Terminé este libro porque es una lectura muy interesante, pero debo empezar diciendo que el título te prepara para una aproximación más tradicional al tema de la educación. Tradicional en el sentido de que se espera que durante 200 páginas teorice o concluya alrededor del fenómeno como tal y que se aclaren conceptos, se den ejemplos y estadísticas ―que están ahí― en torno al tópico concreto: cómo se manejan los estudiantes y profesores dentro del aula tal vez, o técnicas para educar a los estudiantes. Y todo está ahí, repito, pero es de hilar las ideas.
La premisa que une estos cinco textos independientes recopilados en este libro, y la intención principal es enseñarnos que la educación no se trata de adoctrinamiento sino de conferir elementos del contexto o de la realidad que nos rodea que nos permitan formar opinión o tomar postura. Poder reconocer contradicciones y aprender «técnicas de autodefensa no solo contra los aparatos propagandísticos del Estado, sino también contra los sistemas privados de propaganda ―esto es, la escuela, los medios de comunicación, la prensa que selecciona los temas de discusión y la de la intelectualidad―, que controlan casi del todo el desarrollo de la tarea educativa».
Y, en sí, eso es lo que hace este libro: brinda una pincelada de la realidad estadounidense y de cómo ha manipulado a los países del llamado tercer mundo; cómo ha ejercido su poderío a través del apoyo a dictaduras y a la milicia que, como se sabe, han cometido atrocidades que han quedado impunes. Brinda nombres, puestos, organizaciones, fechas y hechos sucedidos para demostrar dicha realidad. En realidad, solo el primer texto recogido se enfoca explícitamente en el tema de aclaración de conceptos sobre la educación, el resto desarrolla sucesos y contenido sobre las contradicciones que presenta Estados Unidos sobre lo que pregona y lo que practica, para que después de leer, tengamos elementos que nos permitan reconocer el lado de la coherencia, de la justicia, y de la sana educación.
Lo hace porque es disidente este libro, es intelectual y es argumentativo. Debemos reconocer que el sistema no te brinda las herramientas, es decir, la educación necesaria para ser más que una espectadora adormecida en la vida, como ciudadana y participante de una sociedad democrática. Acá se aclara que la democracia, como se ejerce hoy, dice el texto, es un sistema que favorece a la minoría que posee los recursos económicos, que se vale de la ayuda gubernamental para salir a flote pero que pregona el laissez-faire. Es una democracia llena de contradicciones que predica el pluralismo y la implementación de instituciones y medidas de corte liberal, pero que se vale de la opresión al más desfavorecido, de los paquetes económicos y medidas favorecedoras por parte del Estado y que impone sobre todas las cosas los valores corporativos que rigen el sistema educativo. No vaya a ser y se nos ocurra prescindir del capitalismo. Es decir, estudiamos y vivimos para producir y repetir lo que nos dicen.
La extensa descripción del abuso a los estados centroamericanos como Nicaragua, El Salvador o Guatemala por parte de USA no pasa desapercibida. La impotencia ante la redirección de presupuesto que bien podría ser dirigido a reformas sociales, pero que se enfoca en apoyo y desarrollo militar, tampoco. Y las ganas de presentarnos los peligros de la propaganda del sistema personificados en pseudo intelectuales que perpetúan el mismo tampoco, no caen en saco roto.
Después de leerla, solo puedo decir que es necesario buscar la verdad y saber reconocerla. Eso intenta hacer este libro, y eso tendríamos que intentar cada una de nosotras. Nos cuenta detalles que no están tan difundidos de la relación entre Estados Unidos y América Latina y nos brinda perspectiva que despierta y abre los ojos. No les mentiré, son muchos datos y es bastante información, por lo que recomiendo hacer pausas para no desistir.
Buscar la verdad es de suma importancia ya que, al no hacerlo, o aun peor, negarla nos convierte en meros perpetuadores del sistema mismo que te recompensa por defenderlo, pero que arrasa con todo lo demás.
Cuatro estrellas. Léanlo si tienen chance.