Sin duda me llevado una gran sorpresa con este libro, que aunque es bastante corto encierra una historia llena de magia y creatividad, muy bien diría que se ha llegado a convertir en una de esas historias a las que me gustaría volver de vez en cuando.
El inicio es algo rebuscado, lleno de palabras algo pretenciosas, posiblemente el autor quiso esmerarse en tener un comienzo impactante, pero a mi parecer fue una de las cosas que menos me gusto, sin embargo lo que empieza como un hilo bien enredado poco a poco se va deshilando hasta convertirse en una historia mágica.
Porque en esta historia los hilos son importantes, tanto como el silencio, las palabras y el conocimiento.
El hecho de que la trama transcurra en Estambul me encantó, refuerza la historia y le confiere un halo diferente.
Un gato que habla, nos va guiando y enseñándonos la importancia del conocimiento, de la perdición que resulta la ignorancia; mientras trata de conseguir la sabiduría.
Eminé, su ama, nos va enseñando la importancia del silencio, de que las palabras no podrían existir sin él.
Un cuento que trata de hilar alfombras con silencio, con hilos de sombras, de buscar el conocimiento, de enfrentarse al destino y buscar una solución. De un sultán que quiere poseer algo que cree entender pero que al final no es lo que creía.
Pero también resulta ser una historia de amor, al muy puro estilo de los cuentos clásicos, diría yo, pero es sólo mi percepción.
Una historia que he disfrutado enormemente y que la recomiendo ampliamente.