Estoy haciendo un taller de microrrelatos con la autora y en mi investigación previa di con este libro. Para mi sorpresa el taller sigue casi textualmente su contenido. Lo publicó en 2017, treinta y tres años después de La sueñera, su primera incursión en este género. Se notan las décadas de experiencia escribiendo, dando talleres y siendo jurado: en pocas páginas destila los mejores consejos, los ejemplos más exquisitos y te lleva de la mano a un mundo que al menos a mí me fascinó.
Conocía al microrrelato más de costado y este libro me sirvió para tener una idea más redonda de sus orígenes, sus referentes y características distintivas. Cada capítulo aborda un tema: qué es el microrrelato, qué leer, el origen del microrrelato, sus límites, antecedentes, en el mundo español y anglosajón y sus diferencia. Algunos son específicos sobre aspectos de este género: cómo utiliza los conocimientos del lector, cómo evitar los errores más comunes, cómo y sobre qué escribir, cómo corregir y cómo escribir un libro de microrrelatos. Shua nos insta constantemente a que escribamos. Para lograrlo al final de cada concepto da uno o más ejercicios interesantes que estimulan a que nos animemos. Me recordó a Taller de Corte y corrección de Marcelo di Marco por lo práctico y abordaje sin vueltas.
La autora no habla de esoterismo sino de constancia de trabajo, de seguir a los maestros para inspirarse y de técnicas pero nunca reduciendo el arte de escribir a una receta. Me divirtió que varias de sus propuestas trabajan mordiéndose la cola: da un decálogo y después te propone que vos haga el tuyo, da ejercicios y luego te anima a que vos los crees. Sabe que la mejor manera de aprender algo es haciéndolo. Y para lograrlo, usa un amable látigo, el mismo que te invita a usar con vos mismo para sacarte de tu zona de confort. Cierra con una anécdota de All that jazz que funciona como un bello descargo: ella te da las herramientas. Quizá (casi seguro) no salgas un Borges, pero sí escribiendo mejor de lo que entraste.
En resumen, Shua tiene oficio, talento y un don de comunicar claro, cortito y al pie (seguro lo gestó en sus quince años de redactora publicitaria). Recomiendo este libro no solo a quienes quieran escribir microrrelatos sino a cualquiera que quiera escribir mejor (y leer mejor, que es algo bastante parecido). Por mi parte buscaré más de la editorial Alba, que si tuvo tan buen criterio como para publicar este libro, es probable que tenga más para ofrecer. Y seguramente vaya por los cuatro libros de microrrelatos publicados por la autora.
Algunas de mis frases favoritas:
“La creación como el establecimiento de conexiones no evidentes entre zonas de la realidad.”
“Lo que la gente llama creación es simplemente el ejercicio de un arte combinatorio.”
“Una definición no tiene por qué ser una preceptiva.”
“De la literatura debemos exigir algo más que ideas brillantes o puro ingenio.”
“El alfabeto es un grupo limitado de signos capaz de contener todos los universos posibles.”
“Los signos de puntuación, en este material pequeño y frágil, son casi tan importantes como las palabras.”
“La brevedad es lo mínimo que se espera del género, pero no lo máximo.”
“Elegir es siempre desprenderse de algo.”
“Un idioma lleva inscrito en sí mismo la cultura que lo produjo.”
“Un idioma es un punto de vista, una forma de enfrentar el caos de la experiencia y reducirlo a la escala de la comprensión humana.”
“Los escritores necesitamos recuperar la conciencia de este sistema que nos organiza el mundo para ser capaces de desafiarlo y encontrar así nuevos sentidos.”
“Su primera obligación no es escribir hiperbreve, es escribir bien.”
“Cada escritor es una lente única y singular y su escritura es un progresivo pulir esa lente, definirla, enfocarla.”