Descubrí que no buscaba la felicidad porque cuando la sentía me concentraba en mi presente sin cuestionarme; la reconozco tan efímera que aprendí a abrazar mi infelicidad porque es ella quien me acompaña cada segundo. La infelicidad es aquella que me toma de la mano y me presenta un mundo cambiante y estático, breve y extenso, pequeño y enorme; aprecio mi infelicidad porque tenerla por un tiempo hace que valga la pena mi espera, si a cambio me prestará por unos momentos la felicidad.
Conseguí este libro porque sigo el pódcast de Kimberly, La Filosofía en Rosa, y además fue parte del club de lectura del mes de abril de 2026.
El libro es una lectura corta que sintetiza bien los conceptos de felicidad según los grandes movimientos filosóficos. En lo particular, la felicidad según Aristóteles resonó mucho conmigo, puesto que no se trata del “tener”, sino de vivir una vida virtuosa; aquella que requiere desarrollar nuestras habilidades para darle a los demás lo que deseamos para nosotros mismos. Lo aplicaré en mi vida.
Además, es bueno cuestionarse por qué seguimos acumulando cosas que, al final, no nos llevan a agregarle profundidad a nuestras vidas.
Por último, descubrí que incluso dentro de la infelicidad puede habitar la felicidad