Bueno, terminé el libro pero empecé un viaje de la mano de esta trilogía que pinta ser increíble.
En esta primera parte, el autor nos cuenta la historia de los tres monjes que iniciaron la revolución de la vida monástica, y emprendieron la enorme tarea de orientarla, ni más ni menos que hacia Dios.
La historia de Roberto, Alberico y Esteban está increiblemente novelada, por lo que es muy llevadera para leer, pero de una profunidad exquisita.
No caigamos en el error de pensar que habla únicamente a los monjes, porque nos llama a replantearnos nuestra propia vocación cristiana: nuestras obras, nuestro trabajo, nuestro sentir, incluso nuestra oración. Diría que hasta nos exhorta a empezar una revolución.
Una de las cosas que más me gustó, fue el vínculo de paternidad y amistad que une a estos tres revolucionarios, tan humano y tan lleno de trascendencia.
Excelente lectura, y excelente lectura espiritual.