Jacobo Borges (1931- ) es un pintor y escenógrafo venezolano de proyección y reconocimiento internacional. En su honor, en 1995, se inauguró en Caracas, el Museo Jacobo Borges dedicado al arte contemporáneo.
Aunque Borges sigue activo al momento de escribir esta reseña (2026), este libro apenas cubre la vida y obra del artista hasta 1982. Las reproducciones y diagramación son del alto nivel característico de las Ediciones Armitano, aunque la edición oficialmente corresponde a C. V. G. Electrificación del Caroní (EDELCA).
La obra se centra en la pintura y dibujo del artista -aunque la autora menciona su importante faceta de escenógrafo y le dedica unas páginas al importante espectáculo audiovisual Imagen de Caracas (1965-1968) en el marco de la celebración del Cuatricentenario de Caracas, ni la fotografía -en blanco y negro- ni el texto dan idea cabal del mismo y su impacto. No se incluyen reproducciones de sus escenografías, vestuarios u obras de utilería en varios países.
Reconozco la importancia de la obra pictórica del artista, la calidad de su dibujo, su uso característico e impactante del color, sus composiciones dramáticas y sus contenidos de feroz crítica social, pero no me resulta afín. El grueso de su obra está enmarcada en espacios enormes que enquistados de poder secreto y abusivo -pomposos algunos en el estilo del Palacio de Miraflores, helados otros que recuerdan salones-sabana de reuniones de banqueros-, aun dentro de su carácter abocetado y sus retratos son expresionistas, agresivos, esperpénticos, deformes, monstruosos, fantasmagóricos, de bocas depredadoras, caras y cuerpos hinchados y fofos y miradas torvas, fragmentadas y oscuras. Las series principales tratadas en el libro son El novio (1971), La gran montaña y su tiempo (1977), A la deriva (1977) y Comunión(1980-1981).
El texto de Dore Ashton es satisfactorio, poco intuitivo y ajeno al medio venezolano; aunque Borges fue de izquierda, Ashton ocasionalmente refleja visiones izquierdistas externas más bien estereotípicas. Menciona que el artista, en sus años jóvenes conoció a Armando Reverón y Alejo Carpentier, trabajó como dibujante con Carlos Cruz-Diez para la empresa publicitaria McCann- Erickson, colaboró con el grupo legendario El Techo de la Ballena y que una de sus obras le inspiró a Julio Cortázar su cuento Reunión en el círculo rojo (1976), título que Cortázar toma de una obra de Borges. Es también una lástima que la crítica no analice la relación de la obra de Borges con otros artistas contemporáneos venezolanos relacionados con realismo crítico o la neo-figuración como Régulo Pérez, Pedro León Zapata, Alirio Rodríguez, Alirio Palacios, Luis Guevara Moreno y Oswaldo Vigas.
En resumen, este libro es un texto importante, pero, a estas alturas, muy incompleto, sobre la obra y el legado de Jacobo Borges.