José Tomás Boves, el guerrero asturiano, el paladín de la anti república, el destructor entusiasta del orden colonial, cobra vida en las páginas de esta novela para despertar pasiones entre ávidos lectores. Francisco Herrera Luque nos presenta uno de los perfiles psicológicos de la cultura venezolana e hispanoamericana más controversiales: Boves el temido, Boves el amado, se encuentran aquí para desentrañar la importancia del mito del antihéroe dentro de la historia nacional.
Francisco José Herrera Luque was a Venezuelan writer, psychiatrist and diplomat. Author of well known historical novels, including: Boves, el Urogallo (1972), Los Amos del Valle (1979) and La Luna de Fausto (1983).
La obra cumbre de la novela histórica venezolana. Apegada a los hechos, hay que recalcarlo, de lo contrario, lo que se encuentra en estas páginas podría parecer increíble. José Tomás Boves, el antihéroe más cruel que haya pasado por esta tierra, no pasó inadvertido. La huella que dejó, desde Puerto Cabello hasta Calabozo, desde La Puerta hasta Caracas, desde Asturias hasta Urica, todavía es visible, y está empapada de desventuras, pasión y sangre.
José Tomás Boves, el guerrero implacable y el destructor del orden colonial, cobra vida en las páginas de esta novela para mostrar su perfil psicológico, a partir de sus facetas amadas o temidas, mostrando la importancia del mito del antihéroe dentro de la historia nacional.
Apegado a los hechos, presenta al antihéroe más cruel que ha pasado por esta tierra, dejando huellas visibles, empapadas de desventuras, pasión y sangre, que todavía pesan en nuestra memoria. Herrera Luque consigue tocar un punto esencial de las mil interrogantes que los venezolanos nos hacemos sobre nuestra historia, partiendo de la presencia de la violencia en ella, a través de la negación de Bolívar. Los estudiosos pintan a Boves como un hombrón de sonrisa canina y mirada penetrante, capaz de cualquier atrocidad posible, dejando incendio, saqueo y crimen a su paso.
Así, Boves se presenta como un hombre terriblemente fascinante, que estuvo dividido entre la aceptación o la repelencia rotunda. El odio y la venganza lo transformaron en un sujeto descabellado con graves problemas mentales, que Luque aborda, plasmando los sentimientos del caudillo asturiano, abarcando la lucha independentista, en una mezcla entre ficción e investigación, que le permite mostrar el desprecio que sentían los mantuanos por los pobres, como nadie lo había (ha) hecho.
El personaje combinaba la música con el crimen, pues esta impulsaba su instinto homicida. Sobre él giran toda clase de cuentos e historias, pues incluso hay quien afirma que era hijo del Diablo y una bruja horrenda, a quien Satanás violó a las orillas de un río. Esto demuestra su concepción como un monstruo que, sin embargo, recorrió un largo camino para convertirse en lo que fue. “El no era malo… pero lo hicieron malo”, dicen por ahí, siendo esa la razón por la cual el escritor lo bautizó como el Urogallo, pues este es un pájaro, asturiano como Boves, que se muere cuando se enamora, ¡arre, Urogallo!
Porque no hubo “nadie más malo que Boves”, Herrera Luque se sirve de su figura para mostrar las diferencias raciales y económicas, logrando evidenciar las dos caras de la moneda y desnudando al personaje, hasta llegar a su inconsciente y rescatarlo del pasado, quitándole su imagen en un pedestal, mostrándole de carne y hueso, trayendo a colación a los antihéroes que la historia ha olvidado, pero que son sumamente importantes para comprender lo que somos y porqué.
Herrera Luque pone en manifiesto los cambios que se estaban produciendo, las transformaciones que en Venezuela se vivían, mientras que vuelca su mirada al pasado, para mostrar que la sangre y el sufrimiento son signos y símbolos del proceso de emancipación de nuestro país. Boves es la metáfora que se fragua alrededor de un contexto social lleno de crueldad y muerte, rodeado de adulación, demagoga y corrupción, que funcionan como armas invisibles que lo llevan al mando de los campesinos desamparados.
“Boves no es un accidente, no es tan sólo un bandido, como piensan muchos con un criterio superficial, sino la expresión del alma irredenta de este pueblo buscando la síntesis”, dice el escritor, demostrando que los resentimientos sociales construyen figuraciones literarias de destrucción y atropello, esbozando las pequeñeces humanas, a través de la figura de los dominantes y dominados, así como los rituales del poder, siendo esto lo que quiebra al personaje, en una lucha, no ideológica, sino en una especie de “quítate tú para ponerme yo”.
En Boves, el urogallo, Herrera Luque siente la necesidad de ahondar en el alma humana de aquel que inmortalizan como un terrible asesino y cuya barbarie nos prohíbe imaginar sentimientos dentro de sí, llevándonos a cuestionarnos si ¿será el ansia de poder quien agita la parte oscura del ser humano y le impide ver más allá de su ambición o, por el contrario, somos así por naturaleza? He ahí la cuestión.
Se adentra en la psiquis humana, presentando a Boves como un personaje de cuento, siendo la parte siniestra de la historia, en un proceso caótico, lleno de poder, que es la cuna de un movimiento emancipador, que es el reflejo de una guerra interna, utilizando la destrucción y la muerte al servicio de la vida. Podríamos decir que era, incluso, un personaje ambiguo, amigo de unos y enemigo de otros, que luchaba, más allá que por el destino de España, por su propia emancipación existencial, como complejo de su resentimiento, utilizando la palabra para lograr sus objetivos, haciéndonos reflexionar sobre el hombre y sus circunstancias.
Sin reinvindicarla, humaniza su figura y nos coloca en un dualismo entre lo verdadero y lo falso, modelando el carácter del personaje, que comienza cuando el poder acaba con su dignidad. Esboza su propia vulnerabilidad, en una novela que deja de lado su función como villano y lo presenta como un hombre atormentado. En definitiva, Boves, el urogallo, es una novela imprescindible, pues muestra la otra cara de la moneda y reafirma, desde una perspectiva poco tratada, lo que se esconde tras nuestra guerra de independencia.
Herrera Luque es un gran olvidado de la Literatura Venezolana. Tiene el don del buen novelista y el ojo clínico del amante de la mente humana. Uno de los mejores libros de autor venezolano que he leído hasta hoy.
If I could give this book a standing ovation every time I think about it, I would. No exaggeration: "Boves, el urogallo" isn't just historical fiction, it’s a full-blown psychological siege, a war drum pounding in your ears, and a literary slap across the face with a history book. 🧠💣
Herrera Luque takes the blood-soaked pages of Venezuela’s War of Independence and rips them open with surgical precision and narrative brilliance. This isn’t a story of heroes and villains. This is a wild, electrifying character study of José Tomás Boves, the terrifying, mesmerizing, unhinged commander you’ll want to both punch and analyze in therapy. 🐓🩸
Let’s talk about that writing: it's visceral, sophisticated, and drenched in historical detail without ever becoming academic. It’s like Gabriel García Márquez got possessed by a military historian and decided to unleash chaos. ✍️⚔️
The pacing? Relentless. There’s no safe place in this story, every scene either burns, bleeds, or twists you inside out. And yet, it’s not violence for the sake of shock; it’s history dissected with eerie insight and dramatic flair.
🎯 Genre: Historical Fiction / Psychological Drama / Biographical Epic
The structure blends biography, fiction, and psychological profiling like it invented the formula. Characters are raw, ugly, real (and you’ll find yourself invested in even the most horrifying of them). Not because you like them, but because Herrera Luque makes you look at them.
📌 For: History lovers, psychology nerds, war drama junkies, and fans of literature that punches first and asks questions later.
Final verdict? This book doesn’t walk, it marches into your brain, plants its flag, and dares you to forget it. Absolutely brilliant. 🧠🔥📖
Excelente, como todos los libros de Herrera Luque. La adaptación al cine, con Juvel Vielma en el papel de "Taita Boves", es una película que he visto (y podría ver) incontables veces. Es lo que queremos y aspiramos para el cine latinoamericano.
Dice el refrán que "la oportunidad hace al ladrón". ¿Podría eso aplicarse al bando que se escoge en una lucha? Con "Boves, el urogallo" podemos confirmar que las luchas entre bandos que ni siquiera se conocen iniciaron con un problema personal de quien sí. La historia, a pesar de no ser blanco y negro, siempre tiene el color de la victoria.
{ -No, qué va -le dice para su sorpresa el aristócrata -, esto es tan solo una inundación que al que agarra lo ahoga. Ya bajarán las aguas. Aquí nunca sucede ni sucederá nada. Este es un país quieto, demasiado quieto, que a veces despierta, pero que de inmediato se vuelve a dormir. }
Me gustan los libros históricos y aunque ésta sea una novela basada en hechos históricos no deja de ser muy interesante. Conocer situaciones originadas por odios entre razas, la crueldad con que tratan a los semejantes, no importa si son blancos, mestizos, negros, españoles, criollos. Así es parte de la historia de la independencia de Venezuela.
Novela que muestra la personalidad de uno los hombres más temidos. Boves, el antihéroe, el caudillo que hizo temblar a los patriotas en la guerra de Independencia.
Una de las novelas históricas más famosas de Herrera Luque y probablemente su primer gran bestseller, "Boves el Urogallo" parte de una premisa si se quiere atrevida, y es la de José Tomás Boves no como soldado al servicio del rey de España sino como el líder de una auténtica rebelión popular que usaba la bandera del rey para luchar contra sus antiguos opresores criollos. No es una idea nueva, ya que esto ya se venía tocando incluso desde el siglo XIX (Juan Vicente González llamó a Boves "caudillo de la democracia") y sería incluso tocada por los hermanos Arturo y Juan Uslar Pietri en "Las lanzas coloradas" e "Historia de la rebelión popular de 1814", respectivamente. Sin embargo, aunque no sea una idea innovadora, Herrera Luque es el primero quizás en abordarla en profundidad dentro del ámbito de la novela, hablando a su vez de la importancia de la figura del adversario y el antihéroe en lo que vendría a ser la leyenda tejida en torno a la independencia de Venezuela.
El estilo de este libro es muy particular, ya que mezcla una pretendida rigurosidad histórica con numerosas notas a pie de página (algo molstas e innecesarias, en mi opinión) con muchos pasajes puramente novelescos que buscan dar a la figura de Boves y a su destino un tratamiento profético más propio de la literatura. Pero si todavía hoy, casi cinco décadas después de su publicación, continúa siendo una referencia dentro de la obra de Herrera Luque es por algo. Esta es en definitiva una sobre la que hay que volver.
Lei este libro por primera vez cuando estudiaba bachillerato, allá hacia finales de los años 70. En aquel entonces me pareció un libro con narrativa potente, entretenido y educativo sobre una época (la Revolución Popular de Boves durante la Independencia) que los historiadores abordaban con maniqueísmo, haciendo de Boves un asesino, antihéroe, pero dejando sin explicación todo el resentimiento social que hizo a los pardos apoyar al Rey por perjudicar a sus amos criollos, pro independentistas. Por eso me gustó tanto, sin embargo, ahora lo he releído con una mirada más crítica y me ha decepcionado un poco. El relato, si bien sigue siendo lúcido al explicar el racismo, la violencia y el resentimiento en Venezuela, encuentro su narrativa carente de imaginación y riqueza para abordar la complejidad sicóloga del personaje, precisamente la preocupación central del autor. Igualmente se percibe una obsesión por sobre dimensionar el comportamiento de sus personajes, a través de su conducta sexual completamente carente de realismo, casi patológico. Se nota el oficio de siquiatra antes que el de escritor, en Herrera Luque. Esta obsesión por explicar sus personajes a través de una combinación patológica de sexo y violencia domina su obra posterior (Los Amos del Valle, La casa del Pez que escupe Agua) aunque por fortuna para el lector, tiende a desaparecer hacia el final de la misma (Piar, Audi Lleó de dos colores, la Luna de Fausto), concentrándose en una narrativa más compleja y rica. Sin embargo, en Boves, su primera novela, los histrionismos pesan claramente. En todo caso, le asigno tres estrellas, por nostalgia y porque con Herrera Luque me interesé en leer novela histórica el resto de mi vida, y eso siempre se lo agradeceré.
De verdad me encantó. Tiene descripciones de ciertos temas y acciones llevadas a cabo por ambos bandos que son realmente perturbadoras. Es genial ver un libro de historia que no idealice a ninguno de los personajes históricos y los muestre como son: Seres humanos con sus propias motivaciones que no siempre nacen desde objetivos nobles si no desde la ambición, el rencor, experiencias propias dolorosas, etc. Y la descripción psicológica de Boves al final es genial. Vale la pena mencionar que la evidente separación y odio entre las castas también es insertada en la narrativa de manera espectacular, y es fascinante analizar las repercusiones que tuvo el sistema colonial y los prejuicios separatistas entre razas, tanto de los que nos hemos deshecho, como de los que no. Si tuviera que dar un consejo sería prestar mucha atención a los nombres y apellidos, ya que se van repitiendo o haciendo referencia a lo largo del libro y es fácil perderse, de preferencia anotarlos en una libreta a parte o si eres como yo, simplemente sufrir tomándote el tiempo de buscar la mención del personaje 20 páginas atrás para entender bien el libro, que al principio puede ser confuso pero uno se acostumbra. Por último, me gustaría decir que el carácter novelesco de la historia y el final son simplemente GENIALES, de verdad vale la pena leerlo, es una historia atrapante y la manera en la que lo relatan no es aburrida una vez te acostumbras a como esta escrito, en especial considerando como las propias acciones de Boves son lo que lo terminan hundiendo, agregado a la razón un tanto irónica de su apodo.
no es un libro que hubiera leído por gusto, además las primeras noventa páginas se te hacen bola, pero luego mejora. Si te conoces el contexto de la guerra de independencia venezolana y quien fue boves, es un libro interesante de leer y obtienes una visión diferente a la que estamos acostumbrados a leer sobre las indendencias latinoamericanas, siempre del lado de los independentistas