Torcuato Luca de Tena es uno de estos escritores famosísimos en su tiempo que actualmente ya apenas tiene repercusión. Muchos de los autores que publicaron y tuvieron éxito durante el franquismo se han dejado a un lado injustamente. Torcuato tenía una pluma maravillosa. Esta es la cuarta obra que leo de él, y no creo que merezca el olvido. En esta novela habla, como ya sugiere el título, de la infidelidad. Se enfoca en la figura de Ana María, una mujer casada de forma convencional y poco romántica y con una vida insatisfecha. Tiene esta historia mucho de novela realista decimonónica (el marido soso y poco brillante, el ama de casa culta y frustrada, los personajes secundarios que ocupan un importante lugar en la narración); el comienzo me encantó, aunque luego perdí parte del interés en las digresiones de personajes secundarios.
Como novela de toque decimonónico clásico, se habla de asuntos del momento en que se publicó, como la guerra de África, la apología de la familia de clase media... y, claro, se ve que Torcuato era hijo de su tiempo (en su discurso sobre la presencia española en Marruecos, sus comentarios sobre la mujer y el matrimonio). Pero, al mismo tiempo, hay una crítica a las uniones sin amor, a la relegación de la mujer a algo que no quiere. Me ha sorprendido gratamente la sororidad de la novela, tímida pero existente, sobre todo al final; especialmente, el hecho de que no se enfrenta (o apenas) a las mujeres (la protagonista y la esposa del amante). Aunque la novela tiene una moraleja poco sutil, tiene una reflexión interesante (no es una condena simplista del adulterio, sino que se plantea qué conduce al mismo y si los personajes realmente aman al otro o sólo buscan huir de su situación actual). También, en imitación a Galdós, Torcuato escribe con humor irónico, algo ridículo.
En definitiva, ¿es La mujer de otro una obra maestra? Pues no, pero sí está muy bien escrita y tiene temas interesantes. Me ha recordado, en cuanto a tono y temática, a La mujer nueva de Carmen Laforet: historias de su tiempo, olvidadas injustamente porque se han metido en el pack de lo conservador, sin tener en cuenta su valor artístico y sin profundizar en los personajes, ya que se ha contemplado, exclusivamente y de puntillas, la ideología general que se desprende del argumento.