Personae, del latín máscaras. Esta mascarada con la que Pound se permite realizar una poesía anacrónica y descollante de su época implica un recorrido por todas sus obras de poesía breve, aquellas que después darán lugar a su magnánima obra: The Cantos. Arrancando por los poemas de 1908 a 1911 (Pound tiene VEINTITRÉS en 1908) donde ya vemos un manejo del idioma realmente extraordinario y ya se ha relacionado con sus estudios del provenzal que lo llevan a descubrir un universo que le estaba vedado a su siglo: el asombroso mundo medieval de los trovadores. Pound aprovecha este material de una manera sublime, lo vemos en poemas como Na Audiart, pero en ese afán por cantar a la tribu (que se verá directamente plasmado en los Cantos), trata de no dejar nada sin tocar. Homenajea a Villon, a su amado Browning, pero además demuestra una personalidad apabullante, sus poemas parecen provenir de esa mesura que ofrece la experiencia de la vida, el tono de un experimentado anciano que escribe rememorando. Sin embargo son sus poemas de pibito, aquí leemos In durance, traducido como En cautiverio, y que es para mí uno de sus mejores poemas donde se lee:
I am homesick after mine own kind
y ese es solo el primer verso que después también se hará estribillo, y lo que realmente me hace daño es que esté escrito en 1907. Hay un manejo del metro, de la rima interna, de la sonoridad, que es directamente soberbio. Pero Ezra no se olvida del universo dantesco, leemos una reescritura del soneto de Dante sobre Lapo y Guido, una sextina que piensa en Bertrans de Born (que obviamente es parte del Infierno dantesco), un poema sobre Piere Vidal y el que es quizá el mejor, y muy conocido, titulado Francesca que traduzco a continuación:
Viniste desde la noche
y había flores en tus manos,
ahora venís de una confusa muchedumbre
de un tumulto de charlas sobre vos.
Yo que te vi entre las cosas primordiales
me enojé cuando dijeron tu nombre
en lugares comunes.
Quisiera que las frías olas inundaran mi mente,
y que el mundo se secara como una hoja muerta,
o la vaina de un diente de león y fuera barrido,
para que pueda volver a encontrarte
sola.
No sé si lo hice bien pero hacía rato quería intentarlo.
De todas maneras, tras este poema increíble (ver Canto V de Inferno) hay muchísimos más de esta época juvenil que son alucinantes y se vuelve en vano enumerar.
Después vienen los de Ripostes, que son quizá su parte más solida en 1912, dedicado al entrañable William Carlos Williams y encabezado por una cita del buen Propercio. No exagero si digo que estos poemas me ponen mal de lo buenos que son. Recuerdo haber parado en el bar Saint Moritz sobre la calle Esmeralda con el único propósito de estar a resguardo y leerlos y que apareciera el Flaco Menotti en un claro acto de bendición.
The treasure is ours, make we fast land with it.
Move we and take the tide, with its next favour,
Abide
Under some neutral force
Until this corse turneth aside.
Igual más allá de los versos citados lo que realmente me parece más alucinante de esta pequeña parcela de genio es el poema The Alchemist, que lleva como epígrafe: Chant for the Transmutation of Metals.
Después los poemas de Blast que son jocosos y barderos, lick off the blacking tira Ezra, para llegar a Lustra (¿habrase visto nombre más hermoso para un libro de poemas?): aquí encontramos un poema que ya me encargué de traducir en su momento por devoción.
NUEVAS INSTRUCCIONES
Vengan, canciones mías, expresemos nuestras más bajas pasiones,
expresemos nuestra envidia al hombre con un trabajo estable y sin preocupación por el futuro.
Son muy ociosas, canciones mías.
Me temo que van a terminar mal.
Andan ahí por las calles,
merodeando en las esquinas y las paradas de colectivo,
haciendo nada o lo menos posible.
Ni siquiera expresan nuestras noblezas interiores,
ustedes van a terminar muy mal.
Y yo?
Yo estoy medio limado,
les he hablado tanto que
casi las veo a mi alrededor,
¡pequeñas bestias insolentes, desvergonzadas, desprovistas de ropa!
Pero vos, la más reciente canción del lote,
vos no sos lo bastante vieja para haber hecho tanto daño,
te voy a conseguir un abrigo verde de China
con dragones bordados,
te voy a conseguir los pantalones de seda escarlata
de la imagen del niño Jesús en Santa María Novella,
no sea que digan que no tenemos buen gusto
o que no hay nobleza en esta familia.
No me queda más que agradecer a Ezra por esta desfachatez.
Y ahora me tengo que ir a la marcha y perdón por haber salteado tanto, es imposible (o demora muchísimo) hacer una review digna y detallada pero bueno, ojalá haya podido contagiar algo de lo que me representa Ezra Pound.