Un relato breve y trepidante sobre la toma de rehenes en la casa del embajador japonés por parte del movimiento terrorista MRTA y la posterior liberación mediante un rescate militar, por parte de un equipo de valerosos y muy bien preparados comandos peruanos. El relato da una mirada de los principales hechos durante el cautiverio y la negociación, y no se centra exclusivamente en la acción militar.
Como peruano, siempre he sentido orgullo por el rescate y la labor de nuestros comandos; tenía 19 años aquel verano, recuerdo claramente cómo las conversaciones en los almuerzos y reuniones, y la atención general giraron en torno al suceso durante esos 4 meses, y por supuesto, tengo vívido recuerdo del momento del rescate, televisado en vivo y en directo.
25 años después, sigue siendo un recuerdo vigente para un país que quiere olvidar pero no quiere volver a vivir los aciagos años del terror subversivo.