Un niño que descubre fascinado que el hermano mayor de uno de sus amigos es un asesino; un padre que obliga a su hijo a acompañarlo a vender droga; una adolescente que trabaja clasificando restos de seres humanos en una fosa común en los Balcanes; un maestro de escuela enviado a las minas bolivianas que aprende que tiene por vecino a un minero violento; un estudiante latinoamericano en una universidad del Sur de los Estados Unidos, enamorado de Billie Ruth, una chica perturbadoramente desprejuiciada. Los magníficos relatos que componen este libro de Edmundo Paz Soldán son un catálogo del horror contemporáneo: la violencia de sus personajes descubre el intenso desasosiego existencial que los anima.
Billie Ruth muestra de manera contundente –tanto en cuentos breves como en relatos de corte más tradicional, en paisajes urbanos como en espacios alejados de la civilización, en registros realistas como en otros con un toque fantástico– por qué Edmundo Paz Soldán es considerado una de las referencias imprescindibles de la narrativa hispanoamericana contemporánea.
Incluye los siguientes relatos:
El acantilado Casa tomada Bernhard en el cementerio Extraños en la noche Díler Los otros El ladrón de Navidad Roby Volvo Ravenwood Billie Ruth Como la vida misma El Croata Srebrenica Azurduy
-Lo negativo y lo malsano, e incluso lo horrible a veces, visto desde diferentes perspectivas.-
Género. Relatos.
Lo que nos cuenta. El libro Billie Ruth (publicación original: 2012) es una recopilación de quince relatos del autor que, mediante variados tipos de personajes, situaciones y trasfondos, nos ofrece miradas a muchas de las cosas que el ser humano trata de ocultar frente a sus congéneres y, sin embargo, forjan su carácter.
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Este librito tiene 15 relatos, algunos más extensos que otros, alternan narrador protagonista y omnisciente, y están en la línea de la literatura realista, algunos muy dramáticos.
En general fueron entretenidos y rápidos de leer, pocos me gustaron mucho, otros pocos, poco. Mayormente fueron un meh.
También es cierto que lo leí en una época de mi vida que quiero olvidar, e igualmente es un libro olvidable.
No me gustan los libros de esta editorial, son de mala calidad no solo como cuentos sino como objeto, las cubiertas se doblan con facilidad y quedan estropeadas de mala manera, y la superficie esa de piel de durazno da grima. Pero a lo que iba, estos cuentos son una joya absoluta. Ojalá los editaran en un formato que haga justicia a su nivel literario.
Cuentos que nos hablan de personajes manejados por pasiones autodestructivas, cleptómanos, cobardes, maltratadores, violentos… Muy bien escritos. Algunos más flojos que otros pero el conjunto sobresaliente.
Un día alguien mira al vacío desde el balcón más alto de un edificio que roza el cielo despejado de Cochabamba; siente la liberación de saltar, descender sin ser consciente, entonces oye la voz de su madre avisando de los peligros de estar ahí cerca del final de todo. Los cuentos de Edmundo rozan ese final , esa sensación de familia rota vista por el hijo. Esos pisos sin recuerdos del padre, la casa en un barrio periférico de la madre. La clase social perdida. La necesidad de mantener cierta seguridad, la monótona tranquilidad de ir y venir del trabajo todos los sin sin más. La pesada carga de de la realidad enfrentada a lo que se desea y jamás se consigue; tan solo se intuye un poco más lejos, siempre más lejos. www.preferirianotenerquehacerlo.wordp... www.enbuscadeaquellanoche.wordpress.com
Reconozco los lugares comunes narrados en Bolivia siendo un nortino chileno, y reviví más de un recuerdo de infancia gracias a estos cuentos. Ya por eso agradezco y valoro el presente libro.
Un libro de relatos desigual, muchos de los cuales tienen como vértice algún tipo de "coming-of-age". Una escritura aparentemente sencilla que tiene destellos brillantes en relatos como Srebrenica.
Una prosa que desnuda el día a día mostrando su crudeza. Sin embargo, en algunas partes a los cuentos les falta un poco de alma. De todas formas, es una lectura que se disfruta mucho.
Un libro de cuentos bien escritos. No obstante, algunos se parecían entre sí o las fórmulas finales no me convencieron. Mis favoritos: El ladrón de Navidad, Billie Ruth y Srebrenica.
Debe de ser difícil meterse en la piel de una estudiante norteamericana de sexualidad incierta que está colaborando en la identificación de cuerpos en Bosnia, o en la del conserje ignaro de una cancha de fútbol, o en la de un enfermo de cáncer que ha sido desahuciado, o en la del hijo de un traficante de drogas del tres al cuarto. No sé. ¿Hay algo más aparte del ejercicio de transformismo literario? Utilizar la masacre de Srebrenica como telón de fondo sobre el que contar las dudas sexuales de una adolescente puede parecer una frivolidad, pero me pregunto —de nuevo, aunque ahora de manera menos retórica— si no hay algo más, si no se busca precisamente contraponer la promiscuidad y la ligereza de unas estudiantes occidentales a la brutalidad de un genocidio. ¿Ha de entenderse que hay alguna forma de causalidad entre una cosa y la otra? El último relato, el del joven profesor idealista que pasa un año en una provincia remota de Bolivia plantea un tema típicamente naturalista (la mina, el joven intelectual que trata de convivir con los proletarios...) que también puede avivar alguna discusión, aunque sólo sea por la problemática distancia cultural que interpone entre el narrador y «los indios». La contención emocional con la que se narra la mayoría de relatos traslada por sí misma el mensaje, a mi ver, más significativo del volumen, y lleva aparejada una sencillez estilística (dentro de diferentes registros y aun dialectos) que a unos les gustará más y a otros nos gustará menos.