Siempre he admirado, y hasta envidiado, a las personas que tienen la capacidad de encontrar metasignificados en lo que leen o lo que llaman “leer entre líneas”. Significados con frecuencia muy personales y cargados de subjetividad, otros quizás sentirán que han encontrado o se les ha revelado la VERDAD. Sea el uno o el otro poco me importa ahora; lo que me importa y me deslumbra es el encuentro que esto significa; cómo un individuo logra alcanzar otra verdad, apropiarse de ella, y para este caso de los textos sagrados, hacerla trascender en su vida. No importa la confesión religiosa o espiritual a la que se acerquen, encuentran un significado trascendente. De esta manera, he admirado mucho a autores que ya he trabajado como Wayne Dyer, Louisa Hay o Félix Torán. Y cada vez que los leía me fascinaba la posibilidad de tener algún encuentro con lo que estaba leyendo o meditando, pero cuando me proponía la idea de leer algún texto sagrado pensaba que no estaba lo suficientemente preparada para abordarlo y que sí lo hacía me iba a aburrir. Hace unas noches, después de una lectura angustiante me animé a leer esta edición del Dhammapada, aprovechando su forma de versículos cortos, ya que podía leerlos despacio e interiorizarlos cada noche.
El Dhammapada es considerado el texto cumbre del budismo. Tiene más de 2300 años de antigüedad y se compone de 423 versos categorizados en veintiséis capítulos.
…”Dhamma procede de la raíz sánscrita DHR, que significa “sostener, permanecer” y el de ley, una “ley moral, una ley espiritual de rectitud, la ley eterna del Universo, la verdad”. En términos cristianos corresponde a “la voluntad de Dios”. Pada significa, tanto en sánscrito como en pali “pie, paso” y por tanto entraña el significado de una senda. Así pues, Dhammapada indica la senda del dhamma, la senda correcta de la vida que hacemos con nuestros propios pasos, con nuestras propias acciones y que nos conduce hasta la verdad suprema. El Dhammapada es la senda de la verdad, de la luz, del amor, de la vida, del nirvana. En términos cristianos es la senda de Dios”…
Para mí el Dhammapada responde a la necesidad de experimentar la existencia, una existencia real e inefable, inherente a nosotros mismos. También hace un llamado al actuar con principios éticos. Una lectura que me llevó a la contemplación, que aún cuando sé que se me escaparon muchas cosas, pude intuir, y a veces sentir, “eso” de lo que me estaba hablando, eso que es existir, como individuo y como parte. Y creo que poder lograr digerir el libro, sin sentirme excluida o ajena a sus contenidos, es gracias a la introducción realizada por Juan Mascaró, ya que además de contextualizar el libro y los conceptos, él también ubica al lector occidental descubriendo cómo los principios espirituales y morales al que buscan llevarnos los diferentes textos sagrados son uno, haciendo contrastes entre el cristianismo y el budismo.
Cualquier cosa más que pueda yo escribir sobre el libro es irrelevante, ya que cada uno llegará con un proceso e ideas distintos y tendrá una lectura distinta. Así que espero se den la oportunidad de vivenciar estas enseñanzas atemporales, con esta lectura tranquila y trascendente.
…”Aún cuando no alcancemos el final de la senda, los gozos del peregrinaje son nuestros”…