4/5 Estrellas
Se nota que es la segunda novela que sacó Pedro Santamaría. No está al nivel de "Rebeldes" o "Al servicio del Imperio", pero ya se aprecia el gran escritor en ciernes de novela histórica que hay detrás de esta pluma. Quizá falta un poco de tensión narrativa, sobra un poco de relleno (la historia de Arishat), esos personajes estereotipados (a esos espartanos tan perfectos ya no hay quien se los crea en pleno siglo III ac, cuando Esparta y sus valores casi ya no existen), faltan registros históricos a los que agarrarse. Pero en general cumple muy bien.
Un acontecimiento histórico: la 1ª Guerra púnica. 24 años de terribles enfrentamientos entre las dos grandes potencias comerciales y militares del Mediterráneo Occidental en el siglo III ac, Cartago y la pujante República Romana. 24 años de enfrentamientos por tierra y mar, cuyo escenario principal fue la isla de Sicilia, donde cartagineses y griegos llevaban décadas luchando por el control de la isla y donde los romanos se aliaron con Siracusa en 264 ac, pero con la intención de quedarse con todo, como siempre.
Un hecho sin precedentes: Por primera vez los romanos enviaron una gran expedición a África, con el fin de llevar la guerra a las puertas de Cartago y aliviar la presión en el frente de Sicilia. No salió bien esta vez, les fue a los cartagineses por un pelo, pero alguno tomó nota: Amílcar Barca y sus descendientes.
Dos grandes personajes históricos injustamente olvidados por la Historia: los grandes hechos protagonizados por Aníbal Barca y Escipión el Africano, poco más de 30 años después de los acontecimientos descritos en el libro, han eclipsado la valiente invasión de África protagonizada por el cónsul romano Marco Atilio Régulo y la milagrosa defensa de la ciudad de Cartago que realizó el espartano Jantipo, puesto al mando de las milicias de la ciudad, cuando ya casi todo parecía perdido.
El enfrentamiento final en la llanura de Bragadas, a escasa distancia de Cartago, fue un prolegómeno y casi un ensayo de lo que acontecería más tarde en las decisivas batallas de Cannae o Zama.
Y alguna reflexión muy personal:
-Es tremendamente admirable la capacidad logística de aquellos romanos que, justo antes del enfrentamiento con Cartago, no tenían una flota de guerra digna del tal nombre y, copiando los navíos cartagineses que iban cayendo en su poder, crearon una flota de la nada. Además, adaptaron la lucha en el mar a sus intereses, forzando el abordaje de las naves y las meles con el famoso "corvus", aprovechando la superioridad de su infantería, tal y como hicieron los españoles siglos más tarde con sus Tercios embarcados. Pocos años después de "aprender" a luchar en el mar, fueron capaces de ganar batallas en el mar a los aguerridos y experimentados cartagineses y de enviar un convoy de miles de hombres y pertrechos a las puertas de la propia Cartago. Increíble.
-Que no daría yo por poder retroceder en el tiempo y echar un vistazo a vista de dron a un ejército manipular romano desplegado en toda su gloria guerrera en la famosa formación de "triplex acies".
Digno de ver y aterrador tenerlo enfrente.
-Que valor seguro tenemos en este país en el campo de la Novela Histórica con Pedro Santamaría.
Lo estoy reservando como el buen vino, pero poco a poco se irá acabando.