Con un lenguaje que va más allá de la sublimación poética, Alejandro Castro desnuda su interior y enfrenta el mundo. No es su intención conducirnos por la «belleza» o la estética «elevada» de la tradición poética; más allá de ello, su palabra está incondicionalmente dirigida por los caminos de una lucha social, de la cual es protagonista. Sin temer a los parámetros de la sociedad –que aún intenta mantenerse fiel a unos valores rígidos– el autor se desnuda en su homosexualidad, en los amores, pasiones, dolores, sufrimientos, vergüenzas; dignidad y sensibilidad de un ser humano que ejerce su derecho de libertad desde la libertad: el arte en la poesía. En uno de los poemas expresa: «No supe fingir desamor,/ como quien mira a través de un fantástico velo./ Así que vamos a dignificar/ esta añeja placidez», revelándonos el carácter imperioso de esa labor inherente a su obra poética.
Me gustó, aunque no tanto como esperaba. Es una poesía descarnada, íntima y personal, donde la sociedad y la ciudad juegan un papel fundamental en la identidad del autor. El libro, por sí solo es otro mundo, un libro desnudo, sensual y amoroso, con muchas reminiscencias a otros autores o libros. "Necrofilia" y "Urbano" fueron los poemas que más me gustaron, siendo este último el que, en mi opinión, engloba el concepto de la poesía del libro: una poesía de las calles, medio malandra y homosexual.
Cincuenta y tres poemas para leer y releer, para pensar y repensar y cuestionarnos en el camino. Son más que poemas, historias encapsuladas, plasmadas con un lenguaje franco, sin máscaras ni miedos, como quien habla de libertad al salir de la cárcel. Si pudiera valorar por separado los poemas que componen “No es por vicio ni por fornicio” de Alejandro Castro varios tendrían las cinco estrellas, la puntuación máxima: Castro, Urbano, Necrofilia; pero igual que al puntuar una novela o una antología de cuentos, no es un capitulo o un cuento lo que se evalúa, es la novela o la selección de los antólogos respectivamente. Esta es una selección congruente de poemas que desde sus títulos te mueven las fibras.