Mi puntuación sería un 7 sobre 10, como no es posible en GR lo dejamos en un 3,5.
Se trata de una buena novela que va un paso más allá de todos aquellos clásicos de misterio que tantos de mi generación leíamos allá por los años 80 en edición de bolsillo de la editorial Molino. Aquí bajo la apariencia de una novela de misterio al uso se esconde un rendido homenaje a esa categoría literaria que tan buenos lectores ha dejado: Agatha Christie, A.C. Doyle, Chesterton o Chandler. Luego vinieron los herederos prácticamente en cada latitud y en cada país, con sus investigadores, detectives y comisarios: P. Carvalho, Montalbano, M. Conde, Chamorro & Belvilacqua…y así hasta el infinito.
No cabe duda de que está muy documentada y trabajada, se hacen referencias prácticamente a todas las historias publicadas por Conan Doyle sobre su mítico detective S. Holmes. Eso que en momentos es un guiño cómplice, creo que también es un lastre para la narración que acaba abrumando al lector: tanta complicidad aquí entre “Watson” y “Holmes”, tantas referencias a tantos diálogos, de tantas novelas, de tantas películas…se me hace difícil encontrar a dos personas en todo el mundo con tal capacidad, y en este libro salen no menos de 3 o 4 personajes con esas capacidades.
Es cierto que para entrar en este género hay que dejar a un lado ciertos prejuicios que los lectores tenemos de serie (buscarle los tres pies al gato en la narración, las incongruencias, tiene sus reglas propias), digamos que hay que volver a meterte en el papel de investigador casi tanto como en el de lector:
“El duelo en una novela policiaca no es entre el asesino y el detective, sino entre el autor y el lector”.
También funciona muy bien en la narración la combinación de referencias cinematográficas al género de misterio y policiaca: actores, actrices, directores, salseo, haciendo que la novela tenga también un ritmo ágil, como muy de película.
Hay muchas citas y referencias divertidas que por momentos te sacan una sonrisa:
“Van Dine redactó un catálogo con veinte reglas para escribir novela criminal (…)
Prohíbe entre otras cosas el uso de venenos inventados, intuiciones geniales del detective, mayordomos o chóferes asesinos, intervenciones de hermanos gemelos y hasta culpables que sean chinos (Fu Manchú el diablillo amarillo hizo mucho daño)”
A favor: Como decía es un regreso a este género casi olvidado en su formato más clásico y una vuelta a la adolescencia; la trama es ágil; intenta no hacer trampas al lector, aunque en este género es prácticamente imposible no ocultar información y darla en las dosis que considera el autor en cada momento, va con el género, pero no hay trampas escandalosas como algunas clamorosas que hacían autores más universales que P. Reverte en grandes obras clásicas, como Asesinato en el Orient Expres, sin ir más lejos.
“- La sinceridad de un novelista puede estar reñida con su eficacia.
Me hizo gracia la idea.
- Entonces ¿un autor policial debe ser tramposo?
- Pues claro…incluso más que el propio asesino”
En contra: Muchas coincidencias y varios protagonistas interconectados casualmente por guerra, amor y relación de filia por Conan Doyle, en un espacio reducido y por un periodo temporal marcado también (aunque eso casi siempre es así: una mansión, un tren o un hotel en un lugar aislado, un viaje, etc); otro elemento en contra es mi propio conocimiento y sobredosis del género y el hartazgo de los atajos y trucos que usaban los autores de este género (docenas y docenas de libros devorados hace años de misterio y policíacas, la mayoria buenos, y algunos de autores absolutamente desconocidos y malos), aun así hay que hacer abstracción y se hizo lo que se pudo; antes raramente encontraba alguna trampilla en los libros de Agatha Christie y ahora con XX años más, ando con el colmillo afilado a la búsqueda de los trucos. No es la mejor forma de acometer este tipo de novela, pero eso es lo que hay.
Está muy bien documentado, como decía antes tal vez demasiado, da la apariencia de existir un batallón de documentalistas tras la novela de P. Reverte sacando citas y referencias de la saga de S. Holmes, o bien al autor, subrayando todas las conversaciones o citas interesantes de la lectura. Con la mitad de la mitad a mi me hubiera bastado, aquí creo que menos hubiera sido más.