La historia trata de una pareja en crisis matrimonial. Deciden darse un tiempo de reflexión para hacer introspección, redefinir sus vidas, focalizar sus mentes en la búsqueda de soluciones, intentar encauzar la relación...
La autora describe muy bien las emociones y sentimientos de los personajes, por lo que resulta fácil empatizar con ellos, con sus conflictos y anhelos universales.
Trata temas como el deber social (hacer algo porque es lo que toca), aparentar, presión del entorno, malestar, miedo, no encajar, recuerdos de infancia, reproches, repetir patrones aprendidos, relaciones tóxicas, discusiones, conflictos, errores, anhelos, familia, desapego, poner límites, segundas oportunidades, replantearse la relación, reconstruir la propia identidad...
El libro muestra los pensamientos más profundos de los protagonistas, sus contradicciones, las distintas formas de afrontar sus miedos y sus errores. Te hace reflexionar y ser consciente de que, dependiendo del punto de mira, un mismo hecho puede tener distintas versiones, todas válidas. Lo nefasto de generalizar, de idealizar las relaciones familiares , del malestar que genera porque en tu caso no son tan perfectas e idílicas y no sé adaptan al estándar que la sociedad nos intenta inculcar.
Es una lectura bastante repetitiva, dando vueltas infinitas al mismo tema. Por otra parte, le falta desarrollo a la resolución del conflicto, que me ha parecido precipitada, como todo en la historia de amor los protagonistas.
Entretenida: 3*.