Yasutaka Tsutsui (筒井康隆) is a Japanese novelist, science fiction author, and actor. Along with Shinichi Hoshi and Sakyo Komatsu, he is one of the most famous science fiction writers in Japan. His Yume no Kizaka Bunkiten won the Tanizaki Prize in 1987. He has also won the 1981 Izumi Kyoka award, the 1989 Kawabata Yasunari award, and the 1992 Nihon SF Taisho Award. In 1997, he was decorated as a Chevalier Ordre des Arts et des Lettres by the French government.
His work is known for its dark humour and satirical content. He has often satirized Japanese taboos such as disabilities and the Tenno system, and has been victim to much criticism as a result. From 1993 to 1996, he went on a writing-strike to protest the excessive, self-imposed restraint of Japanese publishers.
One of his first novels, Toki o Kakeru Shōjo (1967), has been adapted into numerous media including film, television and manga. Another novel, Paprika (1993), was adapted into an animated film by the director Satoshi Kon in 2006.
Citando a Las vírgenes suicidas, «Obviamente, doctor, usted nunca ha sido una chica de 13 años». Es decir, típico autor macho que se piensa que por escribir un libro obsceno y misógino a más no poder está siendo transgresor y que no sabe que la misoginia es lo más tradicional que hay. Amore, 0% sorprendida o incómoda con tus cuentitos... me pasan peores cosas que a tus personajes un lunes cualquiera por la mañana. Lo único que has conseguido es aburrirme.
Si Yasutaka Tsutsui hubiese escrito Caperucita Roja, el protagonista sería el lobo, un japonés medio sin ningún rasgo especialmente destacable salvo la capacidad para amoldarse a lo extraordinario con pragmatismo.
El lobo nos contaría su encuentro esa mañana con Caperucita, una jovencita muy atractiva, vestida con una caperuza roja, que le propondría, con una mezcla de inocencia y descaro, que la desvirgase en su casa esa misma tarde. Por supuesto, el lobo aceptaría la propuesta y se presentaría a la hora convenida en la dirección que le ha dado Caperucita.
Al llegar se encontraría con que no es el único hombre invitado a la velada: otros cuatro señores que también han conocido a Caperucita esa misma mañana esperan en la sala con el mismo propósito. Caperucita les pide que se pongan de acuerdo en el orden en el que deben mantener relaciones con ella. El hombre más fuerte propone que se lo jueguen echando pulsos. El primero que ha llegado defiende que se debe respetar el orden de llegada. Otro sugiere seguir el orden en el que han conocido a Caperucita esa mañana. No sin esfuerzo, el prota los convence para que lo echen a suertes. A él le toca el segundo puesto.
Caperucita sale un momento y vuelve con su abuela. Les dice que primero tendrán que contentar a la anciana. Los hombres empiezan a cederse el turno los unos a los otros. Pero entonces Caperucita se quita la caperuza roja, se la pone a la abuela y, de pronto, los cinco hombres empiezan a encontrar irresistible a la viejecita. El que tenía el último puesto con Caperucita ahora tiene el primero con la abuela y se pone a la tarea con ella delante de todos. Mientras están en faena, a punto de alcanzar el clímax, Caperucita descuelga de la pared una katana y decapita al hombre. En la cara de la jovencita aparecen los rasgos de un demonio. También en la cara de la vieja.
A pesar del terror, los hombres siguen sintiendo una lujuria irrefrenable que les atrae hacia la abuela. Le toca ahora al prota y se pone a la tarea pensando que al menos morirá placenteramente. Pero a él Caperucita no le corta la cabeza sino que, con algún tipo de truco, le pone la caperuza roja. Descubre con horror que ni la abuela ni Caperucita le provocan ya el más mínimo interés sexual, las ve solo como los demonios que son; sin embargo, él ha pasado a convertirse en el objetivo de los otros tres hombres.
Intenta sacarse la caperuza pero está atada con un nudo complicado. Huye de la casa. Corre por la calle atrayendo las miradas lascivas de todos los hombres con los que se cruza. Se esconde bajo un puente y razona sus posibilidades. No quiere quitarse la caperuza porque supondría ir desnudo hasta su casa y no se siente capaz de soportar la vergüenza. Decide que seducirá a un hombre, irá a la casa del tipo y una vez allí, se quitará la caperuza y se vestirá con la ropa del hombre.
Así lo hace: la escena de la seducción es grotesca e hilarante. El protagonista percibe que corre peligro porque el hombre apenas puede controlar su deseo de poseerlo. Ya en la casa del hombre tendrá que hacer esfuerzos para conservar su integridad física hasta que, por fin, consigue quitarse la caperuza y vestirse con la ropa del hombre.
Pero el hombre se ha puesto la caperuza. El protagonista se vuelve a inflamar de deseo y se abalanza contra el hombre para descubrir que este no tiene la menor intención de huir, está igual de interesado en él que antes. Entonces se rompe el hechizo: el protagonista pierde el deseo. Se despide amistosamente del hombre, que no puede estar más desconcertado, y se vuelve a casa. Esa vuelta a casa es el presente desde el cual el protagonista nos está contando la historia, lo que da a todo lo sucedido un aire de alucinación.
El único cuento de esta antología que me ha gustado de verdad es el que le da título: Hombres salmonela en el planeta Porno. El cuento de ciencia ficción más loco que he leído nunca.
La mayoría de los cuentos son geniales, pero el último, que da nombre al libro y es el más largo, es de los mejores cuentos de ciencia ficción y comedia que he leído.
Al irreverente Yasutaka Tsutsui lo lei hace años. En su momento, su antología Estoy desnudo supuso llevar a la letra escrita todos esos anuncios y películas extravagantes en las que reina el absurdo y no es hasta el final que el delirio toma la precaria forma de orden para explicar qué ha ocurrido, si es que en realidad ha ocurrido algo. Hay algo en la comedia japonesa que se niega a ser analizada, que debe beber del más exagerado kabuki y abraza lo absurdo sin imposturas: la chorrada por la pura chorrada. En eso consiste la obra breve de Yasutaka Tsutsui, al menos, la que he leído, pura comedia absurda, puro surrealismo literario, irreverencia absoluta y toques grotescos que, al contrario de lo expresado antes, sí viene acompañada de una crítica a la sociedad de su época. Porque en eso Tsutsui ha sido único: es un autor que ha tenido problemas con todos los sectores de su pais, llegando a mudarse a internet para evitar cualquier tipo de injerencia en su obra. Sus novelas y relatos, está claro, no son para todo el mundo, pero ha influido como pocos autores en la cultura de su pais, pues muchas obras tienen adaptaciones tan exitosas que han superado con creces la fama de los trabajos originales. Así, es raro que un otaku no conozca La chica que saltaba a través del tiempo o Paprika.
¿Qué podemos encontrar en esta antología titulada de forma que nadie sacaría el libro para leerlo en el metro o el bus? Lo mejor y lo peor de Tsutsui: gran inventiva, mucha originalidad, ningún filtro al comunicarse y un machismo tan exagerado que parece, me gustaría pensar, autoconsciente. Todos los relatos son entretenidos, aunque la mayoría no aportan nada más que la anécdota graciosa o grotesca, pues el comentario crítico es tan de brocha borda que sus ideas podrían haberse articulado en la barra de un bar con empalizadas de cervezas y ramilletes de colillas. Sin embargo, hay uno en particular que salva la antología de convertirse en un chiste demasiado personal. Y, sí, es el cuento que tiene el nombre más subnormal.
Los relatos contenidos en esta antología son los siguientes:
El bonsai Dabadaba (***): el padre de un joven marido le regala un bonsai Dabadaba para que le den un nieto, pues se trata una planta de la que se dice provoca sueños eróticos a todos aquellos que duerman debajo de sus ramas. Al poner a prueba sus poderes, el protagonista se lanzará a una aventura sexual en la que, por supuesto, no tiene en mente a su mujer, quien tambien está disfrutando de su sueño erótico... ¡con el vecino! Pero aún hay más, y es que el vecino, también poseedor de un Dadadaba, también se ha introducido en su sueño y quiere cumplir sus fantasías. El árbol no suministra sueños, solo suministra un sueño que todos los usuarios deberán compartir. Asi que... ¿Quién es el soñador original?
Rumores sobre mí (***): un día, un aburrido oficinista de una gris empresa tokiota despierta convertido en el centro del mundo para la prensa, la radio y la televisión. Todo movimiento que haga, todo bocado que se lleve a la boca, toda conversación que mantenga y relación que lleve a cabo será registrada y radiada a todo el mundo ¿Por qué? Tampoco es dificil de imaginar, ¿acaso la vida de Truman era tan interesante como mantener enganchados a millones de espectadores a su televisor?
El limite de la felicidad (**): un padre autoritario y brutal lleva a su familia, compuesta por esposa, hijo y suegra, a pasar un día de playa en un Japón sobrepoblado. El viaje se convierte en un infierno, con atascos infinitos y hordas de veraneantes tratando de alcanzar el mar, cuyas aguas, por el contacto con la masa humana, se ha calentado hasta convertirse en caldo de persona. Las imágenes finales del cuento, quizá las más espectaculares, me han recordado al Junji Ito más grotesco.
El mundo se inclina (***): la primera alcaldesa feminista de todo Japón lanzó un impresionante mensaje al pais construyendo la que sería la primera ciudad-isla del mundo. Una mañana, uno de los habitantes llamó la atención sobre un detalle minúsculo, inapreciable. Al parecer, toda su casa estaba inclinada. Pronto el resto de la población lo notará en sus respectivas casas, y cuando se sucedan los primeros accidentes la razón quedará clara para todos: la ciudad se está inclinando, y amenaza con darse la vuelta si no se hace algo rápido. Por supuesto, los políticos no están dispuestos a aceptar este pronóstico.
El último fumador (***): desde una atalaya, el último fumador de Japón observe como hordas enteras se abalanzan sobre él para asesinarle. Hace años, el tabaco fue prohibido, y todos los recalcitrantes obligados a dejar tan pernicioso hábito o ser ajusticiados por la ley. El narrador, novelista de éxito, y como novelista gran adicto al tabaco, se negará a acatar la ley y llevará su contumacia hasta las últimas consecuencias.
Hombres salmonela en el planeta porno (*****): en la carrera, en la Universidad de Jaén, tuve un profesor de ecología que se jactaba de hacer exámenes poco convencionales. Solo hice uno con él, pero no se me olvidará en la vida. La prueba constaba de un solo enunciado, una sola fotografía y una pregunta. La imagen pertenecía a la Laguna de Cañada de Hoyo, cuyas aguas tienen la peculiaridad de adoptar un color rosáceo en verano, y el enunciado era una leyenda medieval que explicaba el cambio de color: la pregunta, evidentemente, era por qué cambiaban las aguas. Bien, si mi profesor Francisco Guerrero hubiera leído este relato de Yasutaka Tsutsui muy seguramente su examen incluiría un fragmento del relato y una sola pregunta, a saber, ¿cómo se sostiene un ecosistema en el que no hay depredadores y toda la vida ha evolucionado para aparearse entre especies diferentes? Porque sí, este cuento, pese a tener un nombre tan imbecil, es posiblemente de los trabajos más logrados dentro del campo de la ecología. Lo que parece un chiste alargado tiene una sólida base científica y plantea preguntas que muchos biólogos se han hecho desde que Haeckel definiera como ciencia la ecología. El planeta porno se describe como un planeta obsceno, pues toda la vida está diseñada para el apareamiento: todas las plantas liberan sustancias químicas afrodisíacas, todos los animales emanan feromonas y buscan fecundar cualquier hueco desprotegido del cuerpo de un animal, independientemente de la especie a la que pertenezca. Pese a la incontinencia de fauna y flora y la total ausencia de depredadores, el número de individuos se mantiene en equilibrio de tal forma que el ecosistema jamás se ve amenazado. Además, la vida ha evolucionado de tal manera que parece negar la teoría de la evolución, el el sentido de que la fauna y la flora están representadas por grupos muy complejos, angiospermas y mamíferos, por ejemplos, sin apenas filos basales que permitan descender por el árbol de la vida hasta la primera especie procariota, de las que tampoco hay en el planeta. Tsutsui define este proceso como involución, que no negaría la evolución sino que esta consistiría en un proceso de simplificación progresiva, como lo ocurrido con los organismos parásitos, y otorga este concepto al escritor de ciencia ficción Edmond Hamilton -al que en el relato se trata como científico- por su relato llamado a la sazón Involución. Un cuento brutal, por otro lado. Estas y muchas otras peculiaridades del ecosistema del planeta porno nos van siendo descritas por los biólogos exploradores, los cuales se han visto obligados a internarse en las selvas y exponer sus ojetes a la lúbrica fauna para lograr practicar un aborto a la científico jefe, que ha quedado embarazada por vaya usted a saber qué planta o animal. Hombres salmonela en el planeta porno puede ser el chiste sexual más ido de madre de un adolescente calenturiento, pero a ojos de un biólogo o de un aficionado a la naturaleza se convierte en un relato inagotable. Y es que Yasutaka es un fistro de cuidado, pero un fistro inteligente y culto.
El primer relato, "El bonsái Dabadaba", me parece divertido y simpático, como un episodio gamberrete de "La dimensión desconocida". Un poco previsible, en realidad, pero bien sin ser nada del otro mundo.
"Rumores sobre mí" es un buen relato y una buena metáfora sobre los medios de comunicación, aunque la conclusión es un poco anticlimática.
"El límite de la felicidad" es el relato con menos sentido del humor y el más punzante. Es el más claramente alegórico y también el que me parece más eficaz a todos los niveles. Para mí, el único relato excelente del volumen.
"El mundo se inclina" no me gusta en ninguno de sus aspecto, ni como relato literal ni como caricatura, por no mencionar el tono misógino gratuito. Esa misoginia está presente en otros (por no decir en la mayoría) de los relatos, pero en la mayoría se puede leer como crítica o sátira pero aquí no (cosa que no contribuye a darle puntos al relato). También es el único en tercera persona y creo que se le va de las manos al autor. Un petardo de cuento.
"El último fumador" sí que funciona como caricatura, porque por lo demás es totalmente inverosímil (eso no es un problema). Normalete, pero entretenido.
"Hombres salmonela en el planeta Porno" es el relato principal del volumen, tanto por extensión como por ser el que da título al libro. La premisa (que recomiendo leer en clave de ciencia ficción, con un verdadero novum) me parece genial y la reflexión sobre el sexo como alternativa a la agresión como motor de la evolución y como piedra angular del equilibrio ecológico me parece todo un hallazgo, pero el desarrollo es desigual y lleno de altibajos, no sé si por la traducción o por un trabajo de caracterización mal desarrollado. El desenlace está muy bien llevado. Tengo sentimientos muy encontrados con este relato: creo que vale la pena leerlo y crearse una opinión propia, pero en última instancia creo que está lejos de la altura que podría haber alcanzado.
En conjunto me ha decepcionado bastante. Dará para una buena charla en el próximo The Spoiler Club.
Para mi la antología tiene un problema de forma (en algunos relatos): Me encanta la premisa y me falla el relato en sí. Eso no pasa en todos (el de los fumadores o el de la playa son maravillosos), pero sí que pasa en bastantes. A veces el autor se pierde, a veces no acaba de centrar bien el relato. Además y eso también se me ha hecho bastante cuesta arriba, la mayoría de relatos están cargados de una misoginia que no me gusta.
Este libro seguro que entra en mi lista de “libros que me avergüenza que me vean leyendo porque el titulo es extremadamente bizarro”, tah, quizás es una lista muy específica, pero no me digan que no aplica, bizarro es poco. Pero una vez que superamos el trauma del titulo y de la tapa, nos encontramos con seis cuentos cortos, o, mejor dicho, cinco cuentos cortos y uno bastante largo, que solo puedo definirlos como surrealismo cómico y subido de tono que solo podrían haber salido de la mente de un japones perturbado. En todos ellos encontramos una critica a la sociedad desde alguna perspectiva diferente, y en general con contenido sexual, no porque los libros describan escenas de sexo, sino porque el sexo forma una parte central de mucho de lo que el libro trata. Desde un cuento sobre un bonsai que nos hace tener sueños eróticos, que juega con el concepto de los sueños y la realidad y te hace descostillarte de la risa en el proceso, un cuento que es increíble sobre un tipo común y corriente que de un día al otro se vuelve el objetivo de todos los medios de comunicación sin saber el porque, que aparte de ser gracioso, pudo prever de cierta forma las dinámicas de poder en el mundo de las redes sociales. Un cuento que trata sobre la forma en la que la sociedad de consumo nos inclina y lleva a la violencia, a la falta de tolerancia y al desinterés por lo que le pase a los demás, y que a su vez nos impulsa a querer cada vez mas cosas, querer consumir por sobre todo, concepto que lo trata de forma cómica, al ponernos en una situación extrema y ridícula y que justamente por eso es que es tan efectiva. Otro sobre una ciudad-isla artificial que se va inclinando hasta hundirse, que es un claro paralelismo con nuestra incapacidad sistémica para hacer algo por el cambio climático, y la inutilidad del sistema político para solucionar problemas reales. Una sátira sobre los extremos a los que llegamos con la búsqueda por eliminar lo que percibimos como incorrecto, como moralmente reprobable, en la que los fumadores son considerados personas no gratas y sistemáticamente eliminados. Y por último, el que le da nombre al libro, sobre un planeta donde todo es pornográfico, toda la vegetación y fauna busca copular unos con otros, un cuento sumamente bizarro y cómico, que nos hace pensar en las cosas que entendemos como obscenas, a la vez que juega con un setting de ciencia ficción, tratando de imaginar como se podría haber llegado a un planeta con esas características, lo cual hace mas gracioso al cuento, ya que contrapone los momentos de obscenidad extrema con los de exposición científica y sumamente seria. Es un libro que se hace ligero de leer y que es divertido, cae en ciertos estereotipos incomodos de a momentos, en parte para burlarse de ellos, en parte para criticarlos, en parte para que el mensaje sea más efectivo, pero que no quita que quizás no sea la lectura mas recomendable para alguien a quien lo políticamente incorrecto lo molesta (en cuyo caso, me pregunto que diablos hacen leyendo literatura si lo que buscan es la comodidad, pero esa es una discusión aparte). Me preguntaría como diablos llegue a este libro, pero la realidad es que estaba en casa, mi esposa lo compro hace años, lo leyó y le pareció hilarante, y hace pila que me viene diciendo que lo lea, que seguramente lo voy a disfrutar, y debo decir que tenía razón, lo cual no quita que me pregunte de donde diablos lo sacó ella, pero tristemente no lo recuerda, así que no tengo una anécdota cómica con la que terminar esta reseña.
Un descubrimiento maravilloso: Yasutaka y su mundo, soy incapaz de elegir alguno de los seis relatos y convertirlo en mi favorito. Hay momentos en que creo que es uno y momentos en que creo que es otro, pero es porque me han gustado todos, por un motivo u otro.
La extensión de las historias es variable, siendo el que da título al libro el más largo y más elaborado, con un contexto mucho mejor creado que los otros y esto se da quizá porque en el único que ocurre en un planeta diferente, con habitantes parecidos a los humanos pero con alguna que otra diferencia.
El autor critica una serie de valores que encontramos en sus novelas pero también en la vida real: el pensamiento único, la globalización, el cambio climático, los medios de comunicación y la banalidad de las noticias, la fama y sus consecuencias, todo ello es un reflejo de la sociedad en la que vivimos.
Me gustó bastante. Una variante socarrona y obscena de Alasdair Gray, con cuentos de realidades alternas inducidas por sueños, medios, violencia o simplemente inconsciencia, ¿Será esto la metaficción?
Mis favoritos: "Rumores sobre mí", una nueva versión de reality extremo; "El mundo se inclina", original desquicio urbano en Japón; y "Hombres salmonela en el planeta porno", una bizarra y delirante aventura espacial.
Por otro lado, no sabía que "Paprika", uno de mis animes favoritos, era del mismo autor por lo que ya tengo en pila este otro Tsutsui esperando su momento.
Se me ha quedado muy escaso en cuanto a crítica corrosiva, el contenido absurdo y exagerado sí es abundante, pero creo que las premisas bobas de las que parte no funcionan ni para llenar cinco páginas. Los relatos son cortos en su mayoría, salvo el que da nombre al libro, pero aun así los he notado largos, como una broma de 5 segundos que se extiende innecesariamente. Tampoco creo que sea una obra especialmente escandalosa o depravada teniendo en cuanta hasta dónde pueden llegar los japoneses cuando desatan sus perversiones. Me ha servido como pasatiempo, pero no me ha dejado ninguna huella.
ENGLISH I found it rather lacking in corrosive criticism; while the absurd and exaggerated content is plentiful, I think the silly premises it's based on don't even work to fill five pages. The stories are mostly short, except for the title story, but even so, they felt long, like a five-second joke that drags on unnecessarily. I also don't think it's a particularly scandalous or depraved work, considering the lengths to which the Japanese can go when they unleash their perversions. It served as a pastime, but it didn't leave any lasting impression on me.
Con este libro tengo un pasado no muy lejano, un pasado extrecho y entrañable.
Este libro me brindó mucha felicidad, al igual que la persona que me leyó algunos de sus cuentos mientras caminábamos las montañas y unos niños buscaban desesperadamente a su mascota, una lagartija llamada Steve. Aun puedo escuchar esa voz de mujer leyéndome... aún puedo escuchar su risa abierta y desenfrenada. Ahora, tiempo después, decidí volver sobre sus páginas y mientras leo estos cuentos sigo escuchando la risa que le provocaba la idea del bonsái dabadaba, crear sueños eróticos a quien durmiera con él; aún puedo ver su cara de asombro mientras leía el último fumador, y con incredulidad y espasmo ver como su sonrisa cambiaba mientras los no fumadores erradicaban del mundo a los fumadores.
Este libro es ella, esa mujer que me lo leyó. Así pues, queda demostrado que un libro es también quién nos lo leyó, donde nos lo leyó. Es una extensión y un puente a ese pasado tan presente en mi.
Mis audífonos se descompusieron y debo admitir que eso ha ayudado a que retome la lectura de todos mis libros pendientes. Este, es una colección de cuentos, tan absurdos como perturbadores. Las historias siempre inician con un planteamiento que parece común, luego se torna bobo, hay un gran giro WTF y la intriga por ver cómo lo resuelven te mantiene en vilo hasta el desenlace, que casi siempre no se propone explicar nada, sólo mantener la farsa y llevarla al límite.
Funciona, funciona muy bien. Y es un libro tan torcido y peculiar que no hay que perdérselo.
“Hombres salmonela en el planeta porno” es un compendio formado por seis relatos cuyo nexo en común es el humor surrealista. Han pasado varios días desde que he terminado esta antología y según pasaban los días la resaca literaria iba en aumento. Después del impacto inicial en mi mente se han quedado grabados a fuego. Historias muy surrealistas e incluso algunas con un toque muy bizarro pero ricas en matices y con una carga de reflexiones que te atrapa a posteriori. Relatos que recomiendo pero que soy consciente que solo son aptos para lectores con mente muy abierta que se dejen arrastrar a ese imaginario tan peculiar como rayante.
1. El bonsái Dabadaba 5/5 2. Rumores sobre mí 4/5 3. El límite de la felicidad 3/5 4. El mundo se inclina 5/5 5. El último fumador 5/5 6. Hombres Salmonela en el Planeta Porno 5/5
Imprescindible para los amantes de la literatura japonesa con relatos un tanto curiosos, alguno de ellos se podría catalogar como bizarro.
Los relatos son originales y a priori interesantes, pero sólo se salvan algunos de la quema. El más largo y que da título al libro es un peñazo del copón.
Todo lo que acaba de decir, no hace más que demostrar lo grave que es su caso. [...] Bien. Usted me ha preguntado hace un momento cómo podría adaptarse a un ambiente anormal sin perder el juicio. –Mientras hablaba, el doctor se incorporó lentamente y se dirigió a un armario de cristal lleno de medicinas–. Sin embargo, encuentro que su caso es contradictorio. Un ambiente lo crean las personas que viven en él. Por eso, usted es una de las personas que están creando este ambiente anormal. Por consiguiente, si su ambiente es anormal, usted también debe ser anormal. Abrió un frasco marrón con una etiqueta en la que ponía “Sedantes” y se echó en la mano una gran cantidad de píldoras blancas. El doctor se metió con avidez las pastillas en la boca mientras seguía hablando. Por tanto, si usted insiste en poner de manifiesto su cordura, eso demuestra, al contrario, que su ambiente es, de hecho, normal, pero que sólo usted es anormal. Si considera que su ambiente es anormal, entonces perderá el juicio de todas todas. Pág.36-38
—No, no. Por supuesto, podrían convertirse en grandes noticias. Por eso se informa puntualmente de ellas. Pero, al mismo tiempo, informamos sobre la vida de un oficinista normal y corriente. Cualquier cosa se puede convertir en una gran noticia si los medios informan de ella —dijo él asintiendo con la cabeza—. El valor informativo sólo surge cuando se informa de algo. Pero usted, al venir hoy aquí, ha destrozado por completo su propio valor informativo. —Sí, pero es que eso no me importa. —Ya veo —dijo, y se golpeó las rodillas—. En realidad, tampoco nos importa a nosotros. -Rumores sobre mí. Pág.43-44
Me recordaba a una manada de elefantes que lo aplanan todo a su paso. O quizás a una plaga de langostas que no dejan nada detrás. Estas personas no son humanas, pensé, mientras escrutaba las sonrisas desdeñosas de quienes me rodeaban. Ciertamente, son animales ociosos. -El límite de la felicidad. Pág.57
Una colección interesante con una verdadera joya en el cuento final. Tsutsui exagera ciertos aspectos de la vida moderna para crear cuentos que muestran los extremos cómicos a los que se llegaría. Estos van desde el seguimiento a pie de la letra de lo que la sociedad dice crea felicidad hasta la batalla contra los fumadores. Pero el cuento que más valor da a esta colección, es el último y que dio nombre a la colección entera. Tsutsui empieza con una premisa jocosa, encontrar un planeta donde todo, desde la vegetación hasta los seres humanoides al tope de la pirámide evolutiva, se ven guiados no por conflictos de agresividad, pero por el deseo de copular con todo y todos. Tsutsui trata en serio esta premisa y sorprende al lector dándole raciocinios biológicos plausibles de las presiones evolutivas que llevaran a este mundo a desarrollarse en la forma que lo hizo. A esto añade una discusión fascinante de la aplicación de las teorías de Freud y la liberación sentida por un hombre “perverso” que ve un mundo en el que nada de lo que él desea es marginado e incluso puedo ser elevado al arte. Definitivamente un increíble cuento y brillantemente escrito.
En menor o mayor medida, leer a Tsutsui Yasutaka incomoda, y seguramente esa es la primera razón de por qué leerlo. Lejos del Japón de los cerezos, la belleza de lo efímero, la trascendencia y el honor, Tsutsui nos presenta una realidad extraña, límite, sexual y violenta, la otra cara de un país lleno de contradicciones, y que muchas veces ha sido erróneamente idealizado. Personalmente, los relatos que más me gustaron fueron los tres primeros. En todos ellos el autor descuera a figuras o instituciones canónicas de la sociedad japonesa moderna: en "El bonsái Dabadaba"., el matrimonio; en "Rumores sobre mí"., la figura del "Sarariman" y en "El límite de la felicidad"., esa vida (trabajo-matrimonio-casa-hijos-vacaciones) a la que según la sociedad todos deberíamos aspirar para "ser felices".
—El bonsái Dabadaba ★★ —Rumores sobre mí ★★★★ —El límite de la felicidad ★★ —El mundo se inclina ★ —El último fumador ★★★★ —Hombres salmonela en el planeta porno: ★★★
Una antología curiosa, con ideas lúcidas y originales. La prosa es fluida y los relatos se hacen amenos.
El principal pero que le pongo, es que el autor es un misogino de cuidado y no paran de hacerse referencias a violaciones y maltrato cuando hay una mujer en escena. Y me parece todo un sarcasmo que en la entrevista al autor —incluida en mi edición—, los críticos literarios hayan elogiado al propio Tsutsui por ser tan respetuoso con las mujeres en su obra.
Original, cuanto menos, la escritura de Yasutaka Tsuitsui. Hay violencia, sexo, depravación… Nuestros más bajos instintos envueltos en un celofán de surrealismo en el que predomina el humor, un humor salvaje.
Hay historias que no me han enganchado porque el autor tiende a divagar por discursos paralelos. Otros relatos me han despertado sensaciones contrapuestas difíciles de explicar. Está muy lejos de la escritura más convencional, para bien y mal. Sin límites.
Absurdo, divertido y crítico, mucho, con la sociedad del momento, en general, y con la japonesa en particular.
A ratos me recordaba un poco a Mark Twain.
El cuento corto que da título al libro se ha convertido en mi favorito, con ese retrato de unos científicos tan entregados al rigor de sus investigaciones, incluso cuando estas se llevan a cabo en unas condiciones tan peculiares.
importante la traducción de 人間 como hombres y no como humanos
de los cuentos que hay me han gustado todos en general (menos el de ciudad marina). en general todo lo sexual lo onírico lo surreal es chulo pero hija tan misógino que pa qué
Meh. Me ha recordado a Terminal Boredom de Izumi Suzuki en tanto que en su momento debía ser bastante edgy y debió tener cierto impacto en la sociedad japonesa. Desde la perspectiva de hoy solo veo a un señoro escribiendo cuentitos y divirtiéndose con sus guarrerías de adolescente.