Este libro es cuestión de cartas. Y de emails. Y de mujeres, porque 10 mujeres son sus autoras. Creemos que también sus personajes. Y, ¿de qué hablan? Pues ¿de qué van a hablar? De lo que piensan, de lo que hacen, de sus hijos, de sus amores y pasiones, de sus innumerables dudas y certezas, de amistad y celos, de mujeres y hombres, de la vida y de la muerte, y en cada una de sus circunstancias, pero con las cartas sobre la mesa. Y mientras se escriben pasa la vida, porque se han estado carteando durante un año, y pasa también la vida de los demás , y de ello hacen el rescate de los 33 mineros atrapados en Chile, la prohibición de los toros en Cataluña, el accidente de Spanair, el Mundial, son retazos de actualidad, que, al aparecer en sus correspondencias se convierten en ese hilo temporal que nos identifica, con lo que aquí se cuenta. Desde sus universos más cotidianos hasta sus sueños imposibles, estas brillantes mujeres nos regalan un libro que es una verdadera delicia y que no hubiera sido así si Esmeralda Berbel no se hubiera empeñado en hacerlo posible, como ese buzón que gusta de ser alimentado con sobres de tantos países diferentes, como es el caso. Lo que da pie a disfrutar, en este libro, de muchas variaciones de nuestra lengua, como lo son el español de Chile, Uruguay, Argentina, España.
Uruguayan novelist, poet, and author of short stories.
Considered a leading light of the post-1960s period of prominence of the Latin-American novel, she has written more than 37 works. She was born in Montevideo, Uruguay but was exiled in 1972, and moved to Spain, where she became a citizen in 1975. As of 2005[update] she lives in Barcelona, where she continues to write fiction and works as a journalist. She studied at the University of the Republic.
Casi tres meses duró este libro entre mi mesa de noche y mi bolso, no porque fuera muy difícil o muy pesado, sino porque cuando te vas a meter en la vida íntima de alguien, hay que hacerlo des-pa-ci-to, suavecito, con cuidadito.
De las 10 autoras, 6 me llegaron al alma, con 2 congenié y con otras 2 me sentí leyendo de nuevo “Cien años de soledad” (Aclaración, para mí esos cien años de soledad se sintieron como una lectura de cien años).
El libro me deja con un amor renovado por el género epistolar y con el corazón apapachado.
Fue mi primera recomendación hecha por un librero, pero de seguro no será la última.
Lo único más hermoso que ser la voyeurista de una series de cartas entre mujeres es que dichas cartas sean entre escritoras de la escena literaria contemporánea latinoamericana. Porque entonces una descubre cómo los hilos de la vida real, del día a día, de la rutina son también un ejercicio que encuentra su lugar en sus libros. Un libro bello, curioso, conmovedor.