Eines Morgens beschließt der sechzehnjährige Gymnasiast auf dem Schulweg spontan, sich seinem bisherigen, verhaßten Leben zu entziehen und sich im Keller, einem Kolonialwarenladen, eine Lehrstelle zu verschaffen. Im Keller, am Rande der Salzburger Scherzhauserfeldsiedlung, dem heruntergekommenen, tristen Wohngetto der Besitzlosen, der Asozialen und Kriminellen, lernt Bernhard all die von der Gesellschaft Ausgestoßenen kennen, verstehen und ergreift Partei für diese verlorenen, verstörten Existenzen.
Thomas Bernhard was an Austrian writer who ranks among the most distinguished German-speaking writers of the second half of the 20th century.
Although internationally he’s most acclaimed because of his novels, he was also a prolific playwright. His characters are often at work on a lifetime and never-ending major project while they deal with themes such as suicide, madness and obsession, and, as Bernhard did, a love-hate relationship with Austria. His prose is tumultuous but sober at the same time, philosophic by turns, with a musical cadence and plenty of black humor.
He started publishing in the year 1963 with the novel Frost. His last published work, appearing in the year 1986, was Extinction. Some of his best-known works include The Loser (about a student’s fictionalized relationship with the pianist Glenn Gould), Wittgenstein’s Nephew, and Woodcutters.
Este es el segundo de sus relatos autobiográficos. En él mantiene la misma carga acusatoria del primero contra la sociedad y las condiciones que le tocó vivir y la enorme trascendencia (total y absoluta según el autor) que tuvo (tienen) estas en la vida de las personas que serán incapaces de huir de su influjo.
Aun así, es este un relato más optimista y esperanzador (dentro de los estrechos límites en los que podemos hablar en estos términos tratándose de Bernhard) en el que el autor escapa del instituto y encuentra trabajo en una tienda de alimentos (“la dirección opuesta, no solo en otra dirección, sino sólo en la opuesta”) que supone para él una huida de todo lo que le anulaba y un encontrarse consigo mismo o con lo que podría llegar a ser y, fundamentalmente, una forma de sentirse útil.
Por ello y porque trata en buena medida de otros, de los seres infelices en medio de la pobreza y la desesperación que habitaban el poblado de Scherzhauserfeld, el relato es menos desesperado y amargo de lo que acostumbra (quién se hubiera podido imaginar a un Bernhard feliz), y aunque la forma se mantiene, al ser el estilo menos exasperado y menos abrupto, se hace más patente el carácter exagerado que distingue su exposición y que se aviene mejor cuando el relato y su narrador se muestran más obsesivos y descarnados. Quizás por ello, en comparación con el primer de sus relatos autobiográficos, me haya gustado algo menos, lo que sigue siendo mucho más que un montón.
Thomas Bernhard hat einfach einen unverwechselbaren Sound. Eigentlich müsste man sich seine Texte von einer charakterfesten Stimme vorlesen lassen. Seine sich immer wieder neu aufbauenden Halbsätze, Nebensätze, Adjektive, immer kürzer, immer schneller, immer eindringlicher, immer mantrahaft wiederholend, bis dann auf den unendlich scheinenden Irrfahrten durch die Zeilen der Punkt den Leser von diesem Traktat erlöst, oder zumindest erlösen scheint, nicht wissend, ob im nächsten Satz das Ganze nochmals nuancenhaft anders beleuchtend, aber noch spitzer formuliert endlich ein Ende findet. Das ist einfach grandios. Ich ertappe mich stets beim Lesen, dass ich den Finger anhebe und dirigierend den Takt mitschwinge, bis der Zorn im Autor explodiert und ich den Zeigefinger klopfend auf das Buch haue.
Ach ja, Inhalt gibt es auch. Es geht um den 16jährigen Bernhard, der die Schule abbricht und stattdessen eine Lehre in einem Einzelhandelkellergeschäft einer armen Siedlung in Salzburg beginnt. Man schreibt das Jahr 1946. Ein Stern weniger als die Ursache, Band 1 seiner Autobiografie, die ich inhaltlich interessanter fand. Drei Teile seiner Biografie stehen noch aus. Ich freue mich darauf.
No sé si este es el mejor libro de T. Bernhard, tal vez no, sin embargo es el que yo más he disfrutado (entre comillas lo de disfrutarlo, claro); creo que no se trate de que El Sótano tenga más calidad que Tala o algún otro, sino que creo que el problema era mío por no entender los mecanismos de Bernhard y que a base de leerlo voy entendiendo su forma diferente de narrar, su originalidad, sus intenciones, su pesimismo y su escepticismo crónico.
Thomas Bernhard aquí de nuevo anda a vueltas con sus obsesiones y angustias. Es un texto autobiográfico y yo veo un mensaje claro que ya he visto en otros escritores absolutamente distintos de él pero que buscan un objetivo idéntico: ir a contracorriente. No ser uno más del montón, diferenciarse del resto. Con un matiz, aquí en varios momentos el autor indica que se trataba de dar ese cambio radical y absoluto, o sacrificar su vida, de forma literal. El autor encuentra su camino y su libertad cuando se desmarca de todo lo preestablecido, de lo correcto y busca su propio rumbo, aunque ese camino se encuentre en una zona deprimida en un barrio que es caldo de cultivo de toda la delincuencia de Salzburgo, pero es su camino. El autor no se encuentra a gusto entre sus “semejantes” y sí en este barrio pobre, lo llama la antesala del infierno, para a continuación aclarar en uno de sus múltiples latiguillos cada vez que se refiere a él como al infierno. Lo llama el infierno, pero es su infierno, donde él se desarrolla personalmente, interactúa con esa gente humilde, personas despojadas del cinismo y la hipocresía que reina entre los barrios de clase media.
Otro apoyo interesante es el comienzo de su gran vocación como es la música que arranca al poco tiempo de dar este giro radical en su vida, esas dos actividades llenan su vacío y dan un nuevo sentido a su vida. El gran tema Bernhard siempre es la mente, o por mejor decir, las perturbaciones de la mente, en este caso la asfixia que puede suponer ser distinto o intentar ser distinto en un mundo de iguales, de pares, en una sociedad que busca siempre las agrupaciones numerosas (pertenencia a partidos políticos, creyentes religiosos en alguna fe, aficionados a clubes deportivos…) y así...cuantos más mejor. Desde luego que Thomas Bernhard no es fácil de incluir en ninguna categoría.
The rhythm of Bernhards's prose empties your mind and obliges you to focus on his repetitious sentences whose monotony dissolves after some time in minutely nuanced variations that make you wonder how he could get from one point to the other without you noticing it.
In this respect, "The Cellar", the second part of his autobiography, consisting of five volumes, is an undisguised report of one of the periods of his life, namely the time after attending the grammar school he hated so much, in which it becomes clear again and again: leaving grammar school, that place that he hated beyond all measure, and doing something useful, working as an apprentice in the cellar, a grocery shop in Salzburg's Scherzhauserfeldsiedlung, in a place that others called hell, but which he recognised as "the other direction", a direction that spared him suicide, working as an apprentice in that very cellar in the Scherzhauserfeldsiedlung, was the best decision in his life.
"The Cellar" is a radically honest work, a homage to those forgotten by society, to the inhabitants of the Scherzhauserfeldsiedlung, the Scherzauserfeldsiedlung rabble, and a literary self-affirmation in which the author confirms that he had finally taken the right path after all. In this respect, the book has something deeply comforting in all its anger and despair.
“En lo que a mí se refiere, he tenido tres experiencias, la experiencia de mi abuelo y la experiencia de todos mis demás semejantes para mí menos importantes, y la mía propia. Cada una de ellas con las otras me ha ahorrado muchas tendencias hacia lo accesorio. No puedo negar que también yo he llevado siempre dos existencias, una que es la que está más próxima a la verdad y a la que, realmente, tengo derecho a calificar de realidad, y otra fingida, las dos juntas han producido con el tiempo una existencia que me mantiene con vida, alternativamente, unas veces domina una y otras la otra, pero, bien entendido, las vivo siempre las dos. Hasta hoy. Si no hubiera pasado realmente por todo lo que, reunido, es hoy mi existencia, lo habría inventado probablemente para mí, llegando al mismo resultado.”
Una mañana camino al instituto, el adolescente que habíamos conocido en El Origen, decide emprender el camino opuesto al marcado, se desvía y elige dirigirse hacia la dirección opuesta. El camino marcado, el instituto, también cuenta que lo alejaba cada vez más de sí mismo y lo obligaba a ir hacia dónde no quería ir. En este camino totalmente opuesto, el adolescente de dieciséis años encuentra un trabajo en una tienda de comestibles, localizado en un sótano en las afueras del poblado de Scherzhauserfeld, era un asentamiento masivo mal construido para los pobres y desarraigados de la posguerra, una especie de ghetto para los antisociales y los que estaban fuera de la sociedad, la parte de la sociedad totalmente opuesta de la que venía él. De esta forma comienza su aprendizaje en la tienda de Karl Podlaha, la otra persona, que junto a su abuelo, marcará su forma de ver la vida. Este sótano será el centro social, neurálgico de un barrio pobre en el que el joven Bernhard se empapará de un aspecto de la sociedad con la que creará una conexión que ni de lejos había creado del lugar de donde venía "Y aprendí el lenguaje que se hablaba en el poblado de Scherzhauserfeld y pronto estuve en condiciones de hablar con las gentes del poblado de Scherzhauserfeld su lenguaje, porque estuve en condiciones de pensar sus pensamientos. Aquí todos estaban en actitud de espera, y el pensamiento en el poblado de Scherzhauserfeld, era un pensamiento en actitud de espera." Este poblado de Scherzhauserfeld fue un asentamiento creado después de la Primera Guerra Mundial a una distancia marcada de Salzburgo. En esta sala del infierno, tal como la calificaba Bernhard, el adolescente se sintió feliz, acogido y conectado. Fue un periodo totalmente opuesto al del instituto. En este sótano aprenderá a interactuar con la gente, a salir de su aislamiento y con su trabajo adquirirá la sensación de estar haciendo algo útil y con un cierto sentido en su vida.
“Mi abuelo me enseñó a estar solo y a vivir para mí mismo, Podlaha a convivir con las personas y, de hecho, a convivir con muchas y con las más variadas personas. Con mi abuelo fui, de forma ideal por ser tan temprana, a la escuela de la filosofía, con Podlaha, en el poblado de Scherzhauserfeld, a la mayor realidad posible y a la realidad absoluta.”
Un año después de empezar su aprendizaje en la tienda de comestibles, empieza su formación musical con una pareja de músicos en el centro de la ciudad, canto y música. Esta formación musical la seguirá compatibilizando con su trabajo de cara al público, cargando sacos de harina y de patatas, interactuando con los pobladores de Scherzhauserfeld, y confirman la capacidad de Bernhard para vivir varias vidas; el contraste entre ambas facetas en esta época de su vida, la música y la tienda de comestibles, no podría haber sido más extremo y diferente. El chico de dieciséis (al que nunca le da nombre) tiene un talento destacado para el canto, para la música. Es aquí donde el lector entenderá como influirá esta formación musical en sus textos, la música inherente en su prosa.
"Durante la vida estamos con personas que no saben de nosotros lo más mínimo, pero pretenden continuamente saberlo todo de nosotros, nuestros parientes y amigos más próximos no saben nada, porque nosotros mismos sabemos poco de ello. Nos pasamos toda la vida explorándonos y llegamos una y otra vez hasta los limites de nuestros medios intelectuales, y renunciamos."
En este segundo tomo de su autobiografía, de la misma forma que hacía en El Orígen, Bernhard se aleja de lo que conocemos por autobiografía tradicional. Hay fragmentos de recuerdos, reflexiones personales desde el punto de vista de adulto, subjetivos quizás, inventadas seguro otras, pero que sin embargo, conforma una autobiografía alejada de los cánones encasillados en datos biográficos y detalles concretos. Aquí realmente Benhard aunque hable con el alma, también habla con un mucho de ironía y de humor soterrado por la forma en la que ve su entorno y por cómo se ve a sí mismo. El Sótano es un periodo luminoso en su vida y queda perfectamente reflejado en su salida del aislamiento y por cómo consigue comenzar a interactuar con la gente que lo rodea. Tal como comentaba en mi reseña del Origen, la misantropia y provocación de Bernhard, sigo convencida de que eran pura fachada de cara a la galería (Vollmann también lo hace continuamente) porque entre líneas siempre se podía captar que no habia tirado totalmente la toalla en lo que se referia al género humano, y aquí en El Sótano está perfectamente reflejado por lo bien que encajó en la antesala del infierno, como se denominaba al poblado de Scherzhauserfeld, un periodo en el que fue perfectamente feliz. Preparada para el tercero: El Aliento.
"Mi huida corriendo hubiera podido ser una autodestrucción y autoaniquilación totales, pero tuve suerte. Llegué en el instante acertado a la persona acertada. Me lo jugué todo a una carta, lo mismo que luego, una y otra vez, tuve suerte. Porque no cedí ni un instante, porque no me permití ninguna debilidad."
"Beni bugün tanımlayan şey, benim umursamazlığım, herhangi bir zamanda olmuş olanın, şimdi olanın ve gelecekte olacak olanın tümünün aynı şey olduğu gerçeği. Daha yüksek değer diye bir şey yok, bunların hepsi halloldu. İnsanlar nasılsalar öyleler, değiştirilemezler; tıpkı insanların yaptığı, yapmakta olduğu ve yapacakları nesneler gibi. Doğa değer farkı tanımaz. Yalnızca tüm zayıflıklarıyla, bedensel ve ruhsal pislikleriyle insanı bilir. Birinin kompresörüyle, diğerinin daktilosuyla umutsuzluğa düşmesi fark etmez. ... Neredeyse her şeyin içyüzünü gördük, artık gelecek şey olan bizi şaşırtmaz, çünkü her türlü ihtimal düşünüldü. Bu kadar hata yapan, tedirginliğe, rahatsızlığa ve yıkıma yol açan, kendisine azap çektirmiş ve neredeyse kendisini yok etmiş birisi, yine hata yapacak, tedirginliğe, rahatsızlığa ve yıkıma yol açacak, kendisine azap çektirecek ve neredeyse kendisini yok edecektir. Oysa sonuçta hiçbiri fark etmez. ... Kendimizi başka insanlarda tanıyoruz, kim olursa olsun, üstelik bu insanların her birine, var olduğumuz sürece hükümlüyüz. Bütün hayatların, yaşayan herkesin bir toplamıyız, kendimizi aramaya devam ediyoruz ve ne kadar ısrarla çabalasak da bulamıyoruz. Dürüstlük ve samimiyetin hayalini kuruyorduk ama bu, hayalin ötesine geçemedi. Sık sık vazgeçtik ve tekrar başladık, daha çok vazgeçecek ve yeniden başlayacağız. Oysa hiç fark etmez. Scherzhauserfeldli kompresör işçisi hiçbir şey fark etmez diyerek bana sloganımı verdi. 'Hoşçakal!' ve 'hiçbir şey fark etmez'. Onun sözlerini durmadan duyuyorum, onun sözleri, ama bunlar benim de sözlerim, ben de çok sık olarak kullandım. İşlediğimiz işlemediğimiz tek -ya da belki birçok, kim bilir- suç yüzünden ömür boyu süren bir cezaya mahkûmuz. Yaşamayı biz seçmedik, kendimizi birdenbire burada bulduk ve o anda üstümüze sorumluluk yüklendi. Dayanıklılık kazandık, bizi artık hiçbir şey yıkamaz. Artık yaşama tutunmaya çalışmıyoruz, ama yine de onu kenara atıvermiyoruz. Söylemek istediğim buydu, ama söylemedim. Başımızı kaldırıp doğruyu ya da doğru görünen şeyi söylediğimize inanmak istediğimiz zamanlar oluyor, sonra başımızı tekrar eğiyoruz. Hepsi bu."
Hayatımızın bazı kırılma noktaları vardır. O noktalarda verdiğimiz kararlar gidişatımızı etkiler, değiştirir, başka yönlere çevirir. Statükoya boyun eğip, sürünün peşinden gitmek, bize dayatılan ya da hazır bulduğumuz hayatı hiç değiştirmeden yaşamak mı; yoksa bazı bedeller ödemeyi göze alıp- yazarın yaptığı gibi- bizden beklenmeyecek şekilde( başkalarının gözünden bakarsak, tırnak içinde, bize yakışmayacak şekilde),aykırı bir seçim yapmak mı? Sıkça tekrarlar olmasına rağmen, aynı düşünceleri, benzer ya da farklı cümlelerle tekrar tekrar okumak güzeldi. Yine de liseye gidenler, okullarını bitirdikten sonra okusunlar :) “ Elbette doğruyu isteriz, ama dürüst olmak gerekirse, doğru diye bir şeyin var olmadığını biliyoruz.” “ İnsanoğlu özgürlüğü sevmez, aksini iddia etmek yalan söylemektir. Özgür olunca ne yapacağını bilemez.” “ Hastalıklar, insanların yapacak işleri olmadığı, az çalıştıkları zaman artış gösterir.” “ Mutluluk sorusu asla yanıtlanamaz. Karşılaştırırız belki, tahmin ederiz, ama cevaplamaya kalkışmamalıyız.” “ Her zaman iki hayat sürdüğümü inkar edemem; biri gerçeğe yakın olandı, onu hakiki var oluşum diye adlandırabilirim, diğeri de sadece rol yaptığımdı. Bu ikisinin birlikteliği, zamanla beni yaşamda tutan bir varoluş yarattı.” “ Bütün hayatların, yaşayan herkesin bir toplamıyız, kendimizi aramaya devam ediyoruz ve ne kadar ısrarla çabalasak da bulamıyoruz.” “ Yaşamayı biz seçmedik, kendinizi birdenbire burada bulduk ve o anda üstümüze sorumluluk yüklendi.”
Bernhard'ın lise çağında her şeyden kaçarak "Kiler"de çırak olduğu ve hayatı öğrendiği dönem. Hayatının en önemli zamanı olduğunu söylüyor. Tüccarlık yapmaya çalışırken müzisyen olma hayalleri kuran bir genç aynı zamanda...
"Ömrüm boyunca hep doğruyu söylemek istedim, ama şimdi görüyorum ki onlar hep yalandı. Sonuçta önemli olan sadece yalandaki doğruluk payına dayanıyor."
“Gli altri esseri umani li trovai nella direzione opposta”
Pubblicato nel 1976, “La cantina” segue il racconto autobiografico de “L'origine. Un accenno”(1975). Qui è narrato il momento di una svolta fondamentale, ossia quella di apprendista in una cantina (una sorta di emporio) di Scherzhauserfeld, quartiere periferico di Salisburgo. Dopo anni di sofferenza, in modo repentino, un giorno decide di recarsi all'Ufficio dell'impiego dove chiede semplicemente di andare “nella direzione opposta” (...e basterebbe questo a farmelo amare!!!)
L'esperienza traumatica ed annichilente del convitto prima nazional-socialista e poi cattolico lo spingono a spostarsi verso i margini della città. Ad un quotidiano ammaestramento forzato (” Ero andato per anni e anni in una fabbrica per studiare ed ero stato seduto davanti a una macchina per imparare che aveva reso sordi i miei orecchi e pazzo il mio intelletto” ) sceglie il “fare”. L'apprendistato si rivela subito l'attività più adatta: finalmente si sente utile!
” Forse avrei potuto andare a scuola ancora per anni e stringere ogni giorno al mattino un’alleanza con quella che era una follia, un’assurdità e una malattia veramente mortale, protraendo per anni uno stato già da tempo insopportabile di totale ripugnanza verso tutto, ma alla fine non mi sarebbe rimasto altro che la separazione, e probabilmente in quel caso non soltanto la separazione dalla scuola e da tutto quello che era connesso con questa scuola sciagurata e che, eccetto la mia decisione, è stato quasi tutto, ma la separazione dalla mia vita, il frego finale sotto la mia esistenza ormai quasi perduta”
Il quartiere stesso dove si trova la cantina è sintomatico del cambiamento che il giovane Bernhard mette in atto. Si tratta, infatti, di una zona periferica, marginale e malfamata tanto da essere oggetto di disprezzo generale. Per lui si rivela come ambiente consono a conoscere la realtà. Se, finora, il nonno gli aveva insegnato l'osservazione e la riflessione qui, nella cantina, e con la gente di questo quartiere, scopre un mondo di relazioni e la vita nella sua concretezza. Se si pensa che la famiglia, nel suo insieme, non ha funzione pedagogica ma è definita “un assembramento di consanguinei” si capisce il valore dell''esperienza di apprendistato.
Il bisogno di scrittura autobiografica si realizza nella consapevolezza di due realtà: la prima consiste nell'impossibilità di rievocare il passato con fedeltà in quanto “la verità è assolutamente incomunicabile” e questo nonostante ci sia la convinzione della propria lucidità dei ricordi. La seconda consiste nel linguaggio e nella certezza che questo non possa mai essere reale veicolo di comprensione.
Come ne "L'origine: Un accenno", la scrittura non solo non è lineare ma si raggomitola su se stessa ripetendosi e reiterandosi spesso (che poi è una peculiarità di Bernhard).
Questo è Bernhard: scrivere è smussare gli angoli di quello spigoloso senso della vita che seppur inafferrabile si è comunque in dovere di ricercare costantemente.
"“ Chiarire l’esistenza, non solo comprenderla ma far luce in essa ogni giorno fino al massimo grado è l’unica possibilità di venirne a capo."
Scrivere non ha la funzione di dare messaggi ma di cercarli; non è l'esca per catturare seguaci accondiscendenti che plaudono alla forma ma disvelamento di quella realtà dove “ogni uomo è un incubo abbandonato solo a se stesso”.
Non accetta mezze misure e chi lo legge non ha scampo: odio o amore: ”Tutto quello che scrivo, tutto quello che faccio, è disturbo e irritazione”
“ Parlo un linguaggio che io solo capisco, nessun altro, così come ognuno parla soltanto il proprio linguaggio, e quelli che credono di capire sono degli imbecilli oppure dei ciarlatani. Se parlo sul serio, la mia serietà non viene compresa, è sempre comunque fraintesa, per capire l’umorismo di alto livello a quanto pare non esistono ricette. Per cui ogni uomo, a prescindere da quello che è e a prescindere totalmente da quello che fa, viene ricacciato continuamente in se stesso, ogni uomo è un incubo abbandonato soltanto a se stesso. Se dipendesse dagli altri, io non esisterei più, e ogni giorno che sopraggiunge e diventa realtà è una prova di questo. Ho l’impressione di esistere come un rabdomante all’interno della mia stessa testa.”
"Zapis o nekom vremenu ili razdoblju života i egzistencije, bez obzira na to koliko je vremena otada prošlo i koliko je to razdoblje trajalo, zbir je stotina, tisuća i milijuna potpunih neistina i iskrivljenih istina koje onaj što ih opisuje i o njima piše smatra jedinom istinom."
"Čitanje je zapravo kažnjavanje i mučenje samoga sebe, a sport je omiljeno opravdanje za potpunu besmislenost našeg života. Kraj tjedna ubojstvo je pojedinca i smrt cijele obitelji."
Der Keller - Eine Entziehung ist der zweite Band von Thomas Bernhards fünfteiliger Autobiografie. Der 16-jährige Bernhard entzieht sich den für ihn vorgesehenen Lebensplänen, verlässt das verhasste Gymnasium (eine der größten menschlichen Sinnlosigkeiten) und beginnt eine Lehre in einem Lebensmittelgeschäft in der Scherzhauserfeldsiedlung in Salzburg. Das im Souterrain gelegene Verkaufslokal, der "Keller", ist zugleich gesellschaftlicher Mittelpunkt des kurz nach dem ersten Weltkrieg in sicherem Abstand zur Stadt errichteten Elendsquartiers, amtlich "Fürsorgesiedlung" genannt. In diesem Schandfleck Salzburgs ist er glücklich und blüht auf:
Die Kellerzeit war vom ersten Augenblick an eine kostbare Zeit gewesen, keine sich endlos und sinnlos durch meinen Kopf ziehende, meine Nerven abtötende, unendlich hoffnungslose, auf einmal existierte ich intensiv, naturgemäß, nützlich.
[Die ehemalige Scherzhauserfeldsiedlung am Stadtrand Salzburgs]
Bernhard bezeichnet seine Lehrzeit auch als die wichtigste Zeit seines Lebens. Im Milieu der Scherzhauserfeldsiedlung entwickelt er die für seine spätere Tätigkeit so wichtige Kunst der genauen Beobachtung. Während ihn sein Großvater das Alleinsein und die Innensicht lehrte, lernt er vom Lebensmittelhändler Podlaha den Umgang mit den Menschen und entdeckt in sich einen freundlichen und fröhlichen Charakter.
Ein Jahr später beginnt er eine Gesangs- und Musikausbildung bei einem renommierten Musikerpaar in der Innenstadt. Wochentags im Keller und zweimal abends in der stuckverzierten Wohnung mit dem Steinwayflügel, der Kontrast könnte extremer nicht sein. Bernhard hätte auch eine beachtliche Karriere als Sänger machen können, seine musikalische Begabung und Ausbildung sind in seinen Texten geradezu greifbar. Zum Ende aber wird er ernsthaft krank, wer weiss, ob die Ursache seiner im nächsten Band beschriebenen Krankheitsgeschichte nicht im Keller zu suchen ist...
[Der Keller, das Lebensmittelgeschäft des Karl Podlaha]
Bernhards Autobiografien sind nicht nur besondere Glanzstücke innerhalb seines Werks, sie sind auch essentiell für dessen tieferes Verständnis. Dieser Band erschien mir überraschend hell und positiv und mir wurde wieder sehr deutlich bewusst, dass die weit verbreitete Etikettierung Bernhards als Misanthrop und Provokateur viel zu kurz greift. Bernhards Persönlichkeit war ambivalent und in den Zwischenräumen seiner Tiraden taucht immer wieder ein wohlwollendes und humorvolles Wesen auf. Er schätzte die einfachen Leute und gerade die Gestrauchelten und Elenden, die er hier in der Scherzhauserfeldsiedlung kennenlernte. Er wütete jedoch gegen die Verhältnisse, in die der Mensch naturgemäß und ohne sein Zutun geworfen ist, und er geißelte jene, die diese Verhältnisse leugnen und womöglich noch zu ihrem Vorteil nützen.
Ich sehe in vielen seiner Werke den Ausdruck dieses Spannungsfelds zwischen dem Einfluß des Großvaters, dem introvertierten Philosophen, und dem des umgänglichen und klugen Karl Podlaha, das ihn in diesem Lebensabschnitt geprägt hat. Hier menschliche Zuneigung, Wertschätzung und ein hohes Maß an Empathie, dort der Schopenhauersche Blick auf das Leben als solches in seiner prinzipiellen Leidhaftigkeit und tödlichen Bestimmung. Bernhard berichtet hier anschaulich von den Ursprüngen dieser (naturgemäßen?) Widersprüchlichkeit.
Bunalımda olan Bernhard’ın ailesi ve çevresinden bir kaçış yolu ararken Kiler adını verdiği bir bakkal dükkanında hayatını sorgulamasını ele alan kitap. Etkiliyeci üslubuyla kitabın sonuna kadar sizi olayların içinde tutmayı başarıyor. Altı çizilecek çok cümle var kitapta. Düşünüp sindirerek okumakta fayda var.
Cuando escribo, no leo, cuando leo, no escribo, y durante largos periodos no leo, no escribo, me resulta igualmente repulsivo. Durante largo tiempo, tanto escribir como leer me resulta odioso, y me veo entregado a la inactividad, lo que quiere decir, al examen profundo y penetrante de mi catástrofe sumamente personal, por una parte como curiosidad, por otra, como confirmación de todo lo que hoy soy y en lo que me he convertido con el tiempo, en esas circunstancias mías, tan cotidianas como antinaturales, artificiales, incluso perversas.
Uf. Nada más que añadir. Paso directamente a El aliento.
Bernhard, özyaşamöyküsü serisinin ikinci kitabı Kiler'de savaş sonrası Salzburg'da ani bir kararla liseyi terkederek şehrin en yoksul ve dışlanmış kesimindeki bir bakkalda (kiler) çırak olarak çalışmaya başlamasını, dayatılan toplumsal normlara ters düşen bu kararının kendisine sağladığı hayat tecrübesini anlatıyor. Yine öfkeli, yine insanın içine işleyen yakıcı üslubuyla. Sona doğru biraz yumuşasa, duygusal olsa ve de hüzünlense de hep "ters yöne" gitmek istediğini ve hiçbir zaman "açılan yoldan gidecek bir insan olmadığını" vurgulayarak...
Özellikle son zamanlarda X’de hep ırkçı ve çocuk düşmanı hesapların twitlerini görüyorum. Bir olay yaşanıyor. Hemen ırkı neymiş diye suçlayıcı laf atıyorlar. Ya da çocukları neredeyse idam etmek isteyen kişiler ne kadar da haklı olduklarını ispatlamak uğruna seri twitler atıyorlar. Hepsini gördükçe engelliyorum. (Zaten X’deki ata sporum hesap engellemek.)
Toplumdaki zihniyet değişmedikten sonra iktidarın değişip değişmemesinin hiçbir önem atfetmediği zamanlardan geçiyoruz. İktidarın rehabilite edici hiçbir fırsat yaratmamasından hep yakınıyoruz ama bu toplumun eline kalsak da tamamen suç makinesine dönüşeceğimiz aşikar. Birbirini besleyen bir mekanizmanın içinde sıkışıp kalmış durumdayız. Toplumsal olarak tutulamayan yasların travmaları altında ezilip duruyoruz.
Tam da bu zamanlarda Kiler’i okumak adeta ayna etkisi yaptı bende. Daha o zamanlardan Bernhard bir toplumun tüm kılcal damarlarını çözümlemiş, ikiyüzlülüğünü gün yüzüne çıkartmış. Bir mahallenin adeta X-Ray filmini, MR’ını çekmiş. Gözlem kabiliyetine hayran kalmamak elimde değil. Okudukça günümüzde de hiçbir şeyin değişmediğini görmekse çok yaralayıcıydı. Yer yer bolca tekrara düştüğünü düşünsem de bu asla ona şapka çıkarıp saygı duruşunda bulunmama engel değil.
Bazen içimde küçük bir Bernhard yaşıyormuş gibi hissediyorum. Seri devam ederken yazarın küçüklüğüne, onu büyüten kişilere, çevresine dair öğrendiklerimden büyük keyif alıyorum. Keşke sevdiğim her yazarın böyle otobiyografik eserleri olsa diyorum. Bu seriyi okumaya devam ederken listeme Don'u da ekliyorum, umarım 'huysuzlukların' hoş görülebileceği bu yağmurlu havalar geçmeden elime alabilirim.
Thomas Bernhard'ın otobiyografisinin ikinci kitabı. İkinci Dünya Savaşının hemen ertesinde lise eğitimini yarıda bırakıp bir kilerde/bakkalda çıraklık yapmaya başladığı ve müzik eğitimi aldığı yılları anlatıyor. Sonrasında zatülcenp ve vereme yakalanıp ölümden döndüğü hastane süreci başlıyor. Zaten seride üçüncü kitabın adı Nefes - Bir Karar.
Savaşla ilgili çok kitap okudum ama sonrasında Avrupa'da, özelikle savaşı kaybeden ülkelerdeki yaşamla ilgili bilgim kısıtlı. Bu bakımdan faydalı ve ilginç bir okuma oldu. Aşağıda paylaşacağım alıntıyla başlayan son kısımlar metnin en güzel yeriydi. Yazar hayata bakış açısını pek çok kişinin empati kurabileceği şekilde anlatmış. Ümitsizlik var ama yaşamdan vazgeçiş yok.
"Bütün ömrümüzü, hakkımızda en ufak bir şey bile bilmeyen ama hakkımızdaki her şeyi bildiklerini iddia eden insanlarla birlikte geçiriyoruz. En yakın akrabalarımız ve dostlarımız bile bir şey bilmiyor, çünkü kendimiz de çok az şey biliyoruz. Yaşamımız boyunca kendimizi keşfetmeye çalışıyoruz, sonunda zihin gücümüzün sınırına gelince de pes ediyoruz."
Kiler, serinin ilk kitabı Neden'den daha sürükleyici bir akış sunan bir kitap. Ya da artık yavaş yavaş Thomas Bernhard'ı sevmeye başlıyorum. Kireç Ocağı yüzünden Thomas Bernhard ile arama koyduğum mesafeler bu kitapla yok olup gidiyor. Abartısız adı bir şiir gibi gelmeye başladı kulağıma artık.
Genelde hep öznel okumalar yapıyorum. Yazılanları her daim kendi hayatımla özdeşleştiriyor ve bu minvalde çıkarımlar yapıyorum. Kiler bu minvalde yaptığım en öznel okuma oldu. Çoğu zaman büyüleyici bir festival filmi izliyormuşum gibi hissettim ve bir o kadar da yoğun duygular besledim bu kitaba karşı. Herkese aynı zevki verir mi bilmiyorum.
Otobiyografik beşlemenin ikinci kitabında T. Bernhard orta öğretimden nefret ederek liseyi bırakmasını ve bir bakkalda çırak olmasını anlatıyor genel olarak. Bazen inandırıcı olmaktan uzak gelen aşırı nefret dolu, olumsuz düşünceleri yazan bir kalemi okumak ilginç. Bir de tekrarlara çokca düşülmüş. Tabii kitap T. Betnhard’ca yazılmış yani paragraf ve satırbaşı olmaksızın blok halinde. Sıra üçüncü kitapta.
Segundo tomo de su pentalogía autobiográfica leído y quiero decir que ha sido una lectura llena de fragmentos magníficos. No exagero si digo que hay unos cuantos que estarían en un top ten de la literatura universal. Al menos de la del siglo XX. ¿Libro? El sótano. Autor: Bernhard. Thomas Bernhard (con mirada de 007). Y sí, podríamos decir que es un agente encubierto. Un agente secreto de lo que para él es la verdad. Su verdad. Que no existe. Igual que no existe la sociedad para él, y por eso se evade. Huye. ¡Corre Forrest, corre! Y sí. Podríamos afirmar también que tiene licencia para matar. Por partes. Agente secreto porque desgrana como nadie, con una mirada afilada, el sinsentido de la vida. Para los demás es un mero dependiente de una tienda de ultramarinos en el barrio más depauperado y marginal de Salzburgo. Porque él lo ha deseado. Sigo. Frente al glamour y al Martini “agitado, no mezclado”, aquí se presenta ante el lumpemproletariado clientelar más lumpen con harina, huevo y grasa de cerdo. Pero a él le da igual porque se siente al servicio no de Su Majestad, sino de sí mismo. El protagonista, nuestro Bernhard, Thomas Bernhard, se aleja de su infancia, la que se cuenta en el primer libro. Abandona los estudios para buscar la utilidad de sí mismo. Y como he dicho, comienza a trabajar de aprendiz para un tendero. Conocerá a los seres más fracasados. Compaginará su trabajo con clases de canto. Se arredará en ese sótano donde trabaja convertido, el sótano, en su Austin Martin particular. No querrá ascender a la realidad. Él es sólo sí mismo y no quiere formar parte de esta sociedad. Hay un ligero tono optimista en su escritura. El alejamiento de la educación reglada le ha permitido le permite sentirse útil. El no hacer nada le otorga licencia para ser útil. El ser un 000, un cero absoluto, le permite huir de una Salzburgo melífera. También abandona a su familia. No a su abuelo. Su único apoyo. Y retomo el “licencia para matar”. Más bien para morir. Porque su sino está marcado. La vida es esa tragedia. La vida es ese sinsentido. No es verdad. Sólo su verdad. O sea, nuestra verdad, pero no es la verdad.
Y como este, muchos otros fragmentos.
“La guerra ha sido, en todas las épocas, el tema de conversación número uno entre hombres. La guerra es la poesía del hombre, mediante la cual, durante toda su vida, reclama atención y alivio. Se refugiaban, cada uno de la forma que le era innata, en la vileza y la abyección, y se regeneraban en un estado de apatía total e indigna de un ser humano. Habían aprendido a odiar desde muy pronto, y habían convertido el odio en el poblado de Scherzhau-serfeld en lo más desarrollado contra todo. El odio engendra un odio opuesto, y se odiaban mutuamente sin reposo, como a todo lo demás, hasta el agotamiento. Y sus estados de agotamiento eran solo un medio para el objetivo de su autodestrucción, en ellos se imaginaban juntos una nueva miseria y nuevas enfermedades y nuevos crímenes. Se refugiaban de una miseria en otra, de una desgracia en otra y en una cada vez más profunda, más sin salida, y una cosa arrastraba siempre la otra. Se refugiaban en su entorno y este, que solo sabía de golpes mortales, los rechazaba al poco tiempo. Se refugiaban en ideales, que en fin de cuentas no eran más que pesadillas, y en deudas, que los llevaban a la cárcel por la via más rápida, en su exaltada imaginación, de la que salían como abatidos por el rayo. Se refugiaban en sueños y fantasías, que los debilitaban a muerte.A ellos, a los habitantes de la antesala del infierno, que era en verdad el infierno, se les privaba siempre de todas sus posibilidades, era su naturaleza no tener ninguna posibilidad, salvo la posibilidad de perecer”.
Excelente. A mi top, a la espera de los restantes bernhards, Thomas Bernhard, autobiográficos.
Todo parte de una decisión: cambiar de camino y tomar la dirección opuesta. Un joven Bernhard de dieciséis años va a la oficina, donde conseguir un empleo que suponga un cambio radical de dirección en su vida, dejar un tanto de lado a su familia, pero sobre todo abandonar el instituto. Y la dirección opuesta consiste en ser aprendiz en una tienda de ultramarinos en el barrio más repudiado de Salzburgo, el poblado de Scherzhauserfeld, la antesala del infierno o el infierno. Pese a ser un trabajo duro y estar rodeado de miseria, Bernhard se siente bien, se siente necesario, se siente vivo. Atrás quedaron el odiado instituto católico y el tedio de sus clases y estudios. Si acaso, arremete contra los sábados y los domingos, los sábados más que los domingos, que suponen una suspensión del trabajo hasta que llega de nuevo el lunes. Si con su abuelo aprendió lo que es la soledad, en la tienda aprende lo que es estar cerca de las personas. Entre otros pensamientos, Bernhard apreciará lo que es la verdad en la mentira, y la necesidad vital de escribir. ‘El sótano’ rezuma melancolía y una triste felicidad. Resulta extraño comprobar que Bernhard también tuvo días de felicidad.
Bernhard'ın öz yaşam öyküsünün ikinci kitabı. Nefret ettiği eğitim sisteminden kurtularak kentin en kötü mahallesinde bir bakkalda işe başlamasının ve bu süreçle beraber insanlarla iletişim kurmasının, kendine güvenmesinin öyküsü. Ters yönde gitmenin insanı yaralamak yerine bazen yaralarını sardığının göstergesi.
*Thomas Bernhard'ın liseyi bırakıp, TERSİNE GİTMEYE karar vererek, Salzburg'un en sefil mahallesi olan Scherzhauserfeld'deki bir kilerde Karl Podlaha'nın çıraklığına başlamasını anlatan otobiografisi*
Ömrüm boyunca bir BAŞ BELASI oldum, annem de bana baş belası derdi, YAZDIĞIM her CÜMLEYLE ve aldığım her nefesle hâlâ bir BAŞ BELASIYIM.
(Liseyi terk ettiğinde) ÖZGÜRDÜM, kendimi özgür hissediyordum, her şeyi HÜR İRADEMLE yaptım, özgürce yaptım.
İnsanın bulunduğu HER YERDE olduğu gibi burada da SEMPATİ ve ANTİPATİ ARASINDA, ıçinden dersler çıkarmaya çalıştığım tehlikeli bir ARA BÖLGE içindeydim.
Bu mahallede ve kilerde, diğer tarafların ve lisenin aksine, HER ŞEY GERÇEKTİ. İşimi SEVİYORDUM, insanlarla ilişkiyi seviyordum, onlara FAYDALI olmak istemiştim ve oluyordum. ...insanlara karşı AÇIK ve KOLAYCA MUTLU OLAN bir yapım vardı ve bu yetenekler kilerde ortaya çıkmıştı; insanlara yeni kazandığım YAŞAM SEVİNCİMİ de veriyordum.
(yoksul mahalleliler için) Çok HARCAMA yapmalarının nedeni UMUTSUZLUKlarıydı. ...yoksul ve şanssız kesimin her zaman yaptığı gibi çokça TÜKETEREK kendilerini ÖLÜMCÜL bir ÜMİTSİZLİKTEN kurtarmaya çabalıyorlardı.
(Savaş sırasında tüm Salzburg'da) ALTIN bir KOL SAATİ, iki YARIM KİLOLUK TEREYAĞI paketi ile değiş tokuş edilebiliyordu.
CUMARTESİ bana her zaman biraz tehlikeli görünmüştü. O DEPRESİF hava, hiçbir şey ve hiç kimseden MEMNUN OLMAYAN ve tüm yaşamları boyunca yaptıklarının ANLAMSIZ olduğunu FARK EDEN insanların, ANSIZIN bazı şeylerin BİLİNCİNE VARMALARI yüzünden oluşuyordu. ...Hafta boyunca iş ve çalışma temposuyla her şey ERTELENİR. Cumartesi FIRTINA toplanır, Pazar patlar, ailelerin EN ACIMASIZ SEFİLLİKLERİYLE yüz yüze gelinir, Pazartesi diner. İnsanoğlu ÖZGÜRLÜĞÜ SEVMEZ, aksini iddia etmek YALAN söylemektir. Özgür olunca ne yapacağını BİLEMEZ ve kendilerine İŞ çıkarırlar. İŞ BİTTİĞİNDE birey, dolayısıyla herkes, birdenbire tamamen YALNIZ kalır, çünkü açıkçası insanların aslında TEK BİRLİKTELİKLERİ İŞYERİNDEKİLERDİR.
Kilerin sahibi Karl Podlaha'dan, günlük yaşamda KENDİNİ DİSİPLİNİZE etmenin şart olduğunu, sadece kendi zihnini değil, gündelik hayattaki en küçük şeyleri bile DÜZENLEMENİN gerekliliğini öğrendim; umutlarını yıkanlar tarafından YIKILMAMAYI öğrendim. Bana öğrettiği en önemli şey ise, insanlara aynı anda hem BÜYÜK BİR İLGİYLE, hem de BÜYÜK BİR MESAFEYLE nasıl yaklaşılacağı ve FARKLI İNSANİ DURUMLARA karşı SEZGİ geliştirmekti.
ACIMA duygusundan her zaman NEFRET ettim, özellikle de KENDİNE ACIMAKTAN; acıma İZNİ vermedim kendime.
ŞAN eğitimi, MÜZİK bilimi ve ticari ÇIRAKLIK üçlüsünün bileşimi, birdenbire beni hem fiziki hem de zihinsel gücünü kullanan bir insana dönüştürmüştü.
BAŞIMIZI KALDIRIP doğruyu ya da DOĞRU görünen şeyi söylediğimize inanmak istediğimiz zamanlar oluyor, sonra BAŞIMIZI tekrar EĞİYORUZ. Hepsi bu.
Prosa angolosa e martellante, dice la seconda di copertina. Due aggettivi perfetti. Angolosa perché non fa alcun tentativo di ammorbidirsi, non strizza mai l'occhio al lettore, è sputata piu che scritta. Martellante per la ripetitività mantrica di frasi e concetti. Una scrittura ipnotica, un tunnel echeggiante.
Pubblicato nel 1976, “La cantina” - sottotitolo “Una via di scampo” - è il secondo dei cinque romanzi che compongono l’autobiografia di Thomas Bernhard (gli altri sono: L’origine, Il respiro, Il freddo, Un bambino). L’autore racconta qui la sua repentina e drastica decisione, a sedici anni, di lasciare gli studi (“la macchina per imparare”) per intraprendere il lavoro di garzone in uno spaccio di alimentari (o “cantina”) in un quartiere periferico e malfamato di Salisburgo, alle dipendenze del commerciante signor Podlaha: una decisione presa per uscire di casa, dalla sua atmosfera soffocante, e aprirsi al mondo; e darsi da fare “in modo utile”. Una scelta da subito convinta, fondamentale per la maturazione dell’uomo Bernhard; così, a distanza di anni, lo scrittore ricorda infatti le due persone più preziose della sua infanzia e adolescenza: “Mio nonno mi aveva insegnato a stare da solo e a badare a me stesso. Podlaha a vivere con gli altri e precisamente a vivere in compagnia di molte persone tra loro diversissime.” Rievocato questo tratto iniziale del suo percorso, sostanzialmente felice, Bernhard dà poi spazio - ancora una volta - alle considerazioni più cupe sulla vita “adulta”; che - sostiene - è una pena da subire, immodificabile: qualunque cosa si faccia - conclude amaramente -, “tutto è lo stesso”.
"Parlo un linguaggio che io solo capisco, nessun altro, così come ognuno parla soltanto il proprio linguaggio, e quelli che credono di capire sono degli imbecilli oppure dei ciarlatani."