Fíjense en algo cuando lean el libro: en cómo los textos evolucionan, cómo toman velocidad y dramatismo, Los Juicios, la huelga de hambre, los muertos, las acusaciones de terrorismo...
Recopilar estos artículos contribuye no solamente a comenzar un dialogo que no hemos querido hacer; además, es tratar de encontrarle un buen final a esta larga historia que nuestros dos pueblos vienen protagonizando desde hace décadas. Digo con el convencimiento que lo que estamos pasando ahora es sino el prólogo de la verdadera historia del sur de Chile y del Wallmapu.
En la voz de Cayuqueo, la Araucanía emerge de otra forma. Cada uno de los conflictos que ocupan titulares y minutos en la televisión tienen una historia, que no se remonta a la conquista española precisamente. Sus Raíces son recientes. Menos de un siglo tienen las más viejas.
En una época en que se han sincerado cosas -el lucro en las universidades o las barras bravas y las dirigencias deportivas, por ejemplo-, estas columnas despejaron la bruma que había sobre lo que ocurría en la Araucanía.
Pocas veces pasa que las cosas se digan así de claro.
Pedro Cayuqueo es periodista y escritor. Fundador y director de los periódicos Azkintuwe y MapucheTimes. Es columnista estable en The Clinic, La Tercera y revista Caras. Forma parte del Consejo Editorial de la Agencia Internacional de Prensa Indígena (RED-AIPIN) y del Consejo Consultivo del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH). En 2011 fue premiado por el Colegio de Periodistas de Chile y en 2013 recibió el Premio a la Integridad del Periodismo Iberoamericano, otorgado por el North American Congress on Latin America y la Universidad de Nueva York. Es autor del exitoso libro Solo por ser indios y otras crónicas mapuches (Catalonia, 2012). A prinicipios de octubre de 2013 recibió en Nueva York el Premio Samuel Chavkin para la Integridad en el Periodismo Iberoamericano, otorgado por el Congreso Norteamericano sobre América Latina (NACLA) y la Universidad de Nueva York (NYU).
Aunque después de unas pocas páginas se vuelve reiterativo -quizás algo inevitable en una antología de columnas de diario- el libro cumple lo que promete: uno alcanza una comprensión mucho más profunda de la historia reciente del pueblo mapuche. Por eso me dispuse a pasar por alto el abuso de algunos recursos narrativos que, después de 10 o 15 columnas, ya uno los podía anticipar: la aparición del amigo despistado que hacía comentarios racistas sin darse cuenta, la referencia a las hazañas de algún ancestro ejemplar, las quejas contra Sergio Villalobos por su escandaloso ninguneo, etc.
Se agradece que Cayuqueo no sienta la necesidad de ser siempre políticamente correcto y privilegie la honestidad al impulso de quedar bien con Dios y con el Diablo. Sospecho que esto se relaciona con que, si bien en el libro hay certezas inamovibles, hay también muchas preguntas para las cuales todavía no hemos encontrado respuestas. Esto hace de Cayuqueo un intelectual y lo aleja de la figura del predicador que busca conversos.
Excelente libro, la forma que tiene Cayuqueo de relatar los hechos y de invitar al lector a sacar sus propias conclusiones hace del libro un instrumento perfecto para empezar a replantear nuestras conductas y entender ciertas situaciones que se han dado en el tiempo. Estos libros deberían ser lecturas obligatorias en los establecimientos educacionales.
Pedro Cayuqueo pone por sobre la mesa un tema de que nuestras propias autoridades Y NOSOTROS no hemos dado una respuesta favorable para la comunidad mapuche sin caer o mejor dicho cometer los mismos errores.
Cada capítulo extrae un subtema; de lo que ha pasado en experiencia propia. Usa su privilegio de periodista para abordarlo y darle una respuesta.