2 estrellas.
Eduardo Galeano tiene un estilo muy característico... quizás demasiado. Posee una excelente habilidad para ambientar la historia, y sus descripciones son en muchas ocasiones pura poesía. Sin embargo, su estilo narrativo es lo único que destaca de todos estos relatos, porque siento que las tramas y los personajes quedan relegados a un segundo plano. Además, la mayoría de las historias están contadas de una forma inconexa y cambiando constantemente de perspectivas. Al principio, esto sirvió para engancharme a la lectura y me emocionaba encontrar los puntos de conexión, pero mientras más avanzaba el libro más cansino se volvía. Si me preguntas de qué trata alguno de los relatos, no sabría decirte, porque o bien ya lo olvidé o directamente no lo entendí.
Por otra parte, las relaciones que tienen los hombres (siempre protagonistas) con las mujeres me resultaron problemáticas y desgastantes en la mayoría de los casos. Dependientes de ellas, tratándolas mal sin sentido alguno, o viéndolas como objetos. Incluso hay una escena de violación, muy mal tratada y poco explicada, donde nunca se habla de las consecuencias para la mujer que la sufrió sino para los dos hombres que estaban "enamorados" de ella (si se le puede llamar así a jugársela a los dados como si fuera cualquier cosa). Quizás lo que Galeano estaba intentando era hacer una crítica al respecto, pero esto no funciona si es desde una perspectiva tan puramente masculina. Y si para colmo se pierde entre el estilo narrativo, yo no puedo evitar enojarme. Si vas a introducir un tema tan serio en una obra de ficción, tienes que estar dispuesto a discutirlo o iniciar una discusión positiva al respecto, sino directamente no lo hagas.
En resumen, por más que me encantara la forma en que Galeano relata estas historias, no entendí a qué quería llegar con ellas y algunas —en especial la última— me enojaron bastante. Leeré algo más de Galeano en el futuro, si es posible alguna novela, donde su estilo sea un complemento al libro y no la base del mismo.