La protagonista di "Storia della mia lingua" è una giovane donna che lavora nel mondo letterario e che da poco si è trasferita in Spagna da un paese del Sud America insieme al marito e alla figlia. Lo studio dentistico a cui si rivolge le dice che i suoi problemi odontoiatrici dipendono da un modo sbagliato di usare la lingua e le suggerisce di imparare una maniera nuova, diversa e controllata, di muoverla. Da questo invito nascono i testi-satellite di cui si compone l’ultimo libro della scrittrice cilena Claudia Apablaza: ricordi d’infanzia, letture, sessioni di psicoanalisi, episodi di vita quotidiana, ossessioni e riflessioni su scrittura, maternità e migrazione, che insieme formano una luminosa costellazione attorno al pianeta-lingua nelle sue diverse accezioni, non solo organo fisico di deglutizione e masticazione, ma anche simbolo di libertà espressiva e insieme di potenziale incomunicabilità.
por lo general me gusta cuando los autores chilenos escriben puras weas y hacen que suene “hermoso”, de hecho son mis libros favoritos, pero este se pasó
Algo que me gusta de @edicionescomisura es que siempre ofrecen algo diferente, original, que se sale de lo común. Con "Historia de mi lengua" nos presentan un libro distinto y con mucha personalidad, no sabría bien cómo definirlo ni clasificarlo, es una mezcla entre ensayo y reflexiones personales de la autora en torno a la lengua. La lengua como músculo en sí, pero también como idioma, como forma de expresión, de habla, de pensamiento, de escritura, de creación. La lengua es el hilo conductor que une todas las pequeñas ideas, algunas encadenadas y otras más independientes, que comparte Claudia en esta especie de diario íntimo, un ejercicio de introspección que no pretende ser nada más que lo que es, saliéndose de lo establecido, de las normas y reglas. A través de escenas cotidianas, recuerdos y vivencias la autora se deja llevar por lo que siente y quiere expresar. Algunas reflexiones me han parecido muy interesantes, otras no tanto, quizá por ser demasiado personales, pero en general me ha parecido muy original, y siempre agradezco y valoro que alguien se atreva a innovar y a ofrecer algo alternativo y con personalidad.
La edición es aún más especial por los collages que acompañan al texto, obra de Xoana Elías, de estilo minimalista y también muy característicos. La simbología que usa tiene mucho que ver con las ideas que expresa Claudia, creo que se complementan a la perfección.
Amo estos libros híbridos que son un poco de todo. Aquí la Claudia juega con la autobiografía, la poesía, la narrativa, el ensayo, y va armando una historia en torno a la reflexión que provocó en ella empezar a usar frenillos. La literatura, el amor, el psicoanálisis, la maternidad, las amigas, aparecen y conversan alrededor del habla. Me sorprendió lo muy madrileño que es.
"Al final, todo tiene que ver con creer en la lengua o en el lenguaje. En lo simbólico, o en la materia. ¿Seguir analizándome o ir a la logopeda?"
A beautifully crafted narrative blending poetry, memoir, and creative nonfiction, this piece delves into Aplazaba's thoughts and life vignettes through the lens of her tongue—its struggles and transformations over the years. From visits to the orthodontist and speech therapist to reflections on identity, it explores what these experiences reveal about her as a Latin American woman living in Madrid. The story examines her relationship with language, the contrasts between her native tongue and Spanish, and the silences that have shaped her life as a woman and a mother. ------------------- Un relato bellamente elaborado que combina poesía, memoria y no ficción creativa, esta obra explora los pensamientos y las viñetas de la vida de Aplazaba a través de la lente de su lengua: sus luchas y transformaciones a lo largo de los años. Desde visitas al ortodoncista y al logopeda hasta reflexiones sobre la identidad, examina lo que estas experiencias revelan sobre ella como mujer latinoamericana viviendo en Madrid. La historia analiza su relación con el lenguaje, los contrastes entre su lengua materna y el español, y los silencios que han moldeado su vida como mujer y madre.
Qué divertido. Qué ritmo tan increíble. Me ha encantado. Es fresquito, diferente, anárquico. Es todo lo que me gusta. A veces no hay que sentar cátedra ni ponerse serios para ser brillantes.
Hermoso y breve libro escrito con fragmentos íntimos de la autora. Un recorrido por su lengua, literalmente. Yo solo amo esta nueva generación de escritoras/ poetas que rompen los esquemas de la literatura, la convierten en algo digerible y encuentran su lugar en ningún genero en particular. Ame ❤️
"El miedo a que nadie entienda de qué va este texto. De qué trata realmente. Tampoco yo."
Un particular libro compuesto por breves fragmentos, recuerdos hilados en torno a la lengua y la escritura, a través de las vivencias y reflexiones de la narradora/escritora. Se siente como si fuera un diario más que una novela o un ensayo, y es que es uno de esos libros difíciles de clasificar.
Me gusta mucho cómo ha plasmado tantos momentos en torno al concepto de "lengua", tanto del órgano como del idioma, del habla. Muy interesante poder ver cómo mira la autora, cómo siente, qué hechos aparentemente sencillos le llevan a divagar sobre otros.
La edición es además muy bonita y cuidada, de pequeño tamaño con papel grueso de tacto maravillosamente rugoso. Tiene un breve texto en cada página y una colección de collages minimalistas que encajan estupendamente intercalados con el texto.
Es cierto que algunos fragmentos me parece que aportan muy poco, con detalles irrelevantes que forman parte de un recuerdo más que de un relato/novela/cuento. Pero en conjunto es una apuesta muy original y auténtica. Un pequeño libro sin grandes pretensiones pero que puede conquistar rápidamente a las personas más sensibles, a las que miren, busquen y sientan más allá de lo convencional. A mí, desde luego, me ha ganado.
"Nombrar todo lo que un libro no es para así lograr definirlo"
La forma en la que está escrito este libro es bastante extraña y debatible, por lo que no es para todes, sin embargo siento que eso es lo que busca Claudia Apablaza en su pequeña novela presentándonos escenarios propios llenos de flashbacks fugaces.
También encontré súper entretenido que jugara con recuerdos cómicos, nostálgicos y algunos que te hacían reflexionar mucho. Me gustó también como juega con el concepto de la lengua y como debate consigo misma el que se asemeje más a su forma de pensar. Lo único que no me gustó fue el final, que me dejó con una sensación super amarga y fría.
Es un libro interesante y ligero para leer en una tardecita o en un viaje cortito.
Me gustó re harto: la idea de todas las posibilidades de lo que significa la lengua, el hecho de que el libro haya sido una reconciliación de la autora con si escritura y la mención a esas obras pasadas, los fragmentos en que hablaba de su familia y acontecimientos políticos. Es de esos libros por los que me gusta la auto ficción. Además, no recuerdo otro libro tan importante como este que trate el tema de usar frenillos.
"La paura che nessuno capisca di che cosa parla questo testo". Ecco cara Claudia, io penso di aver capito di cosa volevi parlare e trovo che in potenza sia un'ottimo argomento. Il problema è proprio questo, che questo non è un libro, è un diario sconnesso, un insieme di pensieri confusi e mal rielaborati che danno molteplici spunti senza mai arrivare a una conclusione reale. Un libro sempre solo in potenza, mai in atto. Peccato, perché ho aspettato a lungo di leggerti e avevo altissime aspettative, ma con mio grande dispiacere sono state disilluse.
Mientras reviso las novedades que posicionan mis compañeros en la librería, sin intención alguna de comprar un libro, de puro sapa. Me encuentro con esta corta Novela (?) Poesía (?) Diario (?) .. Narrativa, de hecho los chicos crearon una nueva categoría solo para poder posicionarla, en fin. Me tomó solo un par de segundos conectar con la escritura porque es casi como si una amiga me mandara un par de mensajes por whatsapp y los leyera rápido para seguir descubriendo en la micro lo que diría a continuación. Me encantó la idea de pensar que simplemente alguien me estaba contando lo que hacía, lo que pensaba, las conversaciones y reflexiones que tenía en torno a los mismo , todo el tiempo. Nunca antes había leído a Claudia Apablaza, y no se realmente si leería algo de lo que ha escrito antes, leí que lo que escribió ahora no se parece en nada a lo que ha escrito antes. Sin embargo quedo con muchas ganas de leerla más, en el futuro, el sus futuros... textos, libros. Lo que sea. Este libro es de ese tipo de libros que no quieres que se acabe, que lo lees no siempre porque te da cuotas de un sentir sereno, porque es sencillo. En definitiva, me gustó muchísimo.
qué linda novela; yo también escondo la forma que tengo de hablar, trato de habitar alguna especie de mímesis, trato de hablar como creo que hablan acá para hacerme entender, cumplí hace unos días seis años viviendo en este país que no es el mío y el simulacro nunca funciona: siempre que hablo con alguien a quién no conocía de antes lo primero que me pregunta es de dónde soy, piensan que soy de alguna provincia, no saben si de tucumán o de salta o de neuquén quizás, tengo una amiga que me reta, me dice que no se dice gashhhhhardo, que no es necesario extender tanto esa parte de la palabra; cuando voy a chile ahora me cuesta decir cosas como pollo o allá, cuando voy a chile tengo que hablar más lento y pensar antes de decir
Menudo regreso de Claudia Apablaza. He leído la edición de Comisura. Es un libro que tiene un ritmo impresionante: habla del cuerpo (la lengua), la diferencia del habla chilena y la española, es político, poético, y lo mejor de todo, es que no cae en obviedades ni eslóganes. He disfrutado mucho su humor, el cómo opera (me imagino) la autoficción: sin autocomplacencia, algo que está tan de moda en escritoras y escritores de veinte y pico años, hasta los cuarenta.
wa. me gustó harto, lo leí en un ratito. creo que nunca había leído a esta autora. ahora no quiero visitar españa porque no quiero que me corrijan.
en alguna parte del libro habló de -valga la redundancia- escribir sus inspiraciones al escribir. entendí que había pensado tratar el tema en esta obra, pero me gustaría leer un libro entero de eso. viva la metaescritura
Un libro de anotaciones, aunque esa descripción no le hace justicia. Esta es una novela diminuta, con reflexiones y consideraciones sobre la vida o la sociedad que la hacen enorme. Un emocionante relato express, que deja al descubierto la gran habilidad de su autora. Entre mis lecturas favoritas de este verano.
Escritura documental, diario, memoria. Lo que es lo mismo que decir introspección, pero algo falta, tal vez la imagen collage que la acompaña en su versión española de la editorial Comisura ayuda a mirar en el aparente vacío, en la aparente nada, de sus recuerdos una imagen más clara de lo que quieren decirnos. Aunque en verdad yo no pude verlo.
es interesante lo fragmentado que es este libro, sin reservas respecto a las formalidades o expectativas del lector. no me presentó ninguna reflexión particularmente nueva, pero sí me gustó mucho la forma en que piensa la lengua, en todas sus facetas y acepciones. la lengua como un órgano infantil y rebelde, como identidad y como vínculo con los otros.
La sensación de alienación del inmigrante en Europa desde la punta de la lengua hasta la tinta del texto impreso: entremedias está Claudia Apablaza. Una maravilla
me gusta como mezcla su propia vida (pasada y presente) con una situación puntual que le está ocurriendo y como eso genera que se dé cuenta de como se conecta todo con la lengua y el habla. Llama la atención que todo sea de una linea seria pero que, logre sacarte algunas risas con cosas que no esperas que aparezcan en el libro. Muy recomendable como lectura que disfrutarás si o si.
Forse si poteva insistere di più sull’aspetto “coloniale” dello spagnolo, ma in fondo Apablaza riesce a catturare l’interesse del lettore con quelli che sembrano sketches dalla sua vita passata e futura, scritti a mo’ di frammenti e senza seguire un ordine (crono)logico anche per opporsi a una sorta di colonizzazione editoriale della lingua e della scrittura in generale. Il frammento finale secondo me è esemplificativo di quello che Apablaza ha cercato di dire: il suo problema in fondo non era come i denti sono posizionati, non era l’apparecchio, bensì il modo in cui pronuncia i suoni dello spagnolo, non conforme al castigliano, lasciando intendere come il vero apparecchio - la vera museruola linguistica, direbbe l’autrice - sia proprio il castigliano, un po’ come lo è l’italiano per i dialetti. Se, riportando le parole di Pessoa, la patria è nella lingua, allora il castigliano continua la sua opera di colonizzazione negando ad Apablaza e alle persone che incontra - in prevalenza persone sudamericane come lei - una patria e un’identità diversa da quella che impone, che non è conforme alla società in cui vive, ma che l’ha formata come persona. Questo libro ci fa capire come l’identità passi principalmente per la lingua, e come la sua repressione sia la repressione del nostro modo di esprimere chi siamo.