„Nesvakidašnja porodična priča, sa odviše odsutnim očevima i suviše prisutnim majkama...“ Vreme
"Izvanredan roman koji potvrđuje da se ovaj autor i dalje razvija unutar koordinata svog književnog sveta i da demonstrira izuzetnu pripovedačku i jezičku kulturu, gotovo savršeno izbrušen stil i fascinantan osećaj za slikovit, upečatljiv detalj. Pisac verno prati i „nadograđuje“ svoje autorske opsesije, od „malih“ opredmećenih simbola svakodnevice, preko vozova i tramvaja, i dakako gradova: Beograda, Zemuna, Budimpešte, Beča, Bostona..." Teofil Pančić
"Novi roman Dragana Velikića je ljubavna i životna priča iz vremena tranzicije i postjugoslavenskog očaja, lijepo pogođene atmosfere, pomalo obilježen onim kunderijanskim fluidnim osjećajem litosti (riječ neprevodiva, ali se prenosi kroz europske jezike). Bonavia je dobra, univerzalno komunikativna knjiga, čiji je naslov posvećen istoimenome, slavnom riječkom hotelu, a njezin autor još jednom se zasluženo potvrđuje kao jedan od europski poznatijih i prevođenijih južnoslavenskih pisaca, koji uživa veliki ugled na Starom kontinentu." Miljenko Jergović
"Bonavia (što, uzgred, znači „srećan put“) priča je o odlascima, o ratu u kojem nismo učestvovali, o posledicama raspada Jugoslavije koje se danas svi stide, o sudbinama onih koji izlaz vide u odluci da ostanu ili pobegnu što dalje od „rodne grude“, „ognjišta“, „dedovine“... Jezički besprekorno napisan i, istovremeno, najličniji roman jednog od naših najprevođenijih savremenih autora, dobitnika najvećih domaćih literarnih priznanja." Srđan V. Tešin
Драган Великић српски је књижевник, двоструки добитник Нинове награде.
Одрастао је у Пули. Дипломирао је светску књижевност на београдском Филолошком факултету. Од 1994. до 1999. године био је уредник издавачке делатности Радија Б92 „Самиздат Б92“. Писао је колумне за Нин, Време, Данас и Репортер. Двоструки је добитник Нинове награде за роман године.Члан је Српског књижевног друштва. Пише романе, прича, есеје, публикује књиге изабраних интервјуа. Преведен је на петнаест европских језика.
La literatura de Europa Oriental permaneció por décadas poco difundida para los lectores occidentales debido a la represión política que se manifestaba en la limitación de la creatividad y de la expresión. Dentro de esa represión seguramente algo importante se cocinaba en aquellos laboratorios intelectuales de esa Europa Oriental y que permanecía en las sombras. Ahora que tenemos acceso a esos libros se hace evidente que Europa del Este ha sido un diligente laboratorio de ideas cuya expresión fue mutilada por muchos años.
Aproximadamente a partir de los años 90 del siglo XX, empezamos a tener acceso a esa literatura fraguada tras la cortina de hierro y así hemos conocido autores tan fabulosos como Vasili Grossman, Magda Szabó, Mircea Cârtârescu, Sandor Marai, Goran Petrovíc y muchos más. En esta ocasión el autor a descubrir es el serbio Dragan Velikic (1953), cuya obra empieza a ser cada vez más apreciada en el mundo editorial y que nos regala una novela sólida y bien lograda.
Durante esta novela domina un matiz pesimista que se ahonda en algunos pasajes. Sus cuatro personajes principales sirven para evidenciar este estado de desilusión. Cada uno de ellos nos es mostrado exhaustivamente a través de sus pensamientos y sus problemas existenciales. La novela contiene pocos diálogos y mucha introspección. Uno de los personajes principales llamado Marko es también la bisagra de la novela, ya que está relacionado con otros dos de los protagonistas: su padre Miljan y su pareja llamada Marija.
En la personalidad de Marko el autor deja traslucir la fatalidad y la herencia genética que nos condicionan durante toda la vida. Como lo dice el autor “la patología familiar” que adquirimos al nacer es la herencia que lastra nuestras vidas y no es posible escapar de ella. Como se mencionó su tono es pesimista ya que habla de nuestra herencia genética siempre de manera negativa pero creo, sin embargo, que también existen las virtudes heredadas y el ejemplo positivo aprendido. Así mismo el autor a través de sus personajes explora el pasado preguntándose si aún forma parte de nuestra vida o es ya un expediente archivado; ¿o será que toda nuestra vida, pasado, presente y futuro forman una sola unidad?
Al principio el desarrollo de la trama es un tanto desconcertante con poca acción y muchos monólogos existenciales, mezclándolos con un poco de historia y algunos párrafos extraídos de una obra literaria de uno de los personajes principales que es un escritor. Esta primera parte pareciera un “collage literario” sin sentido de continuidad. Pero en la medida en que el libro avanza va tomando otro cariz y uno se va acostumbrado el estilo y a la dinámica.
La narración está escrita con un estilo directo, a base de frases cortas y lúcidas en donde cada una de ellas expresa una idea concreta y a veces contundente. La sucesión de hechos no transcurre de manera lineal, ya que los personajes constantemente evocan épocas, lugares y relaciones pasadas. Destaca la capacidad del autor para alterar la secuencia cronológica de la narración, conectando momentos y personajes distintos trasladando la acción.
La novela está construida con el trasfondo de la coyuntura difícil y ruinosa de la Yugoslavia recién disuelta, de donde surgen los personajes que van de aquí para allá, escapando de la Yugoslavia desintegrada como muchas personas tuvieron que hacerlo. La historia se desarrolla principalmente en Belgrado, pero también el autor nos traslada a Viena en donde sí se puede respirar el aire fresco de la libertad. Los personajes también huyen hacia Budapest y hacia América buscando encontrar otro tipo de vida.
La antigua Yugoslavia formó parte del Imperio Austro-Húngaro, por lo que las ciudades de Viena y Belgrado, que es donde transcurre la mayor parte del relato, llegaron a estar bajo el mismo régimen y pudiera ser que en circunstancias sociales parecidas. Tras la disolución de este Imperio todo empieza a cambiar para las etnias serbias, croatas, bosnias y eslovenas. Posteriormente Belgrado que perteneció a la extinta Yugoslavia padece el régimen comunista aunque no totalmente alineada a la URSS y poco después la región en donde se enclava Belgrado sufre las cruentas guerras balcánicas, lo que convierte a esta ciudad en un lugar que asfixia, atormenta y angustia a sus habitantes quienes se convierten en seres desvalidos, contrariamente a la bonanza y al orden impuesto en esa Viena majestuosa que sigue las más rancias tradiciones adquiridas desde el ya extinto Imperio Austro-Húngaro y de esta manera le otorga a su población un estatus de tranquilidad, seguridad y comodidad. Estas atmósferas nos las transmite Dragan Velikic.
“Cada hombre vivía su propia vida y pagaba su precio por vivirla. En sus relaciones con el hombre, el destino nunca salda sus cuentas”
Bonavia es la novela total de Dragan Velikic; ha volcado en ella sus muy diversas inquietudes en los cuatro personajes de la historia, y como una historia itinerante ha ubicado sus detalles en los lugares que ha conocido: Belgrado, Pula, Budapest, Viena, y en menor medida, Boston y California. Estos son los lugares en que los personajes, como náufragos huyendo de algo, tratan de construir sentido a su orfandad. Y aunque los cuatro personajes (y otros colaterales que van apareciendo) son necesarios para la historia, hay un segundo eje dado por la relación filial entre Marko, y su padre Miljian; se insinúa una continuidad generacional, una constante familiar, que se extiende a Sinisa, el hijo de Marko, y también al padre de Miljian. Me tocó leer esta muy buena novela en momentos en los que tuve pocos momentos para abandonarme, como en los múltiples viajes en tren, al flujo de la historia; tal vez merezca una relectura en otro momento.
Una storia densa, che racconta il desiderio di fuga, la ricerca di una vita diversa, più soddisfacente, attraverso le esistenze di quattro personaggi: Marko e Marjia, coppia per caso e in continuo reset; Katarina, amica di Marija, che taglia drasticamente i ponti col passato lasciando Belgrado per gli Stati Uniti; Miljan, padre assente di Marko, ormai da diversi anni a Vienna. È significativo che le due città, quella di partenza, Belgrado, e quella in cui poi arriveranno a un certo punto, Vienna, siano le capitali di uno stato che non esiste più, la Jugoslavia, e di un impero disgregatosi da tempo. La guerra ha spazzato via identità e vite, stravolgendo abitudini e consuetudini. Il passato diventa un fantasma spesso presente, esattamente come il passato dei quattro protagonisti. Marko si sente derubato della figura della madre, la cui vita tra la data di nascita e quella della morte sembra cancellata dalla memoria di chi l’ha conosciuta. Da qui un continuo analizzare, osservare e pianificare, cercare dentro di sé quello che rimane di possibili alternative di vita
“Perché l’ordine è nei cassetti e negli armadi, nella conoscenza di scorciatoie e di circonvallazioni, là dove alla luce del giorno si svolge la versione ufficiale dei fatti”.
Ricostruire il passato diventa per lui parte della ricerca di completezza, attraverso la figura del padre, fuggito da una vita in cui si sentiva soffocare e incapace di comunicare col figlio. Marija è diversa da lui. Vive nel presente, non ama progettare, preferisce decidere, anche se questo non la porterà a lasciare spontaneamente Belgrado. Il loro rapporto, per quanto altalenante e in continuo movimento, dà un senso al viaggio, impensabile con altri compagni. Katarina cerca un nuovo inizio negli Stati Uniti, troverà un lavoro e un compagno, ma non riuscirà a staccarsi completamente dal passato. Vienna diventa la città delle promesse, delle possibilità, ma pullula di fantasmi.
Драган Великић одржава свој стил, књигу између есеја и романа, то је историја југословенског покрета, миграција, људи који покушавају да се нађу у медијима за које сматрају да су корисни, али свако са прошлошћу слично, што их поново и поново враћа на почетну тачку.
То је врло добра књига, пуна размишљања о хиљадама ствари, аутор користи гласове свих ликова да објасни многе ствари које је видео, даје глас многим људима, који не само припадају региону, већ свима које се суочавају са околностима и њиховом историјом.
Najnowszy dostępny po polsku tytuł Velikicia niczym nowym nie zaskakuje. Stałymi elementami jego literatury są regresja do dzieciństwa w Puli, jego „duchowej ojczyzny” i doświadczenie podróży. Bohaterowie tej powieści, podobnie jak ich poprzednicy we wcześniejszej twórczości serbskiego prozaika, krążą między metropoliami Europy Środkowej, zawsze jednak wracając do punktu, z którego pierwotnie wyruszyli, bogatsi o nowe doświadczenia i spostrzeżenia. Jego pisarstwo znamionuje wydobywanie pęknięć i napięć między intymnością a życiem społecznym, między przeszłością a teraźniejszością i z tego punktu widzenia Bonavia doskonale wpisuje się w konsekwentny projekt literacki Serba. Jej ostatni akord ujawnia silne zakorzenienie tych wątków w biografii pisarza. Gdyby bowiem ostatnia część powieści została pomyślana jako jej uwertura, pewnie wszyscy odczytywaliby ją przez pryzmat biograficznego klucza, a sam Velikić trafiłby na kozetkę domorosłych Freudystów usiłujących wykazywać, jak to pisarz został – zapożyczając się u Wojciecha Eichelbergera – zdradzony przez wiecznie nieobecnego w domu ojca i wziął na nim rewanż, uśmiercając w Bonavii uosabiającego figurę ojca Miljana. Umiejscowienie tego autobiograficznego wtrętu w powieści sprawia więc, że jest to jeden z możliwych, choć moim zdaniem wcale nie tak oczywisty sposób jej odczytania. Choć jest to w pewnym sensie przykład modnej ostatnio autofikcji, to jednak pisarskie „ja” autora pozostaje w ukryciu. Nie narzuca on swojej osoby w iście ekshibicjonistyczny sposób, jak chociażby Sigrid Nunez, co mi się szalenie podoba i z tych dwóch autofikcji wolę tę w serbskim wydaniu. W dalszym ciągu jest to bowiem fikcja fabularna, tyle że zakorzeniona w prawdzie i wypływająca z doświadczeń własnych autora.
Największym zarzutem, jaki można postawić Bonavii tkwi w tym, że jest ona szalenie przegadana. Jej bohaterowie, mimo życia „tu i teraz” nieustannie rozpamiętują przeszłość, babrając się w niej i gdybając, co byłoby i co mogłoby, gdyby… W momencie opublikowania książki Velikić miał 59 lat i jeżeli jej bohaterowie byliby jego równolatkami, te pasyjne monologi nostalgii znamionowałaby wiarygodność. Problem jednak w tym, że poza Miljanem wszystkie pierwszoplanowe postacie literackie mają nie więcej niż 40 lat. Coś, co jak mniemam, miało stanowić siłę powieści zmieniło się niestety w karykaturalne męczenie buły, które wystawia na cierpliwość nawet najbardziej życzliwego Serbowi czytelnika.
Jeżeli zatem sceptycznie przyjrzeć się kluczowi autobiograficznemu, to jaki inny pasuje do otwarcia wrót Bonavii? Może nim być współczesna perspektywa historyczna. Każdy z bohaterów powieści jest emigrantem. Każdy z nich z większym bądź mniejszym bólem wyjechał z ojczystego kraju. Każdy – a zwłaszcza powieściowa Kristina, będąca czymś na kształt porte parole Velikicia – ma krytyczny stosunek do tego, co dzieje się i w jakim kierunku skręca Serbia po wojnie będącej następstwem rozpadu Jugosławii. Ten wątek powieściowy jest szalenie przygnębiający, jeśli zważyć na to, że jego autor jest byłym dyplomatą swego kraju. I pisze powieść, w której żaden z bohaterów nie chce w tym kraju żyć z takich czy innych względów. Skrzące się wszystkimi kolorami pocztówki, jakie powieściowy Miljan wysyłał z wolnej Europy swemu synowi za żelazną kurtyną obrazuje stosunek Serbii do UE. Z jednej strony te kolory mamią i stają się obiektem zazdrości, z drugiej zaś pochodzą od niewiarygodnej osoby, której adresat nie darzy szczególnym stopniem zaufania. A to, że wielkomocarstwowe ambicje Serbii zostały mocno nadwątlone przez tę wojnę i skutkowały w dalszej perspektywie rozwodem z Czarnogórą i niepodległością Kosowa sprawia, że karta „serbskiej ofiary” jest łatwa do rozegrania przez postradziecką Rosję, czyniąc z Serbii konia trojańskiego w tej części kontynentu.
Wydaje mi się, że kluczem do Bonavii może być również mit Europy Środkowej jako locus tolerancji, kooperacji, braterstwa i pokojowego współistnienia. A Europa Środkowa to zbiór wielu różnic na stosunkowo małej przestrzeni. Jej narody bardziej niż inne mają ten zwyczaj i tę tradycję, że nawet jeśli się nie lubią, a ich religie i okoliczności historyczne są zupełnie odmienne, to przyzwyczajają się do życia ze sobą nawzajem. To nie przypadek, że właśnie habsburski Wiedeń – miasto szalenie istotne w powieści Velikicia - stworzyło instytucję „kawiarni”. Nieprzypadkowo powieściowy Miljan po emigracji z Jugosławii zarabia na życie, prowadząc w Wiedniu kawiarnię. Alfred Polgar jasno i trafnie zdefiniował tę instytucję: Do kawiarni przychodzą ci, którzy chcą być sami, ale jednocześnie być w towarzystwie. Taka jest topografia Europy Środkowej: wiele narodów, każdy przy swoim stole, ale razem w tej samej kawiarni.
Este libro, tiene para mí un cinco y un valor muy especial. Yo soy de Venzuela, un país, que al igual que la antigua Yugoslavia, ahora no existe (este no existir es simbólico, pero real). No pude sino llorar cuando Velikic describía, desde las profundidades del alma, lo que es ser un inmigrante, lo que es vivir con toda la mugre y los traumas y las siluetas del pasado. Cualquier inmigrante que diga que no los tiene, miente. Bonavia me transportó y dio forma a mis más desasosegadas reflexiones de lo que significa ser de ninguna parte, porque eso es lo que somos todos los que por una razón u otra vivimos en otro país, el paralelismo incansable de las comparaciones con ese pedazo de tierra y olor y sabor y sonido de nuestra niñez. Bonavia es una dura instrospección de la historia.
¡Que libro! Los autores balcánicos y de Europa del Este en general son siempre muy profundos en sus reflexiones sobre la vida, y en su manera de contar las historias. Con este libro la desesperación sin rumbo y a la vez muchos rumbos de los personajes me hizo sentir mucha ansiedad. Tuve que dejarlo varias veces para leer libros más ligeros y superficiales porque encontraba demasiado densas las experiencias reflejadas de alguna manera en los capítulos. Me gustó mucho la última parte donde el autor hace una especie de relación entre su vida real y los personajes ficticios de su obra, de ello se desprende también el título.
Ne znam kako je srpska književnost dospela do toga da najnagrađivaniji pisac današnjice bude pisac koji piše sentimentalno o malograđanštini u raljama tranzicije? Koga zabole tuki za ove likove?
Una novela íntima, melancólica, sobre el pasado, presente y futuro de cuatro personajes que se entrelazan. Marko y Marija tienen una relación; Kristina es una amiga de Marija que decide empezar de cero en Estados Unidos y Miljan, padre de Marko, acaba en un hospital de Viena.
La novela transcurre a través de viajes en tren entre Viena, Belgrado y Budapest, con sus correspondientes cuadros pictóricos de sus calles y estaciones. Muy agradable. La novela tiene el guión de conectar el pasado con el presente, constantemente analizando lo que fue y pudo ser. En ocasiones recuerda detalles de Kundera. El título, Bonavia, hace alusión a un hotel real en Rijeka donde se supone que concibieron los padres al autor del libro.
~Dragane Velikiću-zaista ste Veliki~ Pisac u Vama, veličina je nad veličinama. To je bila moja prva misao posle čitanja ove knjige, sa kojom sam se i upoznala sa Velikićem. Posebno mi se dopao njegov stil pisanja. I sa takvim pripovedačkim darom, mislim da će ga u budućnosti proglasiti za vanvremeskog pisca. A tek ta njegova lirika u prozi. "Život ne postoji bez stiha. Preorana groblja. Vapaj na stećku. Delo je jedino pamćenje. Crtež bika u pećini Altamire. Bunar u bespuću. Šapat iščezlih civilizacija. Bez nasledstva lepote sve je praznina i besmisao." Njome boji dobar deo ovog eseja i romana sklopljenog u celinu. Fascinira me i to što je ovaj čovek, ljudi moji toliko svestran, toliko toga možete naučiti, a i opustiti se baš u onim lirskim momentima. Dok sam njih čitala, imala sam osećaj kao da letim. A onda kada dođe vreme za radnju, morala sam biti čvrsto na zemlji jer su se smenjivali događaji, likovi, preplitali se prošlost i sadašnjost, vodile unutrašnje borbe i nemiri. Monolozi... Obilje monologa. Valjda je lakše pričati i slušati samog sebe. Bez postojanja osude od strane sagovornika. Bez polaganja računa. Bez osećanja krivice i stida. Obilje belih oblačića iznad glava likova, koji se preispitaju u sebi. Sudbine generacijama iste. Slučajnost ili pak geni? Koga kriviti za neplaniranu decu, koga kriviti za napuštenu decu? Kako raskrstiti sa hipotekama prošlosti. Živeti život udvoje ili samački. Raspad Jugoslavije, napuštanje domovine i prelazak preko "velike vode", jer "svet je tamo gde jesi". A u tom svetu, u tuđini da li će tiha patnja biti družbenica ili pogled u bolju budućnost? Ko to može znati. Jer " ne upravlja se životom kao brodom. Čovek ne može gledati samo u kompas i karte; ploviti po unapred utvrđenim rutama." Kao što napomenuh razmišljanja i preispitivanja života, onog proteklog kao i onog što je na pragu su vrlo zastupljena. Dijalozi su pak svedeni na minimum. Glavnu reč ima narator. Njegova je i uvodna i završna. A roman poseduje i njegov lični pečat. Jer kako rekoše, ovo je piščev najličniji roman. Bonavia, Vama koji se upustite u avanturu čitanja ove knjige i uz pomoć nje prošetate malo Srednjom Evropom.
Es un libro muy balcánico en tanto que trata sobre la lucha del individuo contra "x". Una lucha que él no ha elegido y cuyo final sabemos de antemano; pierde. En Kiš es el comunismo, en Krleža la geografía, en Selimović el imp. otomano (por poner ejemplos de sus obras más famosas), etc. En Velikić es la vida misma, o mejor dicho, la obsesión con el pasado.
Es una novela dura, pesimista, con personajes que apenas salen a flote. Incapaces de solucionar sus problemas, están atormentados por culpas que no son suyas pero heredan. Incapaces de vivir.
Las primeras páginas están bien, sabiendo que te metes en un terreno pantanoso pero que merece la pena. No obstante, a medida que avanza el libro se repite las mimas cosas, se vuelve muy monótono y los personajes se vuelven una misma voz; sobran unas 100 páginas.
**SPOLIER**
De hecho, el último capitulo es una especia de anexo donde el autor explica el por qué de Bonavia. Y uno entiende que hay mucho, bastante, de autobiográfico; que todos los personajes son el mismo y su propia obsesión: él fue concebido por casualidad, cambiando la vida de sus padres.
"Qui dalla East Coast non si vede più il vecchio orizzonte, scrisse Kristina a Marija sei mesi dopo la sua partenza da Belgrado. Non c'è nulla di soffocante, tutto è diverso: colori, profumi, sapori. Tutto! Non dico che sia meglio, non esiste questa categoria. Finché si pensa se è peggio o meglio, si rimane prigionieri del confronto. Povera è la vita nella quale ci si paragona."
Siempre he imaginado que los lugares donde habito son libros; cada vez que cambio de país, ciudad o barrio, el volumen anterior se cierra y su contenido se desvanece para ceder el paso a una nueva historia.
Pensé en ello al leer esta novela. Narra la trayectoria de cuatro personas comunes durante la traumática transición en los Balcanes. La desintegración de Yugoslavia las forzó al nomadismo, fracturando su ritmo vital. No es un libro sobre la guerra —ninguno padeció sus estragos de forma directa—, sino sobre sus secuelas: el desarraigo, la crisis de identidad, la emigración y el deseo de alejarse lo suficiente para anular la tentación del regreso. Sus vidas convergen en el emblemático hotel que da título a la obra, un espacio de tránsito entre Belgrado, Budapest y Viena donde, junto al tren, se desenvuelven sus historias.
En paralelo a la descripción de estas nuevas cotidianidades entrelazadas, el autor se permite profundas incursiones en la psiquis de los personajes, poblada de reflexiones y contradicciones filosóficas. Tras la guerra, la vida continúa a pesar de los refugiados y las fosas comunes. Por absurdo que parezca, decirse que «la vida sigue» es una forma de redención por haber integrado esa locura colectiva; un intento de emerger de una pandemia de demencia para recuperar la normalidad.
El paso del tiempo suele diluir el hecho de que, en 1991, una sociedad desapareció de la noche a la mañana. Los supervivientes callan porque el recuerdo es doloroso, porque genera tensiones o, simplemente, porque nadie lo entendería. A menudo olvidamos que uno de los conflictos más atroces del siglo XX no estalló por el odio ancestral entre bosnios, serbios o eslavos, sino porque la guerra resultó ser un excelente negocio para sus instigadores. Mientras estos últimos recibieron medallas o condenas por genocidio, a la gente corriente solo le quedó la incertidumbre de seguir viviendo sin patria, cargando con el peso de saber lo que ocurrió.
Si el sentido de la existencia no es el éxito ni el dinero, sino sentirse cómodo en la propia piel, ¿cómo se sigue viviendo después de eso? ¡Simplemente se intenta!
***
Fue uno de los primeros intelectuales en criticar públicamente a Milosevic y sus políticas nacionalistas y genocidas. Si algo debe rescatarse de esta reseña, es ese gesto. Aquella postura es más trascendente que el premio NIN, el Vilenica o su docena de novelas publicadas; principalmente, porque no debió de ser fácil para un escritor yugoslavo que, ante la desintegración de un país empeñado en cohesionar culturas y mentalidades diversas, quedó a la deriva. Vio cómo los "mejores" autores ya no eran quienes gozaban del favor de Tito o hacían gala de socialismo, sino aquellos que destilaban fanatismo nacionalista para obtener la simpatía —y los recursos— de los presidentes de las cinco naciones en las que se fragmentaron los Balcanes, aun si ello implicaba el ostracismo o la persecución bajo la acusación de "traición a la patria", aunque fuera una patria nueva y, en gran medida, inventada.
A él le fue relativamente bien: no fue una víctima directa de la guerra ni perdió a su familia en el conflicto. Fue uno de esos ciudadanos corrientes que creían que su país de origen duraría siempre y que, de pronto, enfrentó no solo su disolución, sino la emigración forzada, la inestabilidad y una crisis de identidad con todas sus patologías. Belgrado, Budapest y Viena fueron los refugios donde huyó de una realidad irreconocible, siempre en tren —ante la suspensión de vuelos por la comunidad internacional—, elementos todos muy presentes en su obra. Resulta paradójico que la literatura de la emigración y el desarraigo fuera, desde antes, su favorita.
Es miembro fundador del Grupo 99, asociación que combate los nacionalismos excluyentes y el chovinismo para evitar que las fronteras políticas devengan en fronteras culturales. Él sabe de qué habla: lo vivió en la Yugoslavia de los noventa y asegura reconocerlo en la Europa actual. "Las ideas, los libros y los valores culturales deben circular libremente", reza la declaración del grupo. Aunque yo no pertenecería a ningún club que me aceptara como socio, este es un manifiesto que firmaría con gusto.
DICE: "No hay nada que te asfixie, simplemente todo es diferente. Los colores, los olores, los sabores. ¡Todo! No se trata de que sea mejor, no existen estas categorías. Porque, mientras decides si es mejor o peor, sigues enredada en las comparaciones. Triste es la vida en la que te comparas. Cuando se cruza el Atlántico, eso ya no existe. Una nueva era, da igual cuánto te queda aún. Pues incluso diez años puede ser mucho. Al cabo de un año o dos todo ese agobio, ese sofoco, se derrite."
Y TAMBIÉN DICE: "Con veinte años todos son lo que quieren ser. Con cuarenta, lo que no lograron esquivar. Con sesenta, lo que son."
O: "También los hoteles tienen una vida sin realizar."
Un vero romanzo europeo. Non solo perché ambientato in diverse capitali, ma soprattutto poiché ripercorre una storia europea estremamente recente ma che sembra già essere abbondantemente superata: la guerra in Jugoslavia. I protagonisti sono giovani, quasi senza radici esattamente come è stato per i loro antenati. Storie di famiglie che si ripetono ciclicamente, storie di popoli, di difficoltà, di migrazioni. Storie di amore, in ogni sua forma. Un libro per ricordarci che tutti abbiamo radici, anche se cerchiamo di dimenticarle.
La scrittura e l'intreccio, anche temporale, sono i suoi punti di forza. L'abilità nel descrivere le debolezze dei personaggi è notevole e porta ad identificarsi, con molta autocritica, con più d'uno.
Ein Roman über die Frage der Heimat. Für mich persönlich etwas wenig Story und das letzte Kapitel (ein autobiographischer Einschub?) etwas verwirrend weil losgelöst aber dann doch irgendwie Teil der Geschichte.
This entire review has been hidden because of spoilers.
Dragan Velikič písať vie, no tentokrát to trochu prehnal. Námet zaujímavý, podanie absolútna múka. Unavujúca kniha v niektorých pasážach hraničiaca s blábolom.
Treći Velikićev roman za mene - nakon Ruskog prozora i Islednika nešto slabiji utisak. Mlakušni dijalozi plus malo više prostakluka no inače...mogla sam komotno preskočiti. Avaj.