Heath Kennedy es hermano de Tina, la protagonista de «Condena de amor». Nació fuera del matrimonio y el hecho de ser un bastardo y que por sus venas corra sangre gitana, lo han condenado a tener una posición social y económica muy diferente a la del resto de sus hermanos.
Raven ansía la libertad. Los planes que sus progenitores han trazado para ella incluyen un matrimonio con el hijo de algún noble y el principal candidato es Christopher Dacre, un hombre ambicioso, engreído y cuyo interés por Raven también responde a sus propios intereses personales.
Un escocés y una inglesa a los que les une su pasión por los animales -a Heath, por los caballos y a Raven, por los halcones- y les separa todo lo demás: la frontera que divide sus respectivos países, su estatus social... y las rencillas que enfrentan a sus dos familias.
Está narrada de forma impecable y tiene una bonita ambientación, pero como en la anterior entrega, aunque por motivos diferentes, la protagonista femenina me ha fallado. Raven se comporta de una forma que no corresponde en absoluto con una dama de esa época y como no me ha convencido su actitud, tampoco me he creído su historia.
Heath me ha parecido un personaje mucho más interesante y ha sido gracias a él que la lectura se lleva un aprobado. Es un hombre muy astuto, con un corazón de oro, cuyo espíritu de sacrificio por sus seres queridos no tiene límite y que, para hacerlo aun más interesante, ha heredado de su abuela gitana algunos poderes mágicos que le ayudarán a ganarse el corazón de Raven.
«Fronteras de pasión» es una novela romántica de dos personas que pertenecen a mundos totalmente opuestos y cuya trama se ve fortalecida por la complicada situación política que existe entre Escocia e Inglaterra durante el siglo XVI. Pese a contener muchos de los ingredientes que busco en una lectura, por algún motivo que se me escapa, no he logrado conectar con ella. Me ha faltado química entre los protagonistas y su relación, realmente más basada en la pasión que en el amor, no me ha hecho vibrar como yo esperaba. Es una novela entretenida, sí, pero os aseguro que no se quedará grabada en mi retina como una historia memorable.