This monograph on the Cuban-born artist Ana Mendieta provides the most comprehensive overview of her career available in English. From her early performances to her Land Art works, sculptures, and drawings, examples from all phases of her career--from the late 1960s to her death in 1985-- are considered here in extensive color plates, several in-depth essays, and writings by the artist.
Several thoughtful and interesting analyses of her work, and I enjoyed excerpts of Mendieta’s own writing. Donald Kuspit’s piece however was ridiculously based in mysogyny, inability to think beyond male-centric gender binary, and misplaced Oedipal analysis.
le travail de Mendieta est super par contre la monographie est vrm bof y a pleins de moments inutiles, pleins de répétitions et l’interprétation freudienne dans le chapitre par D. Kuspit est absolument détestable vraiment laissez les femmes (artistes ou non) avec freud vrm jpp
La rebeldía es la virtud original del hombre decía Arthur Schopenhauer. Si esto es cierto, Ana Mendieta debería ser recordada como una de las personas más virtuosas del siglo XX. Llevo una vida realmente acorde a su arte.
Mucha gente (me incluyo) se la pasa buscando su identidad artística, pero pocos, realmente pocos logran encontrarla. Ana Mendieta tenía la facultad de expresar lo más profundo de su espíritu en esculturas, vídeos, pinturas e inclusive en su cuerpo. Para ella el arte es algo muy serio, es la manera en que puede exteriorizar conflictos psicológicos y de identidad. En sus propias palabras: "Sé que si no hubiera descubierto el arte, habría sido una criminal. Theodore Adorno ha dicho: "Todas las obras de arte son crímenes no cometidos". Mi arte proviene de la rabia y el desplazamiento. Aunque la imagen puede no ser muy rabiosa, yo creo que todo arte proviene de la rabia sublimada. Su obra es visceral, nace de las mismas entrañas, contemplar su obra es tener un contacto casi espiritual con Ana Mendieta.
Fascinada por la tierra y los orígenes, hace una relación muy curiosa de Cuba (su tierra natal) con el útero. Exiliada cubana que nunca se sintió estadounidense. Vivir en Iowa nunca fue una experiencia natural, siempre se sintió distinta.
Su arte resulta extramadamente desgarrador a medida que vas descubriendo su biografía. En este libro haces un viaje a la infancia de ella con su hermana. Empiezas a hacer conexiones y notas que nada en su obra es fortuito. Ella esta guiada por el espíritu, pero dentro de una profunda intelectualidad.
Exploraba la relación que existe entre la muerte y la vida. Para ella la tierra era la mejor representación de este concepto, es ahí donde nacen y mueren los animales y las plantas. La tierra es el origen. Combinaba y re-interpretaba la cultura de la santería en sus performance.
Le gustaba desnudarse y exhibirse como obra de arte, pero la idea del desnudo no es un simple gesto exhibicionista, sino un gesto paradójico y místico, cuya ambición es trascender el cuerpo femenino. Su discurso sobre el feminismo es de lo más potentes que he visto en el mundo del arte.
Curiosamente murió en un supuesto accidente a la edad de 36 años. Pero muchos creen que fue asesinada por su marido Carl André. Según los testimonios de los vecinos, se oyó una fuerte discusión entre la pareja, se oyeron golpes, muebles movidos, llantos y gritos, el último un largo y descarnado “¡Noooo!” de la mujer que caía al vacío, de Ana Mendieta. Las pruebas, los arañazos en la cara y en los brazos, las contradicciones y la frialdad en la narración de los hechos apuntaban a André, pero la justicia lo absolvió 3 años después, tras una campaña de apoyo de todo el mundo del arte que resolvió que se trató de un accidente doméstico en el que fue determinante la salud mental de Ana Mendieta, según alegó el abogado de su marido, una salud mental debilitada, extrema y con tendencias suicidas.
Bueno, quién sabe. El asunto es que conocer la obra de Ana Mendieta ha sido una de las mejores experiencias que he tenido con un libro de arte. Extremadamente Conmovedor.