encantó ¿Cuánto no vemos? ¿Qué tan conscientes somos?
Este libro trae el sello de Lecumberri. Qué hippie y qué hasta atrás se logró poner el José, no es queja.
Hace poco en un documental mencionaron que entre este libro, Chin chin el teporocho de Armando Ramírez y El vampiro de la colonia Roma de Luis Zapata cerraban en ciclo de "La literatura de la Onda" y en definitiva Se esta haciendo tarde es el mejor de los tres, éste si que trae toooda la Onda, Acapulco, años 70, rock, morita, silocibina, 2 mexicanos, 3 "extranjeras" narrado con el mero lenguaje de la Onda, las palabras mezcladas, modificadas (tanto que al principio no entendí varias cosas) pasando del español al ingles sin ningún freno. Todo el libro narra un sólo día Y que buen final. Se puede reconocer la vida del autor, sugiero leer El rock de la cárcel para enterarse.
Un tarotista, un dealer, un homosexual y dos rucas bien tropicalonas se juntan en Acapulco para ponerse un pasón. Y así, con lo que parece ser el inicio de un mal chiste, se resume la trama de esta caótica novela en la cual el lenguaje, el subconsciente y el rock and roll hacen de las suyas.
Al principio Se está haciendo tarde (final en laguna) nomás parece que no pega. Tal vez por eso, uno como lector, necesita consumir un poco más de la historia, de los personajes, incluso de aquella vibra del Acapulco de los 70 que tan famoso se hizo gracias a La risa en vacaciones. Después, conforme la cosa avanza, Agustín empieza a soltarse a través de un estilo bien propio: un monólogo interno por aquí; un conflicto interno por allá; albures, chistes y calambures por acullá. Y así empieza lo bueno. (Y si lo estoy describiendo cómo andar medio tripeado es porque hasta ahora me doy cuenta que es ese el propósito del autor.) Y como en todo buen o malviaje, la novela tiene sus momentos de introspección y una que otra epifanía. Hermosos, a pesar de que son cosas que muy pocos pueden escribir y otros quieren experimentar.
Quisiera decir que disfruté esta obra de sobremanera, pero igual y ya envejecí o en definitiva pertenezco a otra generación. Me gustó, sí. Es asombroso como este cab*ón te presenta una versión mexicana, grotesca e impresionante del Infierno de Dante Alighieri, pero también creo que, como con todo tipo de sustancias, el exceso es malo. Y eso es lo que, al final del día en que transcurre, esta obra contiene, un exceso de todo: maldad, drogas, recursos literarios muy bien empleados, un lenguaje que si no eres de la capirucha no logras entender, situaciones y personajes inverosímiles.
No sé, simplemente no sé, o tal vez sí sé pero no más no quiero admitir que lo sé.
José Agustín es la gran voz de la llamada "Novela de la Onda", la generación hippie mexicana o, más correctamente, esa generación mexicana de la década de los 1970's, inspirada por los beatniks estadounidenses como Allen GINSBERG y William BURROUGHS. Esta novela es el retrato perfecto de esos jóvenes despreocupados por todo y de todo. La novela está magistralmente escrita, aunque yo, en lo personal, terminé saturado por los excesos descritos en la novela. Muy buena lectura para asomarse a ese mundo caótico y alborotado, dinámico, anárquico y sentimental de la juventud setentera.
Primera novela que leo de este maestrazo, mi única referencia anterior eran sus cuentos, y la verdad es que me quedé pasmado, en el buen sentido. La prosa imparable, frenética, bilingüe y casi delirante no falla en absoluto, los cambios de perspectiva, personaje, escena, plano de realidad son brillantes y ese final en laguna, ni hablar. ¡Qué viaje!
Me dijeron que mis excesos son como esta novela. Y sí, creo que tienen razón: frívolos, absurdos, sin sentido; una versión tropicalizada de "En el camino" de Kerouac. El problema es que mi generación sigue estancada en estos temas: ya no queremos más libros así, por favor.
I’m not sure I would have been able to get through something like this in English. (I tried and failed to read On The Road once.) But it was fun to wrestle with jazzy, druggy beat sentences in Spanish. If drug/road books are your thing you’ll love it-for me it was just kind of fun.
Al iniciar el libro no iba entendiendo muy bien de que trataba, honestamente, al leerlo no dejaba de tener esta sensación de incomodidad, de molestia e inclusive hasta un poco de náuseas.
Me encantó el desarrollo de los personajes, me gustó que cada uno tuviera sus características muy marcadas, incluso podría decir que hasta exageradas, grotescas. Sin embargo, considero que la historia pudo desenvolverse un poco más y no quedarse tan plana.
El libro tiene muchos pensamientos sobre la vida que me hicieron mucho eco, me fascinó la manera en la que el autor nos llevó a vivir el viaje con los personajes. Creo que la historia no pudo haber terminado de una forma mejor, el final me dejó increíblemente satisfecha.
Una de la conclusiones a las que me llevó es lo atemorizados que estamos de ser quienes somos, de descubrirnos a nosotros mismos desde otras perspectivas; en el caso de Francine, como en realidad su forma de ser era la coraza que protegía a una persona que en realidad estaba asustada, por envejecer, por perder el control, alguien que tenía que someter a otros para ella poder sentirse alguien. En el caso de Rafael, la falta de seguridad en él, cómo la única forma de descubrirse a sí mismo fue estando bajo los efectos de las drogas, aún cuando el tenía las habilidades de ser más sensible con los demás; y Gladys, una persona sumisa, que nunca se atrevió a poner un límites o a decir en voz alta que no estaba de acuerdo o tenía miedo cuando Francine llegó a su vida, que nunca supo ponerse a ella como prioridad y que, evidentemente nunca supo amarse a sí misma.
Siempre hacer introspección, echarte un clavado hacia lo más profundo de ti mismo asusta, asusta porque a veces no sabemos qué vamos a encontrar y asusta porque otras veces sabemos lo que ahí habita pero simplemente no queremos ser conscientes de ello…
Es un libro muy particular que no recomendaría a todes, hay que tener la mente abierta a esta lectura y así lograr encontrarle tu sentido (:
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Estoy entre 3 y 4 estrellas, pero le daré 4 porque realmente admiro la manera en la que está escrito. Ningún capítulo, narrativa continua, y una manera increíblemente sutil de cambiar de perspectiva. Un libro bizarro, en cual compartes el sentimiento del protagonista de estar hasta el culo. Lo que más me gustó del libro es que la manera en la que está escrito te haces sentir a ti de igual manera como si también estuvieras drogado. Cuando fuma mota por primera vez en Acapulco la manera en la que el libro transmite perfectamente ese sentimiento de ansiedad, perderte en tus emociones, confundir el tiempo, sentir todo mucho más intenso y sobre todo el sobre pensar. Es un libro que se tiene que leer para poder entender su manera de contarse. El libro solo es un día y es suficiente. La cantidad de cosas que le pasan es parte de lo divertido que es este libro. Este es libro es muy divertido. Más de una vez me reí genuinamente en voz alta de la cantidad de idioteces que estaban escritas. Es que literalmente es un libro de pachecos. No hay otra manera de describirlo. No obstante, se me hizo un libro bastante vulgar. Raro de decir, pero muchas de las cosas que se decían o pensaban simplemente eran de mal gusto. Raro de decir, pero cierto! Y es aquí la parte que más me disgustó de todo el libro: Francis. Me cagaba esa viejilla, siempre que hablaba era algo vulgar, grotesco, incensario y sobre todo hiriente. En si es parte de su personaje, pero no la soportaba. Hace mucho no leía un libro con un personaje que me cagara tanto. El final no me encanto. Me hubiera gustado si que hubiera un epílogo. En conclusión: nightmare blunt rotation.
Es un libro increíble. Está escrito de una forma peculiar, pocos signos de puntuación y pocos saltos de párrafo. Me perdí algunas veces, y eso me gustaba, porque sé que es la confusión que sentían los personajes en sus viajes con sustancias diversas. Francine es una pendeja y me cagó, creo que también porque veo reflejada en ella la mierda que puedo ser yo, lo débil e hipócrita de mi persona. En Gladys veo a las personas que he lastimado, y al mismo tiempo el asco que me han provocado. Ha sido incómodo leerlo, especialmente por eso, porque proyecto en esa dupla lo que más escondo, lo que quiero olvidar y no puedo. Me alegra que les haya ido mal, eso les pasa por pinches drogos mal vibrosos.
Me encanta que el libro sea la narración de una misma tarde. Es una narrativa muy distinta a los últimos tres libros de José Agustín que leí. Me parece una buena manera de cerrar esta etapa de obsesión con José Agustín; sé que puedo parar ahora. No amé al libro, porque se me hizo muy diferente, algo alejado a mi expectativa, pero eso ya es un capricho mío. No puedo no reconocerle que es EXCELENTE. Es buenísimo. Fue una delicia poder leerlo, que me acompañara tanto, por su extensión tan linda tan bonita.
Te quiero mucho José Agustín. Te mando un queto de tamo hasta donde quiera que estés. Una silocibina también. Muchas gracias por tanto. 💟
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Leí casi todo de corrido en Puerto Vallarta (la costa equivocada, pero costa al fin) y, a pesar de ser una prosa densa en la que se entrecruzan descripciones puntillosas, un discurso ultra libre e indirecto, mantras que no sabe si son ridículos o verdaderamente sagrados, letras de canciones, jerga extrema, paréntesis, cursivas, etc., se lee facilísimo y, además, nunca deja de ser gracioso (bueno, tal vez al final ya el mal viaje le apaga a uno la risa como a los mismos personajes). El texto en sí es un poco como el viaje psicodélico: todo se acumula y al mismo tiempo pasa de largo. Y así también son las ideas y los descubrimientos de los personajes: no se sabe si son epifanías profundas y transformadores o la pura patraña del que está desesperado por llegar a algo definitivo. Lamentablemente el último tramo lo fui alargando y postergando y así no se puede con este libro, igual que no se podría aplazar una traba, esto hay que leerlo casi que de una sentada para disfrutarlo todo.
A pesar de ser un libro bastante corto lo sentí muy denso, quizás por su distensión infinita del tiempo en el que una hora dentro de un departamento se convierten en semanas; Es parte del estilo, del mal viaje, del choque de personalidades entre 5 personajes nada ocasionales con un carácter explosivo en un día de excesos. Me parece brutal la importancia geográfica de Acapulco; me sentí recorrer la costa junto con estos imbeciles, adoro la mezcla de idiomas, la naturalidad de los diálogos, los saltos de una voz a otra, las precisas descripciones del ambiente mezclándose con el estado mental y la mirada de cada uno. Final en Laguna es impresionante, aún me falta releerlo para entender la profundidad a la que parece llegar en esas últimas 15 páginas, pero por lo pronto me ha parecido un libro muy sólido, de una literatura mexicana ya inoperante. Increíble que se haya escrito entre la colonia roma, lecumberri y la Del Valle. Un libro profundamente defeño.
muchos presumen a este libro como la novela más arriesgada del siglo pasado, y yo les doy la razón. José Agustín, junto con la pandilla de la Onda (que se vaya al demonio Margo Glantz) quebraron el lenguaje y la institución cultural mexicana controlada por las cúpulas intelectuales de la época y escribieron como se les dio la gana, lo que llevó a que les llovieran críticas por no ser tan mamones como ellos, lo cual celebro. esta novela transcurre en un día, un tarotista chilango que llega a Acapulco y es guiado por un tal Virgilio por el desmadre local. se la pasan fumando, bebiendo y tirando desmadre, escapando de la policía y hasta adentrándose al mismísimo infierno. una bestialidad de novela. la joya de la corona. además, es divertidísima, no dejé de reírme con todas las ocurrencias y peripecias de los personajes. tal vez es la obra maestra de José Agustín, en cuanto a vanguardismo y técnica. un abrazo hasta el cielo.
Con José Agustín me pasa que me va gustando según mi edad y que lo he leído de forma cronológica con muy poquitos saltos en su obra. Obviamente que inicié con La tumba y obviamente me gustó. Pero hace un par de años la releí y la odié. Ahora que leí de nuevo Se está haciendo tarde le agarré la onda y conecté totalmente. Creo que, junto con El rock de la cárcel, puede decirse que es EL libro del Pepe Agustín. Un dominio del lenguaje, la narración, el espacio y la atmósfera que no se leve a muchos mexicanos ya no digamos de su generación ¡de su siglo! Por algo es el mito. Por algo es el más leído y más imitado. Obraza, maeses.