Un precioso final para esta serie llena de romanticismo y de bodas...
Le tocaba el turno a Parker, la organizadora nata y quien puso en marcha el negocio de Votos en su propia casa tras el fallecimiento de sus padres. Como siempre, la autora nos regala un montón de detalles sobre cómo organizar una boda por todo lo alto, aunque en esta ocasión hemos podido incursionar también en el pequeño pueblo en el que se desarrollan las historias.
La trama está bien desarrollada y lleva su propio ritmo lento y apasionado, porque los protagonistas, juntos, son explosivos. El epílogo es de agradecer, ver cómo las cuatro chicas consiguen sus sueños, además del amor, pero se me ha hecho corto, como corto se me ha hecho el final de la historia, ya que tras la declaración de amor de Malcom, este apenas vuelve a aparecer y la historia termina rápido.
Los protagonistas me han gustado mucho. Parker, ya la conocíamos por las novelas anteriores, es sinónimo de eficiencia y organización. Tiene una fachada de frialdad que le viene dada por la seguridad personal que tiene, aunque debajo de la superficie hay mucho más: una joven apasionada que anhela el amor que tuvieron sus padres. Es decidida, fuerte y consciente de lo que quiere, pero me ha encantado ver también su lado humano, cuando llora, cuando se emociona, cuando se entrega por sus amigas.
Malcom es un hombre que ha sufrido mucho, sin embargo, eso no lo ha hundido; al contrario, se siente bien consigo mismo, aunque tiende a cerrarse al pasado para no volver a sentir lo que sintió una vez. Su enamoramiento de Parker es progresivo, aunque tiene una tendencia total a besar sin pedir permiso, algo que descoloca por completo a Parker. Es un hombre reflexivo y, en el fondo, un pícaro y un caballero. Se ve en todo momento que no quiere hacerle daño a Parker, y aunque no se ve mucho cómo sus sentimientos por ella van transformándose, su declaración final es una preciosidad. Deja caer las barreras y se muestra tal cual es, al tiempo que manifiesta sus sentimientos de una forma realista, quizás poco romántica, pero sí muy dulce.
En general, la serie me ha gustado, y el estilo de la autora también. Habría eliminado en algunas el exceso de información (de flores, de pasteles, etc...) pero son historias bonitas que hablan de amor verdadero y de amistad profunda.