No bastaba una sola voz, por dolida y sincera que fuese, para dar el sonido, la significación, la dimensión misma de los trágicos días vividos por muchos mexicanos en octubre de 1968. Elena Poniatowska se dedicó, pues, a oír las múltiples voces de los protagonistas -indiferentes, solidarias, quejumbrosas o airadas- y compuso este enorme testimonio colectivo, que, a la manera de un coro plural, da la relación de los hechos. Desde cualquier punto de vista o posición que adopte ante lo sucedido en esos días, el lector sentirá que esta obra de algún modo le concierne y lo reclama. Estudiantes, obreros, padres y madres de familia, profesores, empleados, soldados y hombres de estado, en fin, diversos componentes de la sociedad mexicana actual, aportan su modo de ver, sentir y considerar los acontecimientos. No se trata de emitir un juicio general, sino de recoger la experiencia misma y su reflejo en la memoria de muchos. Los testimonios fueron fielmente transcritos: las palabras vibran en la página con su textura y su tono oral. Este es un libro que será oído más que leído. Un libro que no podemos dejar de oír.
Esta investigación periodística tiene la ventaja del tiempo, tanto en la proximidad histórica con la cual fue escrito, pero por sobre todo la rigurosidad en los testimonios de las víctimas y victimarios de aquel día 2 de octubre de 1968. Muy rápido se menciona el heroísmo de mayo francés, pero parte del ejercicio del ser hispanoamericano, está en recordar la barbarie, sucedía en la plaza de las Tres Culturas en México. Esta es una lectura que más que obligada es necesaria para observar a nuestra región más allá de lo cultural desde lo histórico.
Al inicio del libro he de confesar que me costó seguir el ritmo, jamás había leído algo igual en su forma de estar escrito. Pero Elena hace un trabajo impresionante al recabar tantos testimonios que se vuelve una lectura difícil y cruda de seguir porque de alguna forma te hace sentir dentro de la tragedia del 2 de octubre. Sientes cada momento de dolor, desesperación e ira de todos los estudiantes, familiares y personas en general que fueron victimas de tal salvajismo. Es un libro difícil de leer, pero que creo que todos los mexicanos debemos de leer.
Me parece un excelente trabajo periodístico, me gusta la manera en que se mezclan voces de todos los sectores involucrados antes, durante y después de los hechos del 2 de octubre. Sin duda un obligado en entender la historia de la juventud en México