Pero voy a partir, aprendiz amantísimo que ha sido carne cerca y desunida, potrillo dulcemente conseguido niño sureal de corazón torado, pero voy a partir, acércate de nuevo, búscame y estremécete, desnúdate y traspásame, gime y hazme gemir, no me des tregua, asuélame, para bien, para mal, para cualquiera suerte, di palabras que no entienda, pero que necesito, y en un estruendo líquido y profundo: qué gana de morirnos en plenitud de buenos camaradas que se han hecho el amor como quien dijo: hágase la alegría, y se hizo.