Una nueva selección y traducción de poemas japoneses de la era clásica, reunida y traducida por Édgar Trevizo, autor de "Tengo vino, luna y una pizca de poemas chinos". Esta nueva colección ofrece panoramas de vasta belleza e introspección bajo la lupa afinada de los grandes maestros y maestras japoneses, siempre precisos, concretos y lúcidos.
Una antología variada y profunda con lo mejor de la poesía japonesa de todos los tiempos. Incluye desde largos poemas clásicos, de aquellos que aparecen recopilados en el Kokinshū y el Manyōshū, como los de Ōtomo no Yakamochi, pasando por los poemas clásicos waka, por ejemplo de Ariwara no Narihira, Izumi Shikibu o la princesa Shikishi, hasta poemas haiku de grandes haijin como Bashō, Buson, Issa, Shiki y Chiyo. Es decir, un recorrido bastante completo por toda la poesía japonesa. Algunos me resultaron grandes clásicos ya conocidos; otros fueron para mí un descubrimiento y una revelación. El mejor ejemplo es Ryōkan, de quien no había leído nada y algunos de sus poemas me volaron la cabeza; en especial uno, donde sale de paseo con la intención de mendigar y termina pasando toda la tarde jugando con unos niños, ante la mirada prejuiciosa de los demás; ese poema me conmovió profundamente: sentí el aware. Todos los tópicos de la poesía japonesa están acá: la naturaleza, el paso de las estaciones, la fugacidad de la vida, la captación del momento, el amor romántico, el sonido del agua y el silencio de las flores.