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Los incurables

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La empresa que empieza con la voz íntima de Federico Vegas abriéndose paso hacia el perfil definitivo de Armando Reverón, deriva en la historia alucinada de Rafael Hutchson Sánchez, un psiquiatra retirado que suscribe el haber tratado al maestro de la luz. La faena prolifera entre la impotencia del investigador acucioso que anhela indagar más sobre el artista reverenciado, y el altivo galeno que persiste en narrar su propia saga. Entre acuerdos y desavenencias avanza el relato. El testigo forcejea mientras, impotente, el novelista se resigna, obligado a esculpir ambas memorias, hasta arribar a un inesperado desenlace que confirma la vigencia del dictamen de Celan: "Nadie atestigua por el testigo".

423 pages, Paperback

First published November 1, 2012

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About the author

Federico Vegas

26 books34 followers
Arquitecto y escritor venezolano, comenzó su carrera literaria dentro del relato breve, destacando por sus antologías, antes de pasar a la novela.
Colaborador habitual de revistas y periódicos.

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Displaying 1 - 8 of 8 reviews
Profile Image for Alejandro Teruel.
1,365 reviews258 followers
January 7, 2013
Así como en la selva tropical, un árbol de envergadura atraviesa ecosistemas distintos a nivel de sus raíces, su tronco y su copa y es soporte para es un complejo sistema interrelacionado de musgos, líquenes, plantas trepadoras y epífetas, hongos, insectos, anfibios, reptiles, aves y mamíferos, la vida de un pintor original de la envergadura de Armando Reverón (1889-1954), al igual que eventos de la envergadura del magnicidio de Carlos Delgado Chalbaud, atraviesa múltiples estratos de la sociedad venezolana, se interrelaciona con prácticamente todas las figuras culturales de su época y está cubierta de una gruesa costra de anécdotas, leyendas y cuentos que parecen crecer con mayor exuberancia una vez que se derriba el tronco que les dio su soporte original.

Federico Vegas afirma con mucha propiedad que pareciera que toda familia venezolana tiene una anécdota azarosa sobre un encuentro o un cuadro del loquito de Macuto que tuvo o que casi tuvo o que hubiera podido llegar a tener. Tal anécdota se suele dar en el contexto de un morbo sobre la locura o la obsesión venezolana por la posibilidad de tropezar un día con circunstancias que conllevan a una riqueza súbita y fortuita. ¿Cómo entonces enfocar una ficción o una biografía sobre un personaje tan recrecido en el imaginario popular? Al igual que en su novela anterior, Sumario, Vegas opta por dar dos o más pasos atrás para dejar colar la riqueza de la multiplicidad de versiones. En Sumario, destaca la narración de un ingenuo secretario del juzgado que investiga el tejido de un magnicidio para plasmar el sumario de un posible, pero siempre postergado juicio; en Los incurables, es un biógrafo/novelista que también se encuentra reuniendo material para una siempre postergada escritura.

Es necesario unas palabras de advertencia. El lector de esta novela necesita armarse de paciencia para adentrarse y dejarse atrapar en la telaraña, densa de alusiones y dudas, plagada de citas y notas al pie tejida por un Federico Vegas que parece dudar entre escribir una novela, una biografía o una tesis de investigación alrededor, más que sobre Reverón y que termina por elaborar una extendida y amplia indagación que busca aproximarse oblicuamente al significado de la vida y la locura de Reverón. Advierte el narrador que tiene
...la borgeana sospecha de que existe un solo libro de una infinitud tan vasta que resulta inaprensible, incluso inoperante. Si tantos textos son capaces de encontrar lugar en mi búsqueda de Reverón, quiere decir que no hay medida, límites, ni siquiera ponderación. La posibilidad más licenciosa, más peligrosa, es forzar y estirar el tejido de las alusiones hasta hacerlo incapaz de sostener, de contener, de culminar.
Vegas se burla a medias de si mismo cuando hace que su narrador, exasperado por las digresiones de su entrevistado clave le espete, a pocas páginas del final:
Hoy, o al menos en este momento, creo que ningún lector podrá llegar hasta aquí. Si algún valiente persiste será porque le gusta hartarse, o tiene, como yo, la perversa manía de terminar lo que comienza. Su manera de narrar la encuentro insoportable por lo engreida y errática.
¿Qué significa la locura de Armando Reverón? ¿Fue el precio que pagó por acercarse demasiado a la luz enceguecedora de la verdad del trópico y a las raices de su arte? Al explorar esta posibilidad, Vegas cita una frase de Guillermo Meneses, el gran cuentista venezolano, quien escribió que el pintor
... se quemó en las llamas que inventaba
¿El artista se volvió loco o el loco se volvió artista? En una carta de Vicent Van Gogh a su hermano Theo, citada por el ecléctico pero minucioso Vegas, el pintor escribe:
Estoy pensando tomarme en serio la profesión de loco.
¿Comenzaría su locura como un espectáculo para la pacata sociedad de la época? La novela cita a Luis Enrique Pérez Obamas (Armando Reverón: El lugar autobiográfico):
Abundan los comentarios de amistades y testigos, los recuerdos, las memorias, lo cual se explica obviamente por haber cultivado Reverón su propia visiblidad, por haber contribuido nuestro artista a hacer de sí, ocasionalmente, un espectáculo.
¿Estaba más loco que los psiquiatras de la época, con sus prolongados tratamientos de sueño, electro-shock o, posteriormente, lobotomías? ¿Estaba más loco que la sociedad de la época o que su país? Nuevamente Pérez Obamas:
Fue Armando Reverón el primer "loco" de nuestras artes, el primer "loco " de nuestra conciencia colectiva. Y esa estela negra de locura que acompaña la estela blanca de su obra, no nos habla de su persona tanto como de nuestra personalidad comunitaria; no nos habla de su manía o de su enfermedad tanto como de nuestros miedos y de nuestras obsesiones colectivas; no nos habla de su naufragio sino del nuestro.
El propio Vegas advierte, al principio de la novela:
Empiezo a comprender que Castillete es un pozo profundo donde los caraqueños podrán verse reflejados e intentar comprender cómo son realmente; con el salvoconducto, si acaso les perturba lo que enfrentan, de argumentar que se han asomado al reino de la locura y, así, considerar su rechazo como un síntoma de saludable sensatez."
En todo caso, si la locura es una enfermedad ¿quiénes son los incurables a que hace referencia el título de la novela? Para los psiquiatras y la sociedad de la época, la recaída de Reverón:
Era una especie de eterno retorno que comprobaba la respetable y ancestral tesis de la incurabilidad
El libro asoma otra tesis. Así, José Rafael Hutchson Sánchez, el ambiguo fabulador-psiquiatra, que ocupa un lugar privilegiado en la urdimbre de la telaraña asevera que su amante, la psiquiatra Milagros enloqueció porque:
Tenía una combativa conciencia incapaz de aceptar su propia incurabilidad y darle un sentido...
Para Hutchson, la locura de Milagros es una presagio de lo que le ocurrirá al país:
Hacia ya vamos, Vegas. Falta ya muy poco para que este país se unifique en una gran llamada de auxilio que ya nadie podrá escuchar, pues todos estaremos rumiando los mismos estruendosos lamentos.
Una premonición que se oscurece aún más debido a
... la incurabilidad de nuestro aparatoso naufragio nacional.
En contraposición a su visión de país, Hutchson concluye que:
Yo solo he intentado explicar que Armando [Reverón] fue el hombre más feliz del mundo … Ciertamente conoció varias enfermedades, pero hay una que nunca tuvo cura, la felicidad de pintar

Quizás siguiendo esta tesis de su entrevistado, al final de la obra el narrador queda atrapado en una nueva aproximación oblicua a Reverón, mostrando así que también pertence al grupo de los incurables.

Cabe destacar que telaraña es una concepción y una metáfora claves para la novela. Aplica a la novela lo que dice Vegas de los coloritmos de Alejandro Otero:
...el diálogo entre el rigor apolíneo de las severas líneas negras y el azar dionisíaco de unos colores intensos, te va atrapando como un insecto en una telaraña donde serás tan feliz que ya no querrás salir. Está describiendo la extraordinaria integración de una red vibrante e imprevisible con una trama geométrica, uniforme, tan legible como permanente.
o lo que pone en boca de la cineasta Margot Benacerraf, al referirse a su extraordinario documental sobre Reverón:
...era una indagación circular que se iba cerrando sobre sí misma, una geometría tan concéntrica como una telaraña, muy representativa del ensimismamiento y la locura.
En esta obra, y utilizando sus propias palabras en un contexto diferente, Federico Vegas logra escribir una obra densa:
De manera que el pensamiento de la trama, regido por la uniformidad y la permanencia, va dando paso al pensamiento de la red, donde las conexiones son multiformes y cohabitan bajo las leyes de un mismo y mutante presente.
Profile Image for Susana.
1,024 reviews200 followers
January 2, 2013
Federico Vegas se pone la máscara, se disfraza de José Rafael Hutchson Sánchez, como le gustaba disfrazarse a Reverón. Hutchson, supuesto siquiatra que lo trata en sus últimos años, es la excusa perfecta para presentar la época en que vivió Reverón, los pruritos sociales, una siquiatría que apenas da sus primeros pasos, las visiones contradictorias de Reverón como artista, como ser humano, como vendedor de cuadritos. Vegas se escuda tras abundantes citas para presentar una visión crítica de los principales personajes que rodean la historia de Reverón: Boulton, el mayor crítico e historiador de Reverón, pero solo una vez que dejó de crear, de ser fotógrafo, que temía los arranques histriónicos y esquizofrenia de Reverón; la oportunidad perdida de Margot Benacerraf de utilizar el final propuesto por Reverón en su documental; la gente de sociedad que llevaba a sus hijos a ver al loquito de Macuto como ejemplo de lo que podía pasarles si se dedicaban al arte; Juanita, su compañera fiel; y tantos otros.
Leer Los Incurables” de Federico Vegas es como caminar por una ciudad sin prisa, al comienzo puede ser que tengamos un destino claro y hasta un plazo para llegar a él, pero por el camino nos vamos distrayendo con los múltiples detalles que la ciudad nos ofrece y que normalmente no vemos, - el verde de un árbol contra el cielo azul, un graffiti en la pared, un niño de la mano de su madre que nos recuerda otros tiempos, una flor que se asoma por una grieta en la acera, una pequeña casa junto a un gran edificio - , tanto así que, al final, lo que importa no es el destino (la historia de Reverón), si no el camino que recorrimos (la historia del siquiatra Rafael Hutchon Sánchez, la descripción de la ciudad y sociedad de la época de Reverón y las cavilaciones del escritor, que entrevista y escribe).
Tampoco importa si el personaje de Hutchson es verdadero o un simple invento de Vegas, frases como: “Es insoportable que la fantasía esté tan ausente de mi trabajo. Me dan bajas de ficción y busco donde colar una dosis de imaginación, al punto de haber pensado en introducir virtudes y defectos en el entrevistado, una especie de contrabando, de adulteración”, cuando la realidad es todo lo contrario, el libro está plagado de ficción oculta tras eruditas citas.
Cada palabra parece escogida con pinzas, con un profundo sentido poético (“ya no hay veranos ni inviernos, sino furiosos aguaceros entre persistentes relámpagos de sol"). Es un libro para leer sin prisas, para leer y releer, para detenerse en un párrafo y regresar a él más tarde.
En el fondo, es una profunda celebración del acto de creación, expresada en el arte genial de Reverón, en palabras de Hutchson: “Yo solo he intentado explicar que Armando (Reverón) fue el hombre más feliz del mundo … Ciertamente conoció varias enfermedades, pero hay una que nunca tuvo cura, la felicidad de pintar” y “Ojalá Reverón termine acompañándonos, formando parte de nosotros”.
Lo importante en Reverón es su arte, su felicidad al pintar, y no su locura.
Hay un solo detalle en el libro que me incomoda, la sensación que el escritor quiere parecer inteligente, muy inteligente, con la proliferación de referencias y citas a pie de página, que por momentos distraen. Por el contrario, lástima que al final del libro no haya una bibliografía para aquellos que quieran ahondar más en el tema.
Para concluir, algunas citas del libro:
"... mi verdadero trabajo era repartir hojas de parra para tapizar el alma" ... p 107
“Estar metido en un carro inmóvil puede ser el infierno o el lugar ideal para pensar en un problema sin solución” … p 157
“Los viajes que avanzan de acuerdo a lo previsto solo pueden llevarnos al puerto seguro de nuestras excusas y evasiones” … p 273
“…el festín de escucharlo” … p 290
“Los buenos amigos son cómplices de nuestros defectos” … p. 333
“Más que un naufragio la vejez es una invasión” … p 399

Y esperemos que Vegas tampoco se cure de su felicidad de escribir.
Profile Image for Jaime Ibarra.
80 reviews
March 30, 2015
¿Por qué, oh por Dios, me molesté en leer 400 páginas cuando ni el mismo autor sabía sobre lo que quería escribir?
¿Por qué, oh por Dios, castigas al pobre e inocente lector con tu confusión y reflexiones filosóficas personales que no les interesan a nadie porque el libro presuntamente es sobre REVERÓN?
¿Por qué, oh por Dios, todavía tienes el cinismo de escribir "este libro lo terminarán aquellas personas que les gusta finalizar lo ya empezado", como diciendo "No me digas que no te avisé"?
¿Por qué, oh por Dios, los editores y publicistas no mandaron este libro a la papelera, donde pertenece?
Profile Image for Luis Rojas.
126 reviews2 followers
Read
March 22, 2025
DROPIAOOOO

totalmente decepcionado con la dirección cíclica y sin rumbo que iba tomando el autor. el pana pensó que entrevistar a un tipo tan prepotente y que no tiene nada que decir sería relevante para alguien
Profile Image for M.H. Aceituno.
42 reviews1 follower
July 24, 2019
A veces me pareció leer historias que escuché de mi papá cuya familia tuvo una casa en Macuto muy similar a la que describe Vegas, así como algunas de las historias del “loco” Reverón.

A lo mejor mis abuelos y los suyos fueron vecinos.

Un libro que de manera amena trata de entender este genio venezolano que con toda y su locura es uno de los artistas plásticos mejor cotizados de nuestra historia de arte venezolano.

Un libro interesante para quien le gusta el arte (venezolano) y se identifica con muchos de los lugares mencionados en la historia.

No se si alguien fuera de este cuadrante tan definido lo entendería o disfrutaría igual.
Profile Image for Alejandro.
34 reviews5 followers
April 14, 2017
Esta horrible manía que pocas veces controlo: la de forzarme a terminar un libro o un producto audiovisual, como si fuera un almuerzo y los niños desnutridos de Mozambique (o Caracas del 2017) te reprocharan en pesadillas que no lo acabaste.

Si empiezas Los Incurables y te dan ganas de ser derrotista, cúrate, sé feliz y abandónalo. Un formato mixto que no termina de cuajar. Hutchson se repite y Vegas no sabe ni qué está buscando. Reverón es el producto de este juego del telefonito.

Federico, a veces hay que considerar al lector y no desquitarse con él por las divagaciones de tu entrevistado.
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