Arturo es ya un adolescente y se prepara para disfrutar de las vacaciones de verano, cuando aún eran de 3 meses (¡ah tiempos aquellos!). Además de contar las aventuras en los paseos con sus amigos, nos deja ver su primer experiencia de trabajo en una librería y sobre todo su primer amor y, como es de imaginar también, la primera decepción en esas lides, pero como buen adolescente se recupera pronto y encuentra alguien más. De igual forma las relaciones con su familia sufren tambaleos propios de la edad pero siempre prevalece el amor, el respeto y demás valores familiares.
Es la segunda parte de la historia de Arturo Pol, me agradó bastante la forma en la que Lara Ríos retrata creativa y atinadamente la mentalidad y circunstancias de un joven adolescente, con todas sus inseguridades, ocurrencias, cuestionamientos e intereses.
El personaje que más me gustó fue la tía Hilda, adolescencia es sinónimo de adolescer, durante esa época de la vida los adultos abiertos de mente y comprensivos son como un respiro de aire cálido.
Esta segunda parte me pareció más entrañable que la primera. Nos encontramos con un Arturo de 15 años, con los retos y dudas propios de la adolescencia. El hecho que el protagonista venga de una familia acomodada, deja ver un contexto de una clase social media alta. Siguen apareciendo detalles ligeramente machistas pero a pesar de esto, la obra se disfruta con los ojos de la inocencia. Me transportó a mi propia adolescencia, a esas conversaciones con amigos cuando la vida era más sencilla.
Me gustó y opino que es una buena continuación de esta trilogía de Lara Ríos, la verdad siento que es un buen libro que nunca aburre aunque seas adulto, siempre te hace pasar un buen rato!
3★ Nos encontramos con la segunda entrega en la trilogía de Arturo Pol. En este caso, Arturo ya es un adolescente y está de vacaciones “de fin de año”, así que nos cuenta todas las aventuras que vivió durante esos meses. Si bien en general es un libro bastante entretenido (y un salto en la máquina del tiempo a una Costa Rica muy diferente), y casi que un clásico en la literatura costarricense, la ausencia de una trama hace que la lectura no sea especialmente memorable. En algunos casos me costó “creerme” (por la forma en que fue escrito, elección de frases y motivaciones del personaje) que estuviera leyendo el diario de un adolescente, y siento que eso lastima un poco la experiencia de lectura.
Punto(s) alto(s): Lectura rápida y sencilla // Las anécdotas del protagonista son divertidas y entretienen bastante. Punto(s) bajo(s): Errores en la edición // La forma en que están escritos los diálogos // No existe una trama por sí misma, sino que es una colección de anécdotas.
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De verdad que este libro me da muchos recuerdos de cuando lo leí en el colegio y hasta las aventuras que hace Arturo siguen siendo igual de graciosas. Leerlo esta edad me hace realizar que Arturo realmente estaba pasando muchas cosas por las que pasa un adolescente incluyendo la depresión y las relaciones amorosas; pero antes no lo tomaba en cuenta porque lo leía cuando apenas estaba empezando a vivir. Sin embargo sí me gusta todavía más pantalones cortos porque es mucho más gracioso pero de verdad que lo recomiendo y es un buen libro que habla sobre la introducción a la adolescencia.