Tsukiko tiene 38 años y lleva una vida solitaria. Considera que no está dotada para el amor. Hasta que un día encuentra en una taberna a su viejo maestro de japonés. Entre ambos se establece un pacto tácito para compartir la soledad. Escogen la misma comida, buscan la compañía del otro y les cuesta separarse, aunque a veces intenten escapar el uno del el maestro, en el recuerdo de la mujer que un día lo abandonó; Tsukiko, en un antiguo compañero de clase. Con una prosa sensual y despojada, Kawakami nos cuenta una historia de amor muy el acercamiento sutil de dos amantes, con toda su íntima belleza, ternura y profundidad. Todo un descubrimiento literario.
“Los días que pasé junto al maestro fueron tranquilos e intensos.”
Lo primero que leo de Hiromi Kawakami me ha absorbido. Coincide con ser la primera narrativa sobre el romanticismo desde otro punto de vista a la que me acerco (que yo recuerde): apasionado pero lento, cotidiano y consciente de esos bailes que se dan entre personas. Nos acercamos y nos alejamos. Rebotamos unos en otros, sólo para volvernos a fundir. Kawakami lo plasma, sin pedir perdón ni permiso.
En cuanto al estilo, crea con frases austeras que rebosan de emoción contenida, como sus personajes. Aprecio la coherencia.
Es el primer libro que leí de Hiromi Kawakami y tengo que confesar que me encantó.
Amo la manera lenta en que construye un romance entre dos personas que, aparentemente, no comparten mucho en común más que su gusto por los platillos que consumen en una taberna local y lo transforma en una historia de amor sin prisas, sin recelo ni dramas innecesarios.
Este es de esos libros que puedes leer tranquilamente en un día cuando estés harto de las tramas complicadas y solo necesitas un lugar seguro que te caliente el corazón.