En los dos poemarios que ahora aparecen por primera vez reunidos en este volumen, para el lector cubano, más que calibrar las antípodas de una poética, podremos comprobar cómo un proceso vital y creativo los une al ayudarnos a complementar nuestra visión en el tiempo, de la obra de Nancy Morejón.
Un sentido ritual de evocación de la naturaleza y ese perenne invocar de los sentidos signa al primer título: “Elogio de la danza”.
En la segunda entrega, desde su título: “Paisaje célebre”, sobresale una abierta alusión a la plástica, ese mundo refractario de diversas artistas.
Nancy Morejón (Havana, 1944- ) is a Cuban poet, critic, essayist.
She graduated with honors at the University of Havana, having studied Caribbean and French Literature, and she is fluent in French and English. She later taught French. She is a well-regarded translator of French and English into Spanish, particularly Caribbean writers, including Edouard Glissant, Jacques Roumain and Aimé Césaire, René Depestre. Her own poetry has been translated into English, German, French, Portuguese, Gallego, Russian, Macedonian, and others. She is as of 2013 director of Revista Union, journal of the UNEAC, Union of Writers and Artists; in 2008 she was elected president of the writer's section of Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).
She has produced a number of journalistic, critical, and dramatic works. One of the most notable is her book-length treatments of poet Nicolás Guillén. In 1986 she won the Cuban "Premio de la crítica" (Critic's Prize) for Piedra Pulida, and in 2001 won Cuba's National Prize for Literature, awarded for the first time to a black woman. This national prize for literature was created in 1983; Nicolás Guillén was the first to receive it. She also won the Golden Wreath of the Struga poetry evenings for 2006. She has toured extensively in the United States and in other countries; her work has been translated into over ten languages, including English, Swedish and German.
“Una botella de vino tinto al mar. Son las tres de la tarde. Una botella de vino tinto sin licor, sin apenas los restos de esos vapores que nos transportan a lo indecible. Una botella con un mensaje ¿para quién? Era un papel muy blanco emborronado con una escritura minúscula casi ilegible. Allí decía: “Escribo en este papel que introduzco en esta botella para Nadie y para todo aquel o aquella que quisiera leerme en las próximas eras. Salta un pez desde la espuma y tumba el lápiz y el papel con los cuales me expreso. Ruedan los dos y sobre el mar de grafito viene un galeón diminuto y unos negors amordazados dando alaridos y una niña hermosa y sola de pupilas abiertas y un duendecillo feo pero audaz. Había escrito estas peripecias con el aliento del salitre cuando el papel regresó a mis manos como por arte de magia... A quien pueda interesar: buenos días, buenas noches.” Una botella de vino tinto al mar. Son las tres de la tarde.”