"¿Que es una metáfora? Consiste en trasladar el significado realista de las palabras en otro figurado, en virtud de una comparación tácita. Desde ese exacto punto de vista construye Litvinova su obra poé la experiencia del exilio de Rusia, y la forzosa adaptación a un ambiente geográfico y cultural tan distinto como Buenos Aires. Cada poema es una huella del desplazamiento físico, que funciona como correlato objetivo de la crisis de sentido a la que se ve expuesta. Todos los nombres han sido sustituidos por otros; la casa, el árbol, la pared, los padres, los pájaros, cada elemento básico ha sido vaciado de sustancia real y flamea como un fantasma. Litvinova intenta reconstruir el esquema conceptual a partir de una operación combinatoria minimalista, en la que utiliza el desplazamiento metafórico como instrumento de cohesión y asignación de sentido" Julia Sarachu.
Natalia Litvinova nació en Gómel, Bielorrusia, el 10 de septiembre de 1986 y reside en Buenos Aires, Argentina. Traduce a poetas rusos. Publicó los poemarios Esteparia, Balbuceo de la noche, Grieta y Cartas de la locura, y tradujo la antología Rumbo a Karachnay de Shajriza Bogatyreva.
No estoy muy segura de donde viene el uso del lenguaje que have Litvinova, quizás sea porque no es su primera lengua el español, en todo caso el resultado es súper bonito, parece como si el castellano fuera su juguete, y se mueve con destreza y con ingenuidad.
Encontré « Grieta » en la librería latinoamericana Cienfuegos, en el barrio de Bastille en París. Uno de esos lugares que son casas intermitentes. Misteriosas. Cerradas o abiertas. Refugios de puertas camufladas. Fue un indicio. El mundo de Natalia Litvinova es el que se encuentra al borde del abismo, del cambio, de lo desconocido, del precipicio. Con Natalia esperamos tras un matorral el final de la naturaleza, su metamorfosis, el cambio necesario, una fusión secreta con ella. Esperamos secretamente. Tenemos esperanza de pertenecer al fin. Que el fin no sea fin. Pertenecer, solamente. Natalia es un animal, somos animal con ella. Contemplamos escondidas entre las hojas. También somos cuerpo-bosque silenciosamente. No existe la casa en mitad del bosque. Si nos quitan el bosque, la casa no puede siquiera ser nombrada. Litvinova habla de las posibilidades descartadas. Les da un espacio en la página blanca. Las legitima. Ella deconstruye el tiempo. Antes y después son discurso. Ella descompone el discurso y lo transforma en pájaros, en silencio. Su palabra es un enigma que desvelar, con el que jugar, es el sonido que escuchar desde el húmedo escondrijo. Ella muere como un animal. Ella muere sin morir entre el vapor del musgo.
Natalia Litvinova (1986) escribe poemas para detenernos, respirar profundo y mirar con otros ojos. Escribe poesía de verdad. Este libro reúne cerca de 50 poemas breves que constituyen verdaderas epifanías de la existencia. Una grieta que nos permite mirar un espacio que se oculta y se revela al mismo tiempo. El espacio de la herida que todos tenemos y que no siempre interrogamos. Estas creaciones despliegan un riquísimo repertorio de metáforas y de símbolos que abordan la condición humana en todo su dramatismo y trémula belleza. El paso del tiempo, la muerte, el desarraigo, la escritura , el valor de la palabra y del silencio son algunas de las temáticas que bellamente se plasman en estas miniaturas poéticas que asombran, seducen y renuevan el respiro.
La verdad es que no estoy acostumbrada a leer poesía y este poemario me gusto. Quizás no tanto porque es como el tercer o cuarto poemario que leo en mi vida, aun así tengo que decir que hay unos poemas muy lindos y otros que me fueron totalmente irrelevantes. Les voy a compartir uno que me gusto mucho. "Soy extraña para la noche.
Si el silencio cambia de idioma todos los días, y hablar es entregarse a la victoria y a la pobreza con el mismo gesto. ¿Por qué palabras? ¿Y para qué la boca?