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101 pages, Paperback
First published June 1, 1984
Se oye la voz de un duende que canta con un ritmo sin edad, como las fuentes y los pájaros, como el sapo y la rana. Los ecos del castillo arrastran la canción, y en lo alto de las torres las cigüeñas escuchan con una pata en el aire. La actitud de las cigüeñas anuncia a los admiradores de Ricardo Wagner.En la representación que vimos, el duende era una flamenca y esa relectura del texto a raíz de la teoría del "duende" de Federico García Lorca me encantó.
DUENDE: ¡Dadme libertad,
paloma real!
¡Palomita que vuelas tan alto,
sin miedo del gavilán!
LA INFANTINA: ¡Adiós, Duquesa! Decidle al Rey mi padre que muero contenta porque salvo a su reinoEl maestro de ceremonias pone por delante guardar la costumbre y la tradición al sufrimiento de Infantina (simbolizando a la Iglesia):
EL MAESTRO DE CEREMONIAS: ¿Qué hacéis, Señora Infantina?Así se establece la confrontación figurada Jesucristo-Iglesia, criticando a la segunda de haberse desviado del mensaje del primero.
LA INFANTINA: Descansar a mi gusto, Señor Maestro de Ceremonias. Voy a morir para salvar al reino de ser destruído, no para que vos hagáis alarde de vuestra ciencia como Maestro de Ceremonias. Todos reconocemos vuestra erudición. Sois en el reino de mi padre el más sabio de los tontos. Pero yo soy una niña que sólo sabe morir por salvaros a todos. Nunca he leído las pragmáticas del Rey Dagoberto, y no es cosa de que en este momento me aburráis con ellas.