Complicado.
Un libro enfocado hacia historiadores y no hacia el público general, con múltiples referencias y citas que para un lector (como yo) que desconoce instituciones, actores y organizaciones de la Italia del siglo XIX y XX se pierde en más de una ocasión.
No obstante, esto no implica que cada capítulo permita entender la formación del fascismo ni su trayectoria.
Desde un inicio el libro permite conocer el contexto socioeconómico y político de la Italia del siglo XIX y XX, la cual está ensimismada en un proceso "incompleto" de unificación territorial y sobre todo idiosincrático. Italia es un terreno estatal vacío que para su población y líderes académicos carece de sentido nacional y cohesión social. Sumado a ello, Italia se sentía relegada a las demás naciones europeas "desarrolladas" y la crisis económica por la que pasaba lo profundizaba aún más.
A inicios del siglo XX, la monarquía italiana y los partidos liberales (o de centro-izquierda) gobernaban la nación, sin embargo, masas de jóvenes comunistas y socialistas (donde se encontraba Benito Mussolini) anhelaban un cambio enfocado principales en la lucha de clases, principalmente para que el sur agrícola salga de la dominación del norte industrial.
Con ello, aparecen grupos socialistas-nacionalistas que agregan giros de revalorización de la nación italiana y que remiten al pasado glorioso de esta. Estas nuevas ideologías son las bases del fascismo, que si bien inicialmente comparten políticas de redistribución económica y social, con mayores libertades e igualdad, paulatinamente giran hacia la pequeña burguesía y la gran industria para favorecer la privatización y la coacción de libertades sociales.
Este giro es dirigido por Mussolini, quien decide traicionar a sus compañeros anarquistas y social-nacionalistas, para emprender un camino autoritario y en solitario donde se alía con instituciones poderosas como la Iglesia Católica. Mussolini logró ganar apoyo popular y militar debido a sus fuertes discursos y acciones violentas que buscaban ir más allá de los liberales y la monarquía (a quienes acusaba de aliarse del imperialismo europeo que limitaba a Italia a ser una nación proletaria).
A pesar de ello, la discusión ulterior es si realmente el fascismo puede ser entendido como un "opuesto al socialismo (o comunismo)" o "como una ideología en sí". El fascismo para mí, parece que surge como una ambición narcisista de Mussolini por querer más poder, ya que de por sí supera traiciona todos sus ideales y busca aliarse con la mayor cantidad de grupos de poder y populares posibles (similar a Perón), por lo tanto, ¿es realmente una ideología cuando depende de la actitud de una sola persona? o más bien ¿hay una actitud relativamente "fascista"?