Historia de una tarde madrileña y su consecuente noche, un aquelarre en el que el protagonista se ve a sí mismo como un tétrico bufón y se autodenomina Grock, para acabar comprendiendo que es uno más, que casi todos los hombres son Grock. La constante inventiva estilística de U.
A esa idea del domingo como jornada cultural propuesta por el filósofo francés Jean-Paul Sartre, Umbral, por contra, lo disecciona y ofrece una jornada de soledad a través de los ojos de su narrador, quien ha agotado el entusiasmo y el entusiasmo vital.
Francisco Alejandro Pérez Martínez (11 May 1932 – 28 August 2007), better known as Francisco Umbral, was a Spanish journalist, novelist, biographer and essayist. He was half-brother of Leopoldo de Luis.
Putifan de Umbral hasta la muerte. Novela de tintes henrymillerescos: Soy la soledad que toca el xilofón para pagar el alquiler. Narración con nocturnidad y alevosía. Quién pudiera vivir esas noches en ese Madrid que ya no existe. Adjunto unas cuantas citas que me han fascinado. Un libro para subrayar mientras se mama a morro de una botellita de jotabé echada en mitad de la escalinata de acceso al Metro de Gran Vía. Paco, yo habría sido tu solterona preferida 🖤
◾“Los edificios altos son más altos en domingo.” ◾“Cuando el whisky, color, olor, sabor, le llegue a la consciencia, se meterá en un bar y lo pedirá sin hielo, que estropea el gusto. “Una manera de pasar el tiempo”, se dirá a sí mismo, como coartada innecesaria.” ◾“A la altura de la meseta central de la gran calle, el hombre va a entrar en un café bar que vive y viene de la fama (mala fama) de otros tiempos, con sucesivas reparaciones que le van quitando gracia primera, esa gracia y empaque de la prostitución burguesa.” ◾“Están allí, aquí, ahora, en silencio, como otros domingos, porque la gran calle, a esta hora, es un buen sitio para fumarse un porro o beberse unos whiskies, para llenarse el alma de algo o, más bien, para irse fabricando un alma de humo, alcohol y calor.” ◾“¿Que la memoria es la personalidad? De acuerdo. Pero es que la personalidad no es nada. Un fantasma de la costumbre.” ◾“El inmueble de Boleslao es el Titanic que se hunde y lo sabe, y todos se miran en la escalera o el ascensor con el amor y la desesperación de viajar juntos en ese Titanic que es la vida.” ◾“Hoy follan de otra forma o ni siquiera follan. Yo habría conectado con ella, quizá, habría dado “buenas vibraciones”, como dice el gilipollas de José López, si hubiese estado también reventado de hash. Nos separaban el hash y varias generaciones.” ◾“Orina todo el whisky bebido a lo largo del domingo. ¿Es todavía domingo? Para él ya no hay domingos ni lunes. Él vive en un sempiterno y apócrifo domingo interior, que no lo es para los demás.” ◾“Grock piensa que se bebería la gasolina, y le asusta ese estado del alcoholismo en que uno se lo bebe todo, y que va siendo el suyo.” ◾“A Boleslao se le paró el corazón y estuvo un rato esperando a ver cuánto dura un hombre con el corazón parado. En vista de que el corazón no se ponía en marcha, Boleslao decidió seguir viviendo sin corazón.” ◾“Cada día estamos más solos y más muertos, y aquí no hay hibernación ni hostias, sino un vivir para darse cuenta de que ya se vive menos, cada vez menos.” ◾“Boleslao, en el amor con sus solteronas, siempre acechaba ese momento, después del orgasmo, de los orgasmos, en que ella se levanta a buscar tabaco y recorre toda la casa desnuda. Eso es lo que Boleslao, sentado en la cama, recostado, veía por entrepuertas y espejos: la mujer vividera y cotidiana, no la mujer que posa para el hombre. ¿Y si es eso lo que te gusta, cabrón, por qué no te has casado? Obvio. Porque parece que luego uno se acostumbra y ni las mira.” ◾“Si tuviese veinte duros me tomaría un whisky. Me urge más que follar contigo. He estado enamorado de ti durante unas horas, en este interminable día. Luego me enamoré de otra, de una paralítica. Ahora sólo necesito echar un trago, pero no tengo dinero.” ◾“Falla y petaca argelina. El caso es quemar la última punta quemada de la noche.” ◾“Aquel juego, aquella farsa, a Boleslao le recordaba el colegio, y a veces meditaba: nos meten en un colegio de pequeños, no para enseñarnos los afluentes del Ebro o las personas de la Santísima Trinidad, sino porque toda nuestra vida va a ser un colegio y conviene moldearnos, desde pequeños, en la estructura colegial. Todos nos portamos aquí como en la escuela: somos buenos por fuera, para hacer méritos, y malos por dentro, malos reprimidos. Como a los once años.” ◾“Pronto pasó de la cerveza al whisky, porque la cerveza era como beberse la espuma de los días, cabezona y tonta, mientras que el whisky, le mejoraba la visión del mundo y le reintegraba consigo mismo.”
Una maravilla de escritura. Uno parece estar viviendo ese domingo apático, oscuro y cargado de alcohol como si fuera el mismo protagonista gracias a la prosa de Umbral. Un libro directo, breve, rápido y sobre todo oscuro.
Un libro que , en mi caso, fue de menos a más. Narra el domingo de un personaje prematuramente jubilado que se encuentra bastante perdido. Bolesao, que es como bautiza Francisco Umbral a su protagonista, pasa un domingo cualquiera en compañía de distintos amigos con los que se ve envuelto en situaciones delirantes. Si no está inventado (que seguro que sí) creo que podríamos adjetivar como "Umbraliano" a una tarde, noche, día o periodo cualquiera en el que su personaje mantiene su embriaguez deambulando por la ciudad en busca del siguiente trago, además de terminar follando con la persona más insospechada, o enterrando un perro en la Casa de Campo, por ejemplo. Pues eso; esta es una novela donde sucede esto, es decir, puramente "Umbraliana" donde cada acto, descripción o comparación está envuelta en una poesía fresca y sorprendente que solo el Maestro ha sabido hacer.