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423 pages, Paperback
First published November 1, 2012
...la borgeana sospecha de que existe un solo libro de una infinitud tan vasta que resulta inaprensible, incluso inoperante. Si tantos textos son capaces de encontrar lugar en mi búsqueda de Reverón, quiere decir que no hay medida, límites, ni siquiera ponderación. La posibilidad más licenciosa, más peligrosa, es forzar y estirar el tejido de las alusiones hasta hacerlo incapaz de sostener, de contener, de culminar.Vegas se burla a medias de si mismo cuando hace que su narrador, exasperado por las digresiones de su entrevistado clave le espete, a pocas páginas del final:
Hoy, o al menos en este momento, creo que ningún lector podrá llegar hasta aquí. Si algún valiente persiste será porque le gusta hartarse, o tiene, como yo, la perversa manía de terminar lo que comienza. Su manera de narrar la encuentro insoportable por lo engreida y errática.¿Qué significa la locura de Armando Reverón? ¿Fue el precio que pagó por acercarse demasiado a la luz enceguecedora de la verdad del trópico y a las raices de su arte? Al explorar esta posibilidad, Vegas cita una frase de Guillermo Meneses, el gran cuentista venezolano, quien escribió que el pintor
... se quemó en las llamas que inventaba¿El artista se volvió loco o el loco se volvió artista? En una carta de Vicent Van Gogh a su hermano Theo, citada por el ecléctico pero minucioso Vegas, el pintor escribe:
Estoy pensando tomarme en serio la profesión de loco.¿Comenzaría su locura como un espectáculo para la pacata sociedad de la época? La novela cita a Luis Enrique Pérez Obamas (Armando Reverón: El lugar autobiográfico):
Abundan los comentarios de amistades y testigos, los recuerdos, las memorias, lo cual se explica obviamente por haber cultivado Reverón su propia visiblidad, por haber contribuido nuestro artista a hacer de sí, ocasionalmente, un espectáculo.¿Estaba más loco que los psiquiatras de la época, con sus prolongados tratamientos de sueño, electro-shock o, posteriormente, lobotomías? ¿Estaba más loco que la sociedad de la época o que su país? Nuevamente Pérez Obamas:
Fue Armando Reverón el primer "loco" de nuestras artes, el primer "loco " de nuestra conciencia colectiva. Y esa estela negra de locura que acompaña la estela blanca de su obra, no nos habla de su persona tanto como de nuestra personalidad comunitaria; no nos habla de su manía o de su enfermedad tanto como de nuestros miedos y de nuestras obsesiones colectivas; no nos habla de su naufragio sino del nuestro.El propio Vegas advierte, al principio de la novela:
Empiezo a comprender que Castillete es un pozo profundo donde los caraqueños podrán verse reflejados e intentar comprender cómo son realmente; con el salvoconducto, si acaso les perturba lo que enfrentan, de argumentar que se han asomado al reino de la locura y, así, considerar su rechazo como un síntoma de saludable sensatez."En todo caso, si la locura es una enfermedad ¿quiénes son los incurables a que hace referencia el título de la novela? Para los psiquiatras y la sociedad de la época, la recaída de Reverón:
Era una especie de eterno retorno que comprobaba la respetable y ancestral tesis de la incurabilidadEl libro asoma otra tesis. Así, José Rafael Hutchson Sánchez, el ambiguo fabulador-psiquiatra, que ocupa un lugar privilegiado en la urdimbre de la telaraña asevera que su amante, la psiquiatra Milagros enloqueció porque:
Tenía una combativa conciencia incapaz de aceptar su propia incurabilidad y darle un sentido...Para Hutchson, la locura de Milagros es una presagio de lo que le ocurrirá al país:
Hacia ya vamos, Vegas. Falta ya muy poco para que este país se unifique en una gran llamada de auxilio que ya nadie podrá escuchar, pues todos estaremos rumiando los mismos estruendosos lamentos.Una premonición que se oscurece aún más debido a
... la incurabilidad de nuestro aparatoso naufragio nacional.En contraposición a su visión de país, Hutchson concluye que:
Yo solo he intentado explicar que Armando [Reverón] fue el hombre más feliz del mundo … Ciertamente conoció varias enfermedades, pero hay una que nunca tuvo cura, la felicidad de pintar
...el diálogo entre el rigor apolíneo de las severas líneas negras y el azar dionisíaco de unos colores intensos, te va atrapando como un insecto en una telaraña donde serás tan feliz que ya no querrás salir. Está describiendo la extraordinaria integración de una red vibrante e imprevisible con una trama geométrica, uniforme, tan legible como permanente.o lo que pone en boca de la cineasta Margot Benacerraf, al referirse a su extraordinario documental sobre Reverón:
...era una indagación circular que se iba cerrando sobre sí misma, una geometría tan concéntrica como una telaraña, muy representativa del ensimismamiento y la locura.En esta obra, y utilizando sus propias palabras en un contexto diferente, Federico Vegas logra escribir una obra densa:
De manera que el pensamiento de la trama, regido por la uniformidad y la permanencia, va dando paso al pensamiento de la red, donde las conexiones son multiformes y cohabitan bajo las leyes de un mismo y mutante presente.