Ni mera recopilación de versiones tradicionales ni poesía de autor tampoco, recoge el libro 37 ejemplos del género ‘contar cantando’, desde la perdición de Judas hasta la matanza de Puertohurraco, procedentes del castellano, del inglés y de otras lenguas; les precede una larga «Entrada a la poesía popular».
Agustín García Calvo (Zamora, 15 de octubre de 1926-ibídem, 1 de noviembre de 2012) fue un gramático, poeta, dramaturgo, ensayista, traductor y pensador español.
Realizó estudios de Filología Clásica en la Universidad de Salamanca, donde estudió con la primera promoción de alumnos del maestro de la filología clásica española, Antonio Tovar. Se doctoró en Madrid a los 22 años con una tesis titulada "Prosodia y métrica antiguas". En 1951 ejerció como profesor catedrático de instituto. En 1953 ocupó una cátedra de lenguas clásicas en Sevilla y en 1964 en Madrid, en la Universidad Complutense (UCM), hasta que la dictadura franquista lo separó de la cátedra madrileña en 1965 junto a Enrique Tierno Galván, José Luis López-Aranguren y Santiago Montero Díaz por prestar su apoyo a las protestas estudiantiles. José María Valverde y Antonio Tovar renunciaron a sus cátedras voluntariamente como protesta contra esta medida. A García Calvo su exilio lo llevó durante varios años a París, donde fue profesor en la Universidad de Lille y en el Collège de France. También trabajó como traductor para la editorial Ruedo Ibérico. En la capital francesa coordinó una tertulia política en el café "La boule d'or" del Barrio Latino. En 1976 fue restablecido en su cátedra, en la que permaneció hasta su jubilación en 1992. Fue profesor emérito de la UCM. Formó parte del Círculo Lingüístico de Madrid junto con Rafael Sánchez Ferlosio y Carlos Piera.
Como filólogo hizo importantes contribuciones a la lingüística general, la prehistórica o indoeuropea, la grecolatina y la del espofcont ("español oficial contemporáneo"). Su teoría general sobre el lenguaje aparece desarrollada en la trilogía formada por Del lenguaje, De la construcción y Del aparato y en los artículos recopilados en el volumen Hablando de lo que habla. Estudios de lenguajea (Premio Nacional de Ensayo de 1990). En 2009 se publicó su trilogía Elementos gramaticales, concebida como libro de texto para iniciar en la gramática a adolescentes.
Sus obras más destacadas en el ámbito del pensamiento son: Lecturas presocráticas, Lecturas presocráticas II. Razón común. Edición crítica, ordenación, traducción y comentario de los restos del libro de Heráclito, Contra el tiempo, De Dios y Contra la Realidad.
Como poeta publicó, entre otras, Los versos hablados, Canciones y soliloquios, Más canciones y soliloquios, Del tren (83 notas o canciones), Libro de conjuros, Ramo de romances y baladas, Sermón de ser y no ser, Valorio 42 veces, Relato de amor, 4 canciones de amor perdido y el cínife, Cantar de las dos torres o Sermón de dejar de ser" publicado póstumamente. Es autor de varias piezas dramáticas como Ismena, Rey de una hora y Baraja del rey don Pedro (por la que recibió el Premio Nacional de Literatura Dramática de 1999).
También editó varias series de artículos y colaboraciones periodísticas que recogen diversos ataques contra aspectos de la sociedad actual, tales como Contra la Familia, Contra la Pareja, Contra la Paz, Contra la Democracia, Análisis de la Sociedad del Bienestar, Noticias desde abajo y Que no, que no.
Por encargo del primer presidente de la Comunidad de Madrid, Joaquín Leguina, escribió el "Himno de la Comunidad", por el precio simbólico de una peseta.
Fernando Savater fue en los setenta discípulo suyo y planeó elaborar con él una tesis doctoral que hubiera consistido en la invención de un filósofo de la Antigüedad del que García Calvo escribiría los fragmentos que hubiesen llegado a la actualidad mientras que Savater se ocuparía de realizar los comentarios: lamentablemente el proyecto nunca llegó a buen término. Sin embargo, en años posteriores sus posturas divergen radicalmente. Como escribe Savater en su autobiografía, «fue fundamental en m
De los libros que más misteriosos veía desde la portada de Agustín. No sabía si eran obra suya, si era selección suya, si eran traducciones suyas y, bueno, resultó ser un poco de todo y nada de eso. De lo que se trata es de una selección sin otro afán que la de que resulten romances o baladas populares, sin requiebros moralizantes y que tuvieran en común la voz de los de abajo, del amor desesperado, de la tristeza de la muerte, etc.
Con la entradilla Agustín nos pone en guardia, nos declara sus intenciones y explica bastante bien la intención y alcances de la selección. Es verdad y en ocasiones yo lo noté, sé ve su mano que corrige el pulso de la transmisión oral. Muchos de los romances ya los conocía por las versiones de Joaquín Díaz, sobre todo, pero Agustín saca siempre a relucir otras versiones igual de interesantes o más.
Los más curiosos, son sin duda, aparejados a los romances ya casi tradicionales del Enamorado y la muerte, el de Delgadina, etc., es la aportación de los romances de ciegos como el del Crímen de Puero Huraco, con lujo de detalle del crimen y captura, o el de Mozambique. Romances modernos y que gracias a Agustín seguirán rodando por ahí un rato más, aunque sea en la pulpa del papel.
Las baladas no dejan de ser hermosas también, dignas de música sin más dilación, como la Balada del pirata nuevo.
La edición de Lucina, en tela y pasta dura es un lujazo, con letras en la portada en tinta de oro. Una belleza de edición. Como siempre, Agustín hilando fino y pacientemente.