«Libro interesantísimo que deben leer todas las mujeres, porque trata con sinceridad, emoción y amenidad de sus derechos y de sus deberes. Trescientas páginas de buena doctrina». Así se anunciaba Cartas a las mujeres de España cuando se publicó por primera vez en 1916. Hoy, más de cien años después, este volumen de Lejárraga y Martínez Sierra, referente obligado en la historia del feminismo español, sigue interpelándonos y emocionándonos. Sus páginas van desgranando de manera sencilla pero firme los fundamentos de la teoría y de la práctica del feminismo. El libro parte de dos principios básicos. El «Sí, de las mujeres es el porvenir»; y el «Para ser feminista, es decir, partidaria de que la mujer debe pasar su vida lo más feliz posible, haciendo la mayor suma de bien posible, siendo lo más útil posible a la Humanidad, gozando con tan perfecta naturalidad como el hombre la plenitud de sus derechos de ser humano, basta haber nacido "ser humano", y, por añadidura, mujer. Las mujeres deben ser feministas, como los militares son militaristas y como los reyes son monárquicos; porque, si no lo son, contradicen la razón misma de su existencia». Se presenta así el feminismo como una actitud natural, cuyo único objetivo es liberar a la mujer de la cárcel de la domesticidad y ofrecerle los medios para participar sin restricciones en el devenir social y político de la Humanidad. Cartas a las mujeres de España sigue siendo un libro actual, de obligada lectura. «Una invitación a la vida. Toda la modernidad y la luz del pensamiento de una de las mujeres más brillantes de nuestra historia recogidas en los textos que dedicó a sus coetáneas». Laura Hojman Un ideario feminista para las mujeres que también deben leer los hombres.
María de la O Lejárraga y García (1874–1974) fue una escritora y feminista española, más conocida como María Martínez Sierra, pseudónimo que adoptó a partir de los apellidos de su marido, Gregorio Martínez Sierra, y bajo cuyo nombre escribió gran parte de su obra.
No sé por qué no se lee en los institutos, no llego a comprenderlo, a ninguno de mis hijos ni recomendársela ¿pero? Una lectura más que imprescindible en las estanterías para comprender mejor esta España nuestra, una obra feminista, ser conscientes de lo que hemos avanzado, qué nos queda, por supuesto, el camino se hace paso a paso con zancadas cortas y seguras, FIRMES.
Se editó con el nombre del marido, 1916, aunque se sabía que muchas de las cartas su autoría pertenecía a su mujer, una y otra vez solo apareció el nombre de él en las siguientes ediciones, ella relegada a las sombras. Creo que se deben reeditar esas obras que pertenecen a mujeres y devolverles su legitimidad, es de justicia.
Poco más voy a aportar, porque de su lectura se aprende mucho y se reflexiona más.
Ha sido interesante la recopilación de artículos dirigidos a las mujeres de España porque muestra su realidad hace cien años. El discurso peca de cristianismo, patriotismo y sexismo mezclado con notas feministas que, con las lentes de una feminista en 2024, se queda anticuado (y menos mal!!!) Invita a las mujeres a estudiar, a sindicalizarse (se atisba también un poco de conciencia de clase), a tener más intereses, pero no a romper con el modelo de familia tradicional que la oprime. Rechaza la posibilidad de la mujer a vivir sin un hombre, y sin ser madre.
*No voy a ignorar que María tuviese que renunciar a la autoría de su obra por la sociedad patriarcal en la que vivía, y probablemente tuviese que escribir alguna barbaridad que hay en los textos para no levantar sospechas de no ser su marido...*
Por otro lado, me ha parecido acertada la reseña que incluyen en el prólogo, que he leído a posteriori, de 1916: He aquí un libro que, siendo honda y radicalmente feminista, no ha de levantar sin embargo airadas protestas, ni aun de esos agrios detractores del feminismo que desean a la mujer eternamente sometida a las tiranías del hogar. Porque el libro de Gregorio Martínez Sierra es de una apacible y eterna poesía, escrito con más miras educadoras que revolucionarias.
Este libro fue propuesto para leer en el club de lectura y pensaba que iba a estar muy bien ya que la autora es feminista y nació en La Rioja. María de la O Lejárraga es conocida porque la mayoría de sus escritos fueron firmados por su marido, Gregorio Martínez Sierra. Entre los dos escribieron guiones para teatro, la letra de El amor brujo, de Manuel de Falla y muchos libretos. Tenían una compañía de teatro. Su marido empezó a ponerle los cuernos con una actriz famosa de la época y luego tuvo una hija con ella, con María no tendría hijos. Cuento todo esto porque hay mucha diferencia entre lo que cuenta en las cartas y luego lo que hizo ella en la vida. Las cartas se leen bien, digamóslo así, pero tienen un tono paternalista y condescendiente que me ha puesto mala, mala, mala. Decían en mi club que era como se escribía en la época, pero he leído otros escritos de Clara Campoamor, de Emilia Pardo Bazán y se podía escribir de muchas maneras. Estas cartas fueron publicadas en la revista Blanco y negro y ahí viene cuando la matan, ¿cuántas mujeres leían en 1916 en España? ¿Cuántas podían comprarse una revista? La mayoría sería analfabeta y si tenían dinero creo que lo utilizarían para dar de comer a sus hijos y no comprarse una revista. Comentaban en mi club que igual se leían en alto y así llegaba a más gente. No lo tengo nada claro. Hay ideas muy buenas, que las mujeres estudien leyes, investiguen sobre la naturaleza, que se formen, que las mujeres formen asociaciones, cooperativas y que saquen una hora para estar con sus amigas y hablar pero luego se contradice y comenta que nosotras no podemos transmitir la idea de justicia a nuestros hijos, dice que si un niño al que le hemos dedicado nuestros cuidados sale malo o hace algo mal, la culpa será de la madre y así, montones de burradas que me han hecho pensar que realmente fuera el marido el que escribiera las cartas, no todas, pero muchas sí. Estos días he estado investigando sobre ella porque yo no la veía tan feminista, y eso que fue diputada por Granada durante un año, y creo que se separó aunque no divorció de su marido, también he leído una carta que le escribió ella desde París y parecía que se llevaban bien a pesar de todo, o era por mantener las apariencias, no lo sabremos. También hubo una escritora norteamericana que fue la que tuvo acceso a cartas entre María y Gregorio que fue la primera que afirmó que las cartas habían sido escritas por María, esta escritora es Patricia Walker O'Connor, y escribió todo esto en un libro que se titula Gregorio y María Martínez Sierra, pero solo he visto en inglés y no lo he leído. En fin, que el libro estaría bien si no fuera tan clasista (hace diferencias entre mujeres ricas, mujeres no tan ricas y mujeres pobres), tan religioso (habla mucho de Dios y de el divino deber de ser madre y cosas así, quizá por no desentonar con la época, pero esto dista mucho de ser feminista) y tan clasista (tienes que espera a tu marido y estar arreglada y con los niños metidos en la cama porque si viene y estás cansada de hacer que tu niño duerma y él te ve y se va al bar cuando venga ya estarás cansada tú para poder hablar con él; el señor no se podría quedar en casa y entre los dos dormir al niño a la vez que vas hablando del día a día, no; el señor se tenía que ir al bar). También dijo que las mujeres no debían votar porque igual podían estar influenciadas por sus maridos o por la iglesia, menos mal que no la oyó mucha gente y nos dejaron votar, si no dónde andaríamos. En definitiva, no apto para todos los públicos ni para todas las feministas. Y aún leyéndolo con la mente de la época y las gafas de "lo hicimos como si lo hubiese escrito un hombre" no me ha llegado a donde me tenía que llegar.
Una inspiradora antología que sigue siendo un libro actual, de obligada lectura. Consta de un conjunto de cartas escritas por María Lejárraga, publicadas con el nombre de su esposo para que llegaran a ser publicadas y leídas por tantas mujeres, describe de forma natural y sencilla las razones por las cuales las mujeres deben trabajar, tener derechos, ser consideradas humanas. Por supuesto hay que tener en cuenta el contexto histórico, ya que por momentos se enfoca mucho en la belleza, en la maternidad, en culpar a las madres por los males de ellos, en la religión, en el modelo de familia tradicional. Invita a las mujeres a estudiar, a sindicalizarse, a emprender, a apoyar a otras emprendedoras, a tener más intereses, a organizarse en clubs de mujeres. "Hay que salir del círculo encantado en las que las encierran a ustedes unas cuantas mentiras de los hombres" "Las mujeres deben ser feministas como los militares son militaristas y los reyes monárquicos; porque si no lo son, contradicen la razón misma de su existencia" "Lo que al hombre le duele en el trabajo de la mujer, no es que trabaje como un hombre, sino que pueda ganar dinero como un hombre" "No hagáis sacrificios inútiles, que nadie os agradece y nadie aprovechan" "La resignación hay que sustituirla por la acción y la paciencia por la eficiencia"
Recopilación de artículos publicados entre 1915 y 1916 en la revista Blanco y negro en una sección a cargo del escritor Gregorio Martínez Sierra (marido de María Lejárraga) a modo de cartas dirigidas a las mujeres españolas. La autoría de estas cartas, bajo la supervisión y firma de Gregorio Martínez Sierra, pertenecía a María Lejárraga, que era quien realmente escribía estas recomendaciones con tintes feministas dirigidas a sus coetáneas.
Me ha parecido un ejercicio interesante leer estas cartas para comprender mejor cómo era la realidad española de la época y de qué manera empezaba a surgir una conciencia feminista en la sociedad. Evidentemente el discurso está bastante anticuado (¡y menos mal!) además de ser exageradamente patriótico, cristiano y aburguesado, pero al menos anima a las mujeres a estudiar, trabajar fuera del hogar, formar agrupaciones y tomar conciencia de su valía y posibilidades más allá de los roles tradicionales (los cuales tampoco deja de engrandecer y validar).
[3,5] Dentro de lo que cabe me ha parecido un libro bastante interesante de leer. Tiene frases que enardecen el alma y el sentimiento de pertenecer al movimiento feminista, mi favorita: "¡Reclamamos todo el campo del trabajo para dominio nuestro tanto como vuestro! ¡Señores hombres: el gato al agua! Si nada, bueno; si se ahoga, bien; pero no le aten ustedes una piedra al pescuezo para decir que no puede nadar".
Artículos fundamentales del feminismo español que toca temas esenciales como la independencia, el trabajo de la mujer, sus implicaciones educativas, etc... Eso sí, no me gusta el punto de vista burgués desde el que, en mi opinión, trata los asuntos. Por lo demás, recomiendo su interesante lectura.
Interesante lectura, una obra que 110 años después de su publicación tiene una gran actualidad todavía, salvando algunas distancias que los años han superado. Nos muestra los difíciles inicios del feminismo en nuestro país.