Este es el tomo más horrible con el final más hermoso. Es como si Inagaki te apuñalara en la tráquea 35 veces y después te pusiera una curita.
Riichiro Inagaki te hablo a ti, si ibas a petrificarlos a todos ¡¿por qué los mataste primero?! No había necesidad de hacerme llorar de la forma en la que lloré con la muerte de Taiju y Gen negándose a que eso hubiera sucedido. Vi morir a mis personajes favoritos y encima antes de que se petrificaran (gracias Joel, te ganaste un lugar en mi corazón), le metieron unos buenos balazos a Senku. Destrozada me encontraba, fue horrible.
Un momento que quiero puntualizar fue la conversación de Senku y Xeno antes de petrificarse, me encantó. Aunque Xeno no pueda entender porque son tan parecidos, pero tan distintos, Senku se lo deja claro. Él no quiere gobernar sobre los demás, solo quiere construir un "mundo del futuro". Como le dijo cuando era niño, él solo quiere saberlo todo. Amé que quedara tan marcada y clara la diferencia entre ambos.
"En vez de tomar el mundo para nosotros preferimos construir el mundo del futuro"
Y no hablemos ya de esos últimos 3 capítulos con la hermosa Suika. Me rompió el alma verla sola y tan desolada, pero no dudé en ningún momento de que iba a lograr despetrificar a todos. Su reencuentro con Senku es lo más hermoso del mundo y no tengo dudas de que él está muy orgulloso de la chiqui. Suika es un personaje tan puro y hermoso, de mis favoritos.
A pesar del dolor, este tomo es genial porque te lleva por mil emociones en pocas páginas y eso es genial.