«En la memoria, ‘La asesina de Lady Di’ se fija como la historia lineal de un viaje a la meca mediática de Buenos Aires que culmina con el asesinato de la princesa y la muerte violenta de la protagonista. Tal es el arte de López: ocultar en la ingeniería de su trama aparentemente lineal una historia hecha de raccontos, y anticipaciones, revelar la verdad que oculta el léxico trivial de los medios y crear uno de los personajes más vivos de la narrativa argentina con la autobiografía de una muerta.» Rodolfo Fogwill, diario Clarín.»Entre Manuel Puig y Almodóvar, ‘La asesina de Lady Di’ -una muy buena primera novela de Alejandro López- se instala cómodamente en una de las mejores tradiciones literarias: esa tradición en la que la literatura se constituye en el cruce, el préstamo y el diálogo con discursos provenientes de los medios masivos y la cultura popular.» Sylvia Saitta, diario La Nación «¿Quién mató a Lady Di? ¿Y qué tiene que ver Ricky Martin con eso? Alejandro López encontró en la voz de una adolescente de provincia el tono ideal para contar una historia llena de delirio que combina Copi, Puig y Almodóvar con el pop latino, los clubes de fans, las telenovelas y las revistas del corazón.» Claudio Zeiger, suplemento Radar, diario Página/12 «Entre Lady Di y Ricky Martin, Alejandro López retrata los medios y su poder de corrupción.» Revista Rolling Stone
Tengo una enorme debilidad con las novelas cuyos autores claramente tienen un interés por la cultura pop, y saben plasmarla en su obra. La asesina de Lady Di es básicamente la historia de una joven de Gualeguaychú, fanática obsesiva de Ricky Martin, que está dispuesta a todo por tener un hijo con su ídolo. Ya el solo hecho de que la novela esté a la altura de un concepto tan estrambótico la volvería admirable pero Alejandro López va más allá y utiliza esta premisa para crear una especie de melodrama posmoderno que tiene como trasfondo el poder corruptivo de los medios de comunicación en los individuos. Es una novela que se lee rápido pero que está lejos de ser pasatista, está muy bien escrita, es divertida, terriblemente entretenida, original, y muy adictiva. 4/5
Terminé la novela y quedé más que sorprendida de lo buena que está la historia. Hace rato que no leía algo tan bien equilibrado entre lo divertido, desopilante y bien escrito. Además está ambientada en la década de los 90, mi década de oro 😍
Me divirtió mucho este libro. La elección de contar una historia en primera persona tan cruda como mujer siendo el autor un hombre me pareció jugada al principio, pero durante todo el libro se mantiene coherente y para nada forzada. Los gags de los ochenta y los noventa para acondicionar todo ese universo son originales y para nada estorban la narrativa. El final quizás podría no haber funcionado de manera tan simple.
No sé qué acabo de leer. Lo leí para una materia de la facultad y no puedo entender qué pasó. Me gustó la forma de narrar y lo bizarro de Ricky Martin en el medio de todo. No sé qué acabo de leer.
4,50 Al principio sentí que la historia iba a estar demasiado genérica o incluso sexista,luego te das cuenta que la forma de narración es muy acertada .
Quisiera dejar en claro que tuve la desgracia de tener que leer esta novela para la facultad y que solo estoy escribiendo esta reseña por el simple hecho de prevenirlos a que no cometan el gravísimo error de leer La asesina de Lady Di.
Por empezar, de Lady Di no hay ni una sola mención, a excepción de las últimas tres cuartas partes del libro, y es solo en aras de ser un elemento atractivo para el título. En otras palabras, podría haberse titulado La asesina de Evita, Nisman, hasta de mi perro y la historia no hubiera cambiado ni un poco. Además, hubo nula correlación y relevancia entre la banalización del accidente automovilístico de Diana y .
Por otra parte, los personajes y los eventos incoherentes. En el caso de Gloria me hubiera encantado saber más sobre ella y que dejara de quedar relegada solo como . Por el lado de Ricky Martin comprendo que se intentó tomar un elemento de la cultura pop de los '00s (así como la absurda cantidad de referencias de marcas de productos argentinos como de actores o músicos nacionales) para satirizar la situación al máximo. Lamentablemente, terminó cayendo en algo parecido a la categoría de fanfics en Wattpad escritos por un(a) adolescente con problemas familiares. Es más, no solo que no llega a ser fanfic sino que hay innumerables baches de secuencia lógica. Es decir, ¿en qué mundo Flojísima narrativa.
Quiero creer que es por el año en que se publicó y que a partir de entonces ha ido desmitificándose la literatura ficcional a pasos agigantados al punto de que lo que antes conmocionaba...ahora no tanto. Sin embargo, encuentro una falla importante de parte del autor en querer dar la idea de provocación religiosa, que en lugar de impactar al lector no hace más que replantearse si lo que está leyendo es propio de la erótica. Ejemplos de esta índole abundan como por ejemplo que lejos de resultar transgresores caen en lo pornográfico, perdiendo la posibilidad de transmitir algo más que el simple morbo de describir un encuentro sexual.
Sinceramente, segundos después de terminar de leer el libro sentí la necesidad de reseñarlo por la sencilla razón de que me apena ver que existan editoriales con poco criterio y que terminan publicando novelas similares a estas que las venden como la mejor pieza literaria post-moderna cuando en realidad se resumen en tres F: Fatídicas, Falaces y Funestas.
Me hizo cagar de risa. Me entretuve mucho encontrando elementos de la cultura popular argentina de los 80 o 90, la narración está plagada de ellos. La historia está bien contada, se lee rapidísimo y no se lo quiere largar, con idas y vueltas temporales, y un par de momentos clave que dan sentido a todas las locuras que ocurren. Un poco de morbo, bastante contenido medio pornográfico, en fin, un libro original.
Una historia tan original como inverosímil, que no por eso deja de sorprendernos y hacer que nos identifiquemos con muchas de nuestras miserias, porque, vamos, ¿quién no tiene un costado fan? Es un tesoro para rememorar los 90s y perpetuar parte del desaparecido léxico que se utilizaba.
Delirio pop y violencia mediática. Alejandro López pone en boca de Esperanza un monólogo que cruza con telenovelas, revistas de espectáculos y clubs de fans hasta llegar a un clímax macabro. Ronda entre lo bizarro y lo brillante.