Cuatro pequeñas historias que, como indica el resumen del libro, retratan la vida de la Francia del siglo XIX. En un principio, pensé que era un Maupassant distinto al que había leído -historias como La Manoz o La Cabellera me marcaron y me parecen piezas estupendas del género de terror; sin embargo, luego vino a mi mente otros cuentos como Bola de Sebo, El Collar o incluso la novela de Bel-Ami y ahí estaba, el Maupassant realista. Las historias en esta colección son directas, claras, dibujando las costumbres, los sentimientos y los vicios de los seres humanos.
La primera, Cockcrow me dejó un poco confundida (y tuve que recurrir a una reseña en internet), pero básicamente retrata las aventuras entre la aristocracia francesa. Es una historia un tanto irónica -al final, la larga espera de la consumación amorosa no resulta lo esperado. Es irónica, de hecho.
El segundo cuento, Femme Fatale, como su nombre lo dice, es la historia de un joven aristócrata que se enamora de la mujer equivocada. Madeline había sido una prostituta a quien Paul conoce y lleva a vivir con él. Es verano y todo alrededor de la pareja es fiesta, celebración, amor. Sin embargo, Paul está más enamorado de la chica que ella de él y la joven, conocedora de su poder y seducción, lo amenaza cada vez que él intenta tenerla solamente para él. Madeline no está dispuesta a dejar la vida que conocía antes y sabe que Paul no va a dejarla. Mientras el verano francés regala paisajes de postal, tardes que se prestan a la ensoñación y a la paz, Paul va cayendo en un abismo de celos y desesperación al no poder tener en su totalidad, el amor de la mujer. Mejor indicado no puede estar:
"The fact was that despite himself, without knowing why or how it had happened and very much against his better judgment, he had fallen hopelessly in love. He had fallen as if into some deep and muddy hole"
.
Podemos adivinar el final.
Hautot & Son me pareció una historia tierna, sobre dos almas que se encuentran en medio de una tragedia y que, si bien no conocemos si permanecerán unidas, se entiende que se acompañarán en momentos difíficiles. Y por último Laid to Rest me pareció extremadamente divertida y una mirada sarcástica de Maupassant de cómo los seres humanos pueden sacar provecho de las situaciones más extrañas. En esta historia en particular, también tuve simpatía por el narrador -¿quién diría que existimos personas a las que nos gusta pasear por los cementarios? Y no de noche, ni para encontrar fantasmas ni cosas del más allá, sino para pensar y, en una especie de ensoñación, imaginar la historia de vida detrás de tumbas ya olvidadas por siempre. ¿No es imaginando como se mantiene viva la memoria nuestra y de los demás?