Hacia el cielo dorado se queda a mitad de camino. Es una lectura que entretiene, pero que deja un sabor agridulce. Al final, se siente más como la crónica de las malas decisiones de un hombre que como la historia de resiliencia y elevación que el personaje de Eva merecía protagonizar. Una oportunidad desperdiciada para un gran personaje femenino.