Mario Santiago Papasquiaro no es un poeta correcto ni convencional. Autor de culto para unos cuantos iniciados, su poesía se ha ido convirtiendo en un referente obligado para todos los que se interesan en una tradición alternativa de la poesía mexicana: la de las escrituras marginales, transgresoras, inconformes. La poesía de Papasquiaro son poemas, pero también acciones, gestos, intervenciones: una escritura compulsiva y salvaje garabateada en servilletas, portavasos, facturas y en los márgenes de los libros ajenos. Esta antología presenta una selección inédita de poemas de Mario Santiago, así como facsimilares de sus manuscritos que en su visualidad se revelan como grafías a punto de devenir grafitis, versos más que escritos, dibujados, o quizá meros arrebato. Luis Felipe Fabre, su antólogo, opina que “No, no son correctos lo poemas de Santiago Papasquiaro. Y justo en su incorrección radica su valor. En ellos el trigo no está separado de la paja. En sus mejores momentos, el hallazgo deslumbrante aparece rodeado de versos fallidos generando tensiones difíciles, inestables, desafiantes: Arte & basura. Y hay que comérselo todo junto ... Esta antología es sólo una aproximación, entre muchas otras posibles, a una obra indómita”.
Mario Santiago Papasquiaro is the pen name of José Alfredo Zendejas Pineda, Mexican poet and co-founder of the infrarrealista poetry movement along with Roberto Bolaño. He died after being hit by a car on January 10, 1998 in Mexico City.
Los poemas de Mario Santiago Papasquiaro son, como mucho, una muy extraña curiosidad antropológica de nuestros convulsos tiempos. Uno se pregunta por qué algo tan decididamente malo ha logrado cierto estatus de culto. Después uno recuerda el nombre clave que yace detrás del poquito reconocimiento que este chilango tiene: Roberto Bolaño, quien no dejaba de encumbrar a su gran amigo mexicano y que hasta le regaló un personaje (Ulises Lima) en una novela fundamental como lo es Los detectives salvajes. Decía Bolaño, rebosante de su bromance son su amigo, que el autor de este libro era el mejor poeta que había conocido. Lo cierto es que es mentira: este tipo debe ser el peor poeta que ha nacido en estas tierras y uno de los más infames a nivel universal. Su figura, si tenemos que alojarla en la memoria colectiva como un castigo por todos los crímenes de la humanidad, es ya un arquetipo de todo lo caricaturesco del poetastro que cree que está revolucionando algo y que no es diferente al niño que, mientras mienta madres, cree que está ejerciendo un acto de insurrección supremo.
En un momento paroxístico, en pleno afflatus divino, el sublime amigo de Bolaño nos dice:
Chinga su ma Suma chin ga Put/ah su:má ¡Putah!...S...UUU...Mah Poesía francesa me pelas la verga
Más allá de los dos minutos de diversión que estos versos le procuraron al amigo de Bolaño, la reiteración de esta clase de textos ininteligibles, absurdos y seudocontestatarios nos recuerdan que la transgresión por sí misma es solo útil para que alguien se burle de ella. Sin embargo, en un arranque de lucidez, el amigo de Bolaño escribió: A la poesía que la salve su chingada madre. Yo ya me cansé. Quizá él se reconocía como lo que era. Algo que parece recordarnos Juan Villoro cuando cuenta que en los talleres literarios el amigo de Bolaño les decía a los que gustaban de sus poemas "pues qué pendejo estás". Si ya desde un principio estos textos no estuvieron hechos para que alguien los encontrara bellos, mucho más patético resulta cuando muchos jovencitos ochenteros se reúnen frente a la tumba del amigo de Bolaño para escupir estos versos e intentar revivir el legado estéril del infrarrealismo.
En una nota adicional, no deja de ser curioso que, al ser el amigo de Bolaño un intento de poeta antiinstitucional, el prólogo lo escriba Luis Felipe Fabre, escritor de mediana categoría entre cuyos méritos se encuentra el haber sido sido jurado del premio Elías Nandino en el que, oh sorpresas de la vida, ganó cierto poeta joven al que ya le había prologado varios textos y cuya poesía conocía más que de sobra.
Lo que se había contenido se derrama lo que había sido callado se dice por las piernas y los brazos lo que no era visible pesa y se ve toma un sabor de boca forzado un sabor de sobaco, y de árbol lo que era apenas voz hoy es voz, boca y saliva Lo que no era nada ha vuelto.
La poesía mexicana deja de ser (querido Villaurrutia) un anémico nocturno en que nada se oye.
El trabajo en conjunto del poeta Luis Felipe Fabre y el diseñador Alejandro Magallanes hace de este libro una experiencia extraordinaria. Fabre, interesado por lo marginal y lo fragmentario, "rescata" textos que Mario Santiago Papasquiaro dejó anotados en cuadernos, servilletas y libros. Allí es donde entra Alejandro Magallanes con una propuesta de diseño que emula los rasgos que la selección y el prólogo de Fabre ensalzan.
Heriberto Yépez opina que un título como "Arte & Basura" es condescendiente por parte de Fabre, pero creo que en esta conjunción (aprentemente disyuntiva) hay una declaración sobre la visión personalísima de poesía que tiene el compilador.
Más que una aproximación a Mario Santiago (en realidad bastaría con leer "Jeta de santo" para eso), "Arte & Basura" es una obra crítica de Luis Felipe Fabre que delata su fascinación por esa mezcla de limpidez y suciedad en la poesía mexicana.
Si lo peor que te puede pasar es acabar Los detectives salvajes de Bolaño, lo mejor que te puede pasar es que continúes con un original de Ulises Lima AKA Mario Santiago AKA Jose Alfredo Zendejas.
Es bien irónico que justo después de terminar Los detectives, es el peor y el mejor momento para leer Arte y basura: ya no es la magia de Bolaño pero sí una extensión de la obra que comprueba y evidencia la realidad de la ficción.
Si había imaginado y fantaseado los textos de Lima, Arte & basura me los escupe en la cara y elimina el misticismo que giraba en torno del detective más salvaje.
A veces es mejor dejar todo a la imaginación pero al mismo tiempo no había manera de no leerlo.
Totalmente erróneo el título, más que una antología este libro funciona más como un breve muestrario de algunos poemas de un autor, cuyo máximo truinfo fue haber sido parte de los años formativos de Bolaño. Eso sí, como objeto el libro funciona bastante bien, la selección es buena y se incluyen reproducciones de sus poemas garabateados más que escritos a mano en servilletas y cualquier trozo de papel disponible. Habrá que leer la verdadera antología publicada por el FCE para darse una mejor idea de su trabajo.
Una buena intro a este poeta, gran amigo de Bolaño. Me encantó que trajera fotos de libros, servilletas y anuncios donde Papasquiaro escribía, se le ocurría un poema y no le importaba escribirlo sobre un libro prestado.
Mis fragmentos favoritos: -Al interior de espejos malbarridos -Los decibeles para hechizar artificios -Le dibujo este beso-gasolina -Sultanas de jadeos claros -Donde acaba tu cuerpo y empieza el mío -Bajo la bendición de las imágenes de los sacerdotes del placer
Interesante compilación de poemas y, haciendo honor al título, basura, del personaje más pintoresco y radical parido por la mítica corriente literaria de los infrarrealistas, a quien Bolaño rindió homenaje en la extraordinaria novela 'Los detectives salvajes'.
Chispazos de genialidad y aisladas escenas de profunda belleza se mezclan, a lo largo de esta breve compilación, con los excesivos balbuceos de un hombre cuyo talento habría pasado desapercibido de no ser por su inmortalización a través de la figura novelada de Ulises Lima.
"Si he de vivir, que sea sin timón y en el delirio". Para Mario Santiago Papasquiaro la palabra "demasiado" nunca tuvo sentido.
una linda forma de acercarse a la poesía de Mario Santiago. Una pequeña obra de arte y una ventanita hacia la vanguardia poética, me resultó corto, eso si. Recomiendo.
Pintoresca poesía de tan pintoresco personaje, el albur es vulgar pero es definitivamente un arte, así es la poesía de Mario Santiago... Recomiendo leer Arte y Basura.