La presente edicion de escritos metafisicos de Macedonio Fernandez aporta la reedicion de No todo es vigilia la de los ojos abiertos y agrega una gran cantidad de escritos editos e ineditos agrupados por su tematica, vocabulario, la doctrina personal y hasta el humor del autor. Macedonio Fernandez, con su extenso ensayo sobre el idealismo, escrito en un deliberado estilo enmaranado e intrincado, con el fin de igualarlo con el enredo de la realidad misma, segun palabras de Jorge Luis Borges, se manifiesta no como un filosofo academico, ni un filosofo universitario, ni un filosofo silvestre, ni un pensador, ni un metafisico informal, pues es un atipico aun en la informalidad. Es una extrana combinacion de metafisico, mistico, quizas ocultista intuitivo, poeta del ser, y hasta humorista del ser.
Macedonio Fernández was an Argentine writer, humorist, and philosopher. His writings included novels, stories, poetry, journalism, and works not easily classified. He was a mentor to Jorge Luis Borges and other avant-garde Argentine writers. Seventeen years of his correspondence with Borges was published in 2000. He also published poetry, including "Creía yo" ("I believed").
Un libro interesante aunque seriamente repetitivo. Claro, Macedonio no reescribió sus anotaciones sino que las recompiló y las editó como estaban, con leves modificaciones. Se lee su teoría (que sería resumible en menos de diez páginas) durante 249 páginas (en mi edición del Centro Editor de América Latina del año 1967), y uno no puede dejar de leer todo porque teme perderse algún detalle que en una explicación espejada llegare a aparecer. En resumidas cuentas, su teoría se trata de un idealismo berkeliano, y es risible que le tomó 249 páginas para dar el nombre del obispo inglés, cuando podría haber partido de él directamente. Utilizando ideas sobre todo de William James, Berkeley y Schopenhauer, y a mi entender, sobre todo, de la fenomenología, y criticando a Spencer y riéndose a cada paso de Kant, criticando prácticamente todo lo que ha escrito (excepto sus escritos "como Doctor de la Ciencia"), Macedonio nos acerca a un idealismo sin Yos ni Materia existente. Su teoría podría resumirse en este párrafo:
"Mi idealismo es de tres tesis y es el único enunciado de un idealismo absoluto: que sólo hay lo sentido; que es totalmente conocible y que el estado o Ser es ayoico, pues el Yo sería para el estado de externalidad tan genuina como la Materia. Sería dualista el idealismo con sujeto"
Toda la percepción, en Macedonio, es un estado continuo, y es Todo lo que hay. El mundo en tanto Objetos externos a esa percepción No Existe. La existencia misma no existe, puesto que sólo existe el estado en el que transcurre lo que él denomina la Afección en un momento dado. La Afección es el sentir, la dualidad placer-dolor, que de Schopenhauer proviene. La Representación es el mundo visual, auditivo y táctil que se le aparece a la afección; es una ilusión. De manera fantástica, yo diría que lo que se ve, oye y toca es un sueño o cuento que vendría a justificar o a darle "circunstanciales" (la expresión es de Borges) a esas sensaciones que son lo más "real" que se vive, o lo único "verdadero". Se acerca a la fenomenología porque Macedonio dice que no existe la conciencia como ente por fuera de las percepciones: yo no huelo, yo huelo ALGO; yo no pienso, yo pienso ALGO. No existe el mundo fuera de la apercepción, no hay tiempo que transcurra entre la última percepción mental antes de conciliar el sueño y la primera al volver a la vigilia; son tan sucesivos como un trago de agua a otro. No existe el Mundo Material, y no existe tampoco el Yo, tesis que se aleja también de Berkeley. No existe la identidad. Por tanto, no existe el pasado. A lo sumo son evocaciones. A la Representación también pertenece la capacidad de evocar, de con la voluntad generar representaciones. A la Afección pertenecen el olfato y el gusto, sentidos siempre emocionales, dice Macedonio. Además de las evocaciones voluntarias, también están las involuntarias, como lo que percibimos de lo que ingenuamente llamamos "Mundo exterior". Así, cae la idea de causalidad, cae la concepción del tiempo, cae la intersubjetividad. Se llega a un solipsismo. Incluso Macedonio le dice al lector en un pasaje: "o yo soy la nada o lo eres tú; los dos no podes Ser". Uno puede "anticipar" eventos, como la rotura de un vidrio si lo martillo, porque lo ha percibido una vez y ha sido suficiente para generar una Creencia que llevará a que, cada vez que vea ese fenómeno, termine viendo que el vidrio se rompe. Hay Creencias que se arraigan más fácilmente que otras, y esto Macedonio lo compara al criterio corroborativo de la inducción: cuántas veces hay que repetir algo para creer que será siempre así en el futuro. En la teoría de Macedonio no existen las demás consciencias. Pretender primero que un cuerpo dado tenga consciencia es arbitrario y gratuito, lo mismo que pretender entender qué pasa por otra Afección o Consciencia (además estos términos llaman al Yo, que no existe), y es tan vano como pretender entender un momento del pasado propio, cosa también inexistente. Además, la diferencia entre el Ensueño y la Vigilia es que el Ensueño puede ser manipulado por la voluntad, y también la diferencia Relacional entre las imágenes de cada uno: en el ensueño es una relación asociativa, en la Vigilia es de causalidad o sucesión, aunque la idea de causalidad es un artificio (en esto uno puede remitirse a Hume, puesto que la Costumbre de Hume se acerca a la Creencia de Macedonio, salvando grandes distancias: por ej, Macedonio niega todo Yo y todo Mundo Exterior). La Metafísica es entonces ser miserable sin necesidad. El problema no es responder a las preguntas de la Metafísica, el problema es la Metafísica misma, que no debería existir. A la Metafísica la define como un estado afectivo, un estado de la Afección que funciona a la inversa que la paramnesia. La paramnesia es ver como conocido algo nuevo. La Metafísica es ver con los ojos del asombro algo ya conocido. Esto genera preguntas y dudas como "¿Qué es el mundo?", "¿Cuál es el origen del universo?", "¿De qué estoy hecho?", que son simplemente como interjecciones de asombro, al estilo "¡oh!" o "¡wow!", y nada tienen que ver con la "realidad", que no es más que una sucesión de percepciones. Ese estado de Metafísica es el que hay que eliminar, y se lo hace aceptando realmente la Experiencia como Es, en primera instancia, para no creer en las verdades ulteriores, para no desconfiar en los sentidos, porque de hecho no existen, lo que existe es lo que se siente, lo que percibe la Afección, y no hay nada que hacer con eso más que aceptar que no Existimos, que nada Existe, que sin el "mundo" nuestra Afección podría sentir igualmente todo lo que siente, hasta el infinito, inmortalmente. No existe la substancia en Macedonio. Todo es percepción, e ilusión de hecho. Una naranja no es una fruta. Es un color, una fragancia, una dureza al tacto, un gusto a la boca, es un haz de luz. Y ni la luz ni la forma de la naranja realmente SON. Nada ES fuera de esos estados sucesivos de la Apercepción. Todo es adjetival, nada es substantivo. Además, ese Ser, esa Apercepción tiene conocibilidad absoluta, puede conocer todo, puesto que nada hay por fuera de lo que percibe. A Spencer y al evolucionismo los critica aduciendo que no hay forma de explicar el pasaje del estado inorgánico al orgánico, de la falta de consciencia a la consciencia, de la Materia al Espíritu. Dos estados tan dispares e irreductibles entre sí no pueden ser relacionados, y menos por la causalidad. Con algunos argumentos más, retomando algunos pasajes de Kant y explicando detalles de los ensueños, o de la Creencia, o del Amor, o minucias que a veces lo enroscan más (como el hecho de que esté escribiéndole a alguien cuando sabe que la verbalidad es vana y que sólo sabe que existe él), Macedonio intenta llevar su idea hasta el final, cosa que no estoy seguro de que logre.
Aquí algunos pasajes:
"Que sólo exista lo sentido es una mitad del idealismo; que no exista lo sintiente es la otra. No han visto los idealistas que la concepción del Yo es un realismo, una externalidad al estado, tan ajena a él como a la percepción el mundo exterior, la Materia. Que ese yo que se pone como típico de lo interior es una ininteligibilidad ociosa, es nuevamente la Substancia, bajo el cambio, de los estados, que convierte a éstos, que son presentaciones plenas, en representaciones precarias. Dos realismos: Materia y Yo, o sólo el Yo, tienen la misma virtud total: negación de efectividad a nuestrso estados. La crítica del conocimiento o Metafísica, no es un fin: alguno se detiene en la actitud crítica cuando tiene ante sí por última vez el Yo, por primera vez la Mística, tesis final de la crítica."
Y expresa una idea que también he pensado yo:
"No conocemos (imagen) personas sin cuerpo; solamente conocemos la muerte y nacimiento de los cuerpos, no de las personas". Por eso, siempre dije, nos aterra la muerte propia: por el cese de la conciencia, y no por la muerte del cuerpo, que vemos muchas veces en la vida, como en los animales.
"La Materia nunca pasó por la conciencia; pasan los sonidos, los colores, los contactos, pero la Materia que produce tal color, no existe."
"Somos la experiencia, ocurrimos nuestros estados"
Recomiendo el artículo "El pensamiento metafísico de Macedonio Fernández" de Sonia Vicente de Álvarez para entender resumidamente este texto (http://bdigital.uncu.edu.ar/objetos_d...)
"Amar su hoy es el mayor homenaje y servicio al Porvenir"
Idealismo radical, fenomenología total, todo es psique, pero aun así no todo depende de mi voluntad (hablar de "mi", también, es un exceso verbal). En uno de los textos más tempranos, Macedonio dice que la conciencia reside en un átomo. ¿No hay físicos actuales, acaso, que se preguntan por fenómenos psíquicos a nivel atómico? Es una pena que la edición que tengo (Corregidor, 2015, en papel) esté REPLETA de errores ortotipográficos.